Estas son las formas en las que la adversidad mejora la mente y el espíritu de tus hijos para siempre

Emma E. Sánchez

Cada uno de nosotros alguna vez en la vida enfrentaremos oposición, desafíos, retos y tiempos difíciles, de eso nadie se escapa y no hay mejor muestra que la pandemia que hoy nos ha tocado enfrentar como seres humanos.  La cuestión es que cuando nos pasa y no sabemos o podemos enfrentarlos, la tristeza,  el desánimo, la frustración, la vergüenza y muchos otros sentimientos negativos nos llenan podemos llegar inclusive a perder la razón o la vida. Eso es muy grave ¿no lo crees?

Entonces, si sabemos que las dificultades vendrán sobre nosotros y nuestros hijos ¿qué podemos hacer?  Pues aprender, enseñar y hacer todo aquello que esté a nuestra mano para sobreponernos y salir adelante.

Tal vez para cuando leas este artículo ya estés comenzando a ver algunos de los estragos del confinamiento en ti y en tu familia, así que observa con atención a los más vulnerables de casa: los ancianos y los niños ¿de acuerdo?

Para comenzar, debemos  decir que cuando las cosas se ponen “feas” lo que muy dentro sentimos es miedo y esto es lo que nos impide pensar con claridad, nos hace movernos sin razonar e inclusive nos paraliza físicamente. Ahora, vamos a aclarar: el miedo no es malo ¡al contrario! ¡es lo que nos mantiene vivos!  Pero nunca debemos permitirle que nos gobierne.

La razón, la fe y la esperanza siempre serán más fuertes que los miedos.

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Entonces, ¿cómo cambia nuestro cerebro cuando enfrentamos la adversidad?

El  cerebro crea nuevas conexiones entre las neuronas (dendritas)

Cuando comienzas a tomar conciencia de  las cosas que temes, lo que te paraliza, tu cerebro va a forzarse a buscar nuevos  caminos para encontrar nuevas soluciones. El ejercicio de pensar, de obligarnos a pensar es gimnasia para nuestro cerebro.  Es bueno y no debemos evitarlo ¡es muy bueno!

Con mucha tranquilidad, platica con tus hijos sobre lo que sucede en el mundo y permite que ellos expresen su sentir, sus dudas y temores; luego, con mucha claridad, busquen soluciones juntos, piensen en opciones y viables, ese es el ejercicio mental que hay que desarrollar para que se creen nuevas conexiones y no se quede paralizado nadie ante un desafío, pues ya tendrá en su mente opciones para responder con claridad y calma.

Al final de cada ejercicio de este tipo que hagas con tus hijos, verifica que se queden tranquilos y satisfechos con las opciones. Si más tarde hay dudas o preguntas, nuevamente revisen qué más se puede hacer y al final cierra el ejercicio con calma y tranquilidad.

La verbalización desarrolla el lóbulo parietal

Si ya identificaste tu temor, es bueno decirlo, hablar, expresarlo pues tú te escuchas a ti misma y sobre todo baja los niveles de incertidumbre y estrés. Lo que te va a permitir acostumbrarte a pensar con más claridad. El lóbulo parietal entonces se desarrolla y mejora.

En el ejercicio que comentábamos en el punto anterior, la verbalización se hace muy evidente mediante la plática con tu familia,  debes escucharlos y buscar qué sienten de fondo, qué les inquieta y entonces dales las palabras necesarias para expresarse, cada emoción tiene su nombre y las palabras ayudan al orden mental, ordenar nuestras ideas, ordena nuestros pensamientos y eso nos ayuda a pensar más y mejor, de manera clara y efectiva y no solo a imaginar cosas terroríficas.

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El reconocer las emociones beneficia el lóbulo frontal

Toda el área de emociones se fortalece y desarrolla cuando  hacemos un trabajo consciente de lo que nos está pasando, y recuerda esto: al hablar en voz alta de  lo que enfrentas, respira. Esto oxigena el cerebro, crea más venas, vasos capilares y por lo tanto, tu cerebro en general trabaja mucho mejor.

Siempre busca que tus hijos usen de manera clara la frase “Me siento… “ y digan con claridad la emoción que les acompaña.

La atención mejora

Resolver algo, hablar sobre cómo te sientes, buscar soluciones escribir y hacer planes obliga a poner mucha atención, por lo tanto, sigues ejercitándote hasta que, cuando te das cuenta, tienes una capacidad mayor de concentrate, razonar y resolver encrucijadas de todo tipo.

Juntos tracen un plan de emergencias y pónganlo en un lugar accesible para todos, los niños sabrán entonces qué hacer a dónde recurrir, a quién llamar en caso de una emergencia; esto fortalece su confianza y mejora su atención enormemente.

Los sentidos se alertarán y fortalecerán

El miedo que nos producen las adversidades obliga, si lo hacemos de manera consciente,  a que nuestros sentidos  se agudicen, y nuevamente estás haciendo… ¡mucho ejercicio cerebral!

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Escuchar, oler y tocar con los ojos cerrados no solo es divertido, es un ejercicio que todos debemos hacer con cierta frecuencia, por ejemplo, al bañarnos ¿puedes hacerlo con los ojos cerrados?

 Desarrollar flexibilidad cognitiva

Esto es la habilidad  que podemos desarrollar para adaptarnos a las situaciones  difíciles o cambiantes. Te ayuda a buscar  nuevos caminos, estrategias y sobre todo te evita sufrir el cambio  y morir luchando contra corriente.

¿Cómo lo logramos? Cada vez que tengas oportunidad, busca aprender algo nuevo, una receta, un curso, idiomas, un atajo en el celular, escribir un cuento, un reto físico, todo abona a tu cerebro y mantenimiento saludable.

Actuar más en lugar de solo pensar

Cuando en tu mente ya has hecho planes, puesto tus sentidos a trabajar y te adaptas rápido al cambio, entonces te es mucho más fácil a actuar en lugar de paralizarte de miedo.

Se convertirán en alguien más perseverante y con un mayor nivel de fuerza de voluntad

¿No es suficiente para enfrentar la adversidad?  Hacerlo tiene una infinidad de beneficios.  Cuando piensas que no quisieras que tus hijos padezcan  las dificultades de la vida, mejor prepáralos para hacerles frente y no darse por vencidos.

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No siempre podremos estar con ellos así que mejor vamos a fortalecerlos ahorita, que estamos cerca de ellos.

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Emma E. Sánchez

Escritora, esposa y madre de tres hijas. Pedagoga, Directora de un centro escolar de educación básica, y asesora de formación familiar. Interesada en el fortalecimiento y formación de la mujer, la familia y el hogar.