¿Eres una persona feliz? Descubre si tienes estos rasgos, y lo sabrás

Permite que la felicidad llene tu vida con estos pequeños pasos, y luego ya solo ¡disfrútala!.

Erika Patricia Otero

Si te preguntarán hoy si eres una persona feliz ¿Qué responderías? Esto es algo que yo suelo preguntarme cada tanto como una manera de revaluar mi vida.

Hubo un tiempo en el que mi respuesta a esa pregunta era «No, no soy feliz», pero no hacía nada para cambiarla; luego, opté por darme a la tarea de buscar soluciones a mi infelicidad, no sabía cómo pero quería ser feliz, fuera lo que fuera que eso significara.

Me refugié en libros, salía a caminar para aclarar mis ideas, conseguí un préstamo para un negocio, decidí darme algunos «lujos» que antes no me concedía y poco a poquito mi vida fue cambiando. Ya no me sentía una persona sin un objetivo, ya tenía algo que me motivaba a seguir luchando y no darme por vencida.

También comencé a observar a las personas a mi alrededor que parecían tener su vida realizada y me cuestionaba sobre lo que ellas hacían diferente a mí. Y sí, en efecto descubrí que ellas hacían muchas cosas diferentes; una de ellas era su actitud, que era muy diferente a la mía.

Pasó un tiempo hasta que me hice consciente de mis fallas y de mis virtudes. Me dí cuenta que ser feliz era algo que dependía por entero de mí y que como todo cambio profundo que le de sentido a la vida necesitaba esforzarme, y lo hice, pues mi vida merecía la pena.

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En tus manos está tu felicidad

Todos hemos estado en ese punto de la vida donde no sabemos qué hacer. Perdidos en un mar de miedos e incertidumbres que nos limitan; pero al final dándonos cuenta que si queremos un cambio, debemos lograrlo por nosotros mismos, pues nadie puede hacerlo por nosotros.

El asunto es saber cómo dar el primer paso al cambio. Pues bien, es posible que yo pueda darte algunas ideas de lo que puedes hacer para ayudarte a descubrir si eres una persona feliz.

Estos son los rasgos de las personas que encuentran la felicidad en la vida:

No les cuesta nada ser amables

Ser amable para una persona feliz no es algo difícil. No les cuesta nada respetar a su prójimo, saludar si se encuentran a alguien por su camino, ceder el asiento en el bus a quien lo necesite.

La amabilidad es ese conjunto de pequeñas acciones que una persona lleva a cabo de manera desinteresada. Con ellas se suele ganar ganar el afecto y agradecimiento de quienes se benefician de su alegría de vivir.

Saben reconocer a alguien que necesita ayuda y están prestos a darla; pero también se saben débiles y piden lo mismo cuando sienten que necesitan el apoyo de alguien.

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Valoran las cosas sencillas de la vida

No necesita de las cosas más costosas para sentirse pleno. Sabe que las cosas por sencillas que sean cuestan y por eso las aprecia y valora. Para una persona feliz es lo mismo un ramillete de flores silvestres que su hijito le trae como regalo cada vez que regresa a casa de la escuela, como el ramo de rosas más costoso que le da su pareja en su aniversario.

Cuando se es feliz se disfruta del tiempo en familia, se valora los alimentos por pocos que puedan ser, se disfruta de una caminata, de los rayos del sol o de un cielo colmado de estrellas una noche de verano. Es decir, aprecia más las cosas que la vida le regala y que no le cuestan un centavo.

No suelen criticar

Criticar y juzgar es algo que casi todos hemos hecho alguna vez en nuestra vida. Ocurre que es muy fácil caer en este vicio y más cuando sentimos que alguien no luce, viste o hace las cosas según nuestro parecer.

Cuando una persona es feliz, sabe reconocer esa falla y evita ese comportamiento porque sabe que nadie va a proceder como ella lo haría. Comprende que las personas no tiene que cumplir las expectativas ajenas y que cada ser humano vive de la manera qué y cómo puede hacerlo.

Siempre tienen una sonrisa para ofrecer

Para algunas personas es muy complicado sonreír, aun más a un desconocido. No lo hacen adrede, a veces la vida les ha golpeado tanto que se encierran en un caparazón que les proteja del daño emocional que alguien les pueda hacer.

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Sin embargo, las personas felices aprendieron a sonreír de nuevo tras una herida emocional. No es que engañen a la gente o sean hipócritas; por lo general las sonrisas que otorgan son cálidas y colman a quien la recibe de afecto indescriptible que les carga la energía y son capaces de compartirla con quien se pase por su camino. Si la felicidad puede ser algo contagiosa.

Son positivas

Ser positivo no es algo natural en el ser humano. Vivimos bombardeados constantemente por malas noticias, problemas y pequeños inconvenientes que van minando nuestro ánimo; así, es sencillo dejarse contaminar de toda esa «mala vibra» que se recibe.

Sin embargo, se puede aprender a ser positivo. Impúlsate a ver más allá de las cosas que parecen negativas, sobre todo en las redes sociales. Sí, hay casos de maltrato animal (por ejemplo) pero en un caso en específico siempre hay personas detrás que sacan a esos animalitos de su sufrimiento y ese es el punto que debes esforzarte por ver.

Ponlo en práctica con todo a tu alrededor: a los problemas tómalos como un aprendizaje, una ruptura amorosa es dolorosa pero debes aprender a salir edificada de ella para no cometer los mismos errores de antes.

Recuerda: cada cosa de la vida tiene su opuesto, no todo es enteramente malo y no todo es enteramente bueno, pero debes enfocarte para tu beneficio en las cosas que son bellas, pues son las que valen la pena.

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Son agradecidos

Cuando una persona es feliz no le cuesta nada agradecer cada cosa que tiene en la vida.

Hace muy poco alguien me contó la historia de un terapeuta que tenía por costumbre en la primera cita, mandar a sus pacientes a que hicieran una lista de las cosas por las que debían estar agradecidos. Uno de sus pacientes fue un invidente.

Este terapeuta no supo si había obrado bien o mal al hacerlo y creyó que el ciego no volvería a su consulta. Se llevó una sorpresa el día de la cita porque el hombre llegó con un total de 6 cuadernos escritos colmados de cosas por las que se sentía agradecido, desde despertar y estar vivo, hasta el canto de los pájaros o el olor de la tierra húmeda cuando llovía.

El invidente agradeció al terapeuta la tarea encomendada y jamás regresó a la consulta; en un solo día logró hacer que esa persona se diera cuenta de lo afortunado que era a pesar de su condición.

Se esfuerzan por lograr sus metas y asumen la responsabilidad de sus actos

Una persona feliz no es que tenga todas sus metas cumplidas. Sabe que se tiene que esforzar igual porque reconoce que las cosas no se logran sin esfuerzo. Sin embargo, no desfallecen, no culpan a nadie de sus fracasos y más importante aún, no se quedan lamentando las cosas que no logran; reestructuran el plan y siguen adelante.

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Créeme que ser feliz es una meta que puedes proponerte y alcanzar muy fácilmente, pero debes querer lograrlo; al final te darás cuenta de que eres más afortunada que muchos.

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Erika Patricia Otero

Psicóloga con experiencia en trabajo con comunidades, niños y adolescentes en riesgo.