Esta es la forma en la que las emociones influyen en tu cuerpo

La mente domina el cuerpo, y las emociones nacen en la mente.

Erika Patricia Otero

En mi opinión, no hay una sensación peor que la que experimento cuando siento envidia, rencor y odio. Incluso, cuando por orgullo no concedo razón al otro, sabiendo que la tiene, me siento fatal.

Suele pasar -y me avergüenza reconocerlo-, que cuando alguien consigue algo que yo anhelo, la envidia me invade. No es más que una sensación que dura poco tiempo, pero no deja de hacerme sentir incómoda. Sé que no es correcto; tengo claro que desconozco el camino que esa persona tuvo que recorrer para conseguirlo, pero es inevitable no sentir esa leve sensación de «que envidia» que me hace codiciar lo que ella tiene.

Antes trataba de convencerme de que la envidia que sentía era «de la buena». La realidad es que no existe «envidia de la buena», es solo ENVIDIA. La palabra «de la buena» no le resta importancia porque va a seguir siendo esa misma sensación corrosiva de desear lo ajeno.

Pasa lo mismo con el rencor y el odio. Por más que la persona que te lo inspire se lo merezca, te va a hacer daño. Es lo mismo que tratar de justificar una mentira argumentando que era «blanca». El apelativo «blanca» no le resta importancia porque no dejará de ser una mentira.

¿Que hacen las emociones negativas con tu vida?

Algo que muchas personas desconocen es que todas las emociones negativas que experimentamos nos dañan en todos los aspectos posibles.

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Para empezar, deteriora tus relaciones afectivas. Dejame decirte que si hay algo realmente frágil entre las personas, son las relaciones con sus seres amados.

La realidad es que un matrimonio, una relación padre-madre e hijos, hermanos, etc., puede dañarse incluso sin darse cuenta. Basta solo un comentario que no pretende ofender, pero que mal tomado puede generar rencor. Este sentimiento puede durar solo unos pocas horas e incluso años.

También puede haber envidia entre hermanos, y esta sí que puede hacer que surja competencia del que se siente «por debajo» para demostrar a los otros que es capaz de más. Por supuesto, esto, todo lo que busca es llenar vacíos personales, pero no deja de deteriorar la relación de hermanos.

Las emociones negativas también dañan la salud física de maneras que ni imaginas.

El odio, por ejemplo, va hacer que sientas rencor. El rencor, a su vez, va a hacer que te llenes de deseos de vengarte. Esos deseos pueden llegar a ocupar tanto tu mente, que van a deteriorar tus hábitos de sueño y hasta de alimentación. Una emoción tan dañina como es el odio no debería tener cabida en la vida de nadie, porque aunque puedas hacer daño y «cobrar» lo que te hicieron, a la larga solo vas a perder tú.

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Repercusiones en la salud debido a la emociones negativas

Te preguntarás cómo es que las emociones pueden dañar tu cuerpo. La respuesta es fácil: somos un todo; la mente y el cuerpo están conectados. Es como cuando vas a comer algo que no te agrada mucho y de inmediato piensas: «Esto me va a enfermar», y  media hora después sientes deseos de vomitar.

Es importante que sepas que una mala salud emocional va a debilitar su sistema inmunológico. Lo que ocurre cuando este se debilita, es que estás propenso a enfermar más fácilmente que el resto de personas.

Cuando una persona tiene emociones negativas, así como cuando se siente estresada o ansiosa, va a ver su cuerpo afectado. Puede perder el apetito, no podrá dormir de forma adecuada; y hasta es posible que comience a consumir sustancias dañinas.

Las consecuencias en el organismo son:

-Dolor en la espalda y pecho.

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-Malestar general.

-Cansancio.

-Pérdida o aumento de peso.

-Dolor de cabeza.

-Presión arterial alta.

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-Desmayos.

-Úlceras estomacales.

-Estreñimiento.

-Taquicardia.

-Problemas para respirar.

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-Tortícolis.

-Dolor de estómago.

Como puedes ver, no son pocos los daños que podemos experimentar por efecto del estrés, el rencor, la ansiedad o la envidia. Es por eso que se hace vital que aprendamos a manejarla de la manera adecuada para que no nos dañemos a nosotros mismos.

¿Qué podemos hacer para controlar las emociones negativas?

Hay varias formas en las que se puede lidiar con las emociones negativas; por ejemplo:

1 Expresa de manera adecuada los que sientes y piensas

Hablar cuando hay rabia de por medio puede ser fatal para las relaciones personales. Y es que con esos sentimientos de por medio nada bueno puede salir de tu boca.

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Una buena táctica es esperar a que pase la emoción. Aguarda el tiempo que sea necesario y cuando ya estés más tranquilo, entonces es momento de hablar.

Algo que también resulta efectivo es guardar la calma en momentos de enfrentamiento. Puede ser difícil al principio, pero con un poco de práctica y guardando silencio, se evita que las confrontaciones se salgan de control.

2 Enfócate en lo bueno de los demás

Las personas no solo hacen cosas que te hieren y molestan; también hacen cosas que son dignas de admirar. Ese tipo de acciones son las que debes tener presentes siempre en tu mente para no dar paso a esas malas emociones.

Tu madre no quiere herirte cuando te pide que te arregles. Tu padre no te odia cuando molesto te dice que debes esforzarte más, que no debes ser un mediocre. Así es con todas las personas.

Sí, también es cierto que hay personas que te van a dañar por el simple gusto de hacerlo; sin embargo, tras ese «odio» hacia ti está el aborrecimiento que sienten por ellos. Al atacarte a ti, lo que hacen es atacar esa parte de ellos que ven reflejada en ti. No es justificativo, pero sí evita que los odies y quieras hacerles daño; en su lugar puedes hacerle frente pero no «pagarles con la misma moneda»; sé más astuto.

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3 Sé resiliente

La resiliencia te da la capacidad para hacerle frente a las situaciones complicadas de la vida de la mejor manera. Cuando eres capaz de «darle tu cara más amable» a las situaciones difíciles, tu vida se hace más fácil de vivir.

4 No des tanta importancia a lo que los demás dicen

Está relacionado con lo último expresado en el punto 2. Te atacan para atacar esa parte de ellos que tanto les molesta en ti o bien dicen y hacen cosas ofensivas y ni cuenta se dan de ello.

Eso no les hace menos dañinos, pero si tú lo sabes, podrás manejarlo de la forma adecuada. Solo tú sabrás hasta dónde dejarás llegar tus emociones  y qué harás para enfrentar la situación compleja. Recuerda, debes querer tener el control sobre ti mismo y ganarás. Es posible que quieran dañarte, pero ¿Vas a darles gusto?

No olvides que tienes el poder de controlarte. Solo eso debe bastar para no permitir que tus malas emociones te dañen a ti y a los que amas.

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Erika Patricia Otero

Psicóloga con experiencia en trabajo con comunidades, niños y adolescentes en riesgo.