¿Estás realmente lista para ser madre de dos?

Ser madre de dos nos cambia por completo de muchas formas.

Fernanda Gonzalez Casafús

Cuando veo a mis hijos jugar juntos no puedo evitar emocionarme y recordar que hace apenas unos 6 años atrás éramos dos personas en la casa, llenos de anhelos y sueños. Llegó entonces nuestra primer hija y con ella emergió en mí todo el amor que tenía para dar.

Pero cuando estaba esperando a mi segundo hijo, los miedos volvieron a asaltarme. Y la culpa comenzó a perseguirme. Mi hija ahora se sentiría desplazada, yo no tendría tiempo suficiente para ella, y para peor, iba a ser difícil continuar amamantándola.

¿Cómo haría con dos?

Cuando quedé embarazada de mi segundo hijo, mi niña tenía apenas 13 meses. El benjamín de la familia nacería cuando la primogénita tuviera apenas 1 año y 10 meses. ¿Cómo haría yo para dispensarle todo mi amor a ambos de manera equilibrada?

Soy una férrea creyente de que la lactancia es lo mejor que puede hacer una mamá por su bebé. Entonces, ahora me sentía pésimo, pues mi hija era muy pequeña para quitarle el pecho aún.

Decidí entonces continuar amamantando durante el embarazo, no antes sin informarme al respecto y sabiendo que mi embarazo era completamente normal y no habría riesgo. Y así, llegó el día en el que nació mi hijo.

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El último día

La cesárea de mi segundo hijo fue programada, por lo que tuve mucho tiempo para prepararme mentalmente para lo que iba a venir. La tarde que dejé mi hogar para ir al sanatorio, una oleada de sentimientos encontrados invadió mi ser.

Miré la habitación donde dormíamos los tres, y donde pronto seríamos cuatro, y unas cuantas lágrimas rodaron por mi mejilla. Aún siento vívidamente esa mezcla de nervios, nostalgia y felicidad que  asaltan mi ser cuando me remonto a ese día.

Debía manejar la culpa

Indira era muy pequeña. Nunca había dormido fuera de casa, nunca había estado lejos de mí ni siquiera un día. Y ahora, se hacía grande de golpe, y debía compartir la atención de sus papás con alguien más.

Entonces, la culpa de traer un hermanito sin tener en cuenta que ella aún era muy pequeña, removía fibras internas de mi ser. Sin embargo, todo ello se disipó a pocas horas de haber nacido Tizziano.

La necesidad de verla fue enorme

Cuando nació mi bebé, además de quedar prendada de sus ojos castaños y su mirada profunda, no veía la hora de ver la reacción de su hermana. Y cuando esto sucedió no pude creer lo bien que se sentía esto de ser madre de dos.

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Ella entró corriendo a ver a su hermano y colocó su mano regordeta en su mejilla. Pero luego de ello, cuando puse al bebé a amamantar, ella también pidió su parte. Y ahí estaba yo, amamantando en tándem, una imagen que será imborrable de mi mente.

Sí, estás lista

Nadie nos dice cómo hacerlo. Y tus miedos son completamente normales, y sanos. Pues indican que lo que quieres es brindarte por completo, y estás a la expectativa de dar lo mejor de ti.

Ser madre de dos no es cosa sencilla. Pero puedes estar segura que aunque vayas a estar más ocupada, aunque probablemente se reduzcan a cero tus siestas, y aunque tengas que hacer malabares para satisfacer la demanda de ambos, criar dos hijos es algo maravilloso.

Lo positivo de ser madre de dos

1. Aumentas tu confianza en ti misma

2. Te vuelves más organizada (aprendes a la fuerza a hacerlo)

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3. Ya no tienes miedo sobre algunas cuestiones

4. Descubres cuán diferente y bello puede ser un hijo del otro

5. Te vuelves a enamorar por segunda vez (de una forma intensa como con tu primer hijo)

6. Evidencias quiénes realmente están a tu lado para apoyarte

Prepárate para la llegada del segundo hijo

El ritmo vida cuando pasas de tener uno a dos hijos es enorme.La organización Kid´s Health propone algunos consejos para tener en cuenta y poder amoldarse a lo que significa la bimaternidad:

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1. Rodéate de gente que esté dispuesta a ayudarte

2. Trata de organizarte de antemano con las comidas

3. Puedes cocinar y congelar comida previamente, para las primeras semanas que suelen ser algo desorganizadas

4. Intenta que no se acumule ropa sucia y organiza con tu pareja la forma en la que puedan tener ropa limpia toda la semana, para toda la familia

5. Donde vayas, lleva muda de ropa extra para ambos hijos, y bolsa de juguetes para los dos

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6. Establece los días en los que vas a recibir visitas, y no te sientas mal en negarte si algún día quieres estar tranquila

7 No desesperes, el ritmo de sueño de todos se acomodará muy pronto

8. Infórmate acerca de las reacciones y sentimientos que tendrá tu primer hijo, para estar atenta a sus necesidades emocionales

Haz que se sienta especial

Tu primer hijo está allí, dispuesto a ser el mejor hermano mayor del mundo. Y para ello, debes entenderlo y comprender que también el cambio es difícil para él.

En cuanto puedas, dedícale una tarde o unas horas para él. Llévalo a la plaza mientras el bebé se queda con su padre o la abuela. Tener toda tu atención reforzará su estima.

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Involúcralo en el cuidado de su hermanito. Pídele que ayude a bañarlo, o que te alcance algo. Ser hermano mayor lo hará sentir importante y necesario.

Cuéntale acerca del día de su nacimiento, para que sepa que su llegada fue especial. Te escuchará con mucha atención. Y no dejes nunca de decirle cuán orgullosa estás de que sea el hermano, o hermana, mayor.

Tus hijos, tus maestros

Hay una frase que dice “con el primer hijo te conviertes en padre; con el segundo, ya lo eres”. Nuestros hijos nos van marcando el camino y nos movemos en el tablero de la maternidad de acuerdo a su ritmo.

Ellos nos enseñan a redescubrirnos. Nos muestran que podemos, que sabemos hacerlo y que daríamos cualquier cosa por ellos. Nos enseñan que el amor por los hijos es inconmensurable sin importar el orden de llegada de los mismos.

Adelante, ¡claro que estás lista para ser madre de dos!

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Fernanda Gonzalez Casafús

Fernanda Gonzalez Casafús es argentina y mamá de dos. Licenciada en Periodismo, especialista en Redacción Digital y Community Manager. Ama los animales, la danza, la lectura y la vida en familia. Escribir sobre la familia y la maternidad se ha convertido en su pasión.