Estas son las maneras más usuales en las que una persona hace que su relación (que sí funciona) FRACASE

Si asumes una de estas 6 actitudes, lo mejor es que las abandones porque dañarás tu amor aunque este funcione.


Erika Otero Romero

Siempre se espera con mucho anhelo el encuentro de una persona con la que exista una buena compenetración. Por eso es normal que a su llegada a la vida de quien lo espera, se busca que el amor, la armonía en la convivencia y la estabilidad colme cada día de su vida al lado del otro.

Sin embargo, hay personas que por más que tienen la “buena suerte” de encontrar a alguien que vale la pena amar, caen en actitudes viciosas que poco a poco deterioran la relación, una que marcha a las mil maravillas y que corren el riesgo de perder si siguen por el mismo camino.

La página psicología y mente expone 6 maneras en las que una persona puede llegar a dañar una relación que si funciona.

1. Hacer de la relación una competencia constante

Querer tener la razón en todo aunque se sepa que se está equivocado, es de hecho un camino sin ningún tipo de salida.

Puede que la persona de la relación más estable y humilde, prefiera “dar su brazo a torcer” para evitar la pelea o la discusión constante por tener la razón, pero tarde o temprano se va a cansar del orgullo, terquedad y de los deseos de “ganar cada desacuerdo que tengan”.

También hay quienes necesitan saberse más capaces que su pareja para ciertas labores y hacen de ello una competencia de poderes y capacidades.

Las parejas deben aprender a dialogar, a reconocer cuando se está equivocado, cuando callar y cuando reconocer a su pareja los logros y méritos bien ganados y merecidos. Créanme, eso no va a matar a nadie y en su lugar les evitará muchas lágrimas innecesarias.

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2. Quitarle importancia a los compromisos asumidos

Las relaciones funcionan porque la pareja llega a acuerdos y compromisos que le hacen bien a la relación. Pero esta deja de funcionar cuando se le resta importancia a la honestidad que debe haber entre las partes (por ejemplo).

Se puede intentar ser una pareja muy moderna y abierta, pero si vamos a ser francos, no hay una sola unión que aguante la falta de compromiso pues esta le otorga estabilidad.

3. Restarle importancia a hablar sobre uno

Esto es algo que muchas personas consideran que no tiene importancia dentro de la pareja por esa creencia de que pasaron a ser “una sola alma”. Debería ser considerado una falta grave de amor el hecho de que una persona crea que lo que siente su pareja no importa o que “la conoce a la perfección” porque lleva X cantidad de años viviendo con ella.

Es necesario que periódicamente hablen acerca de los que sienten, piensan, quieren y anhelan como personas individuales para que de esa manera la otra parte sienta que es apoyada y valorada, pero sobre todas las cosas: escuchada.

4. Solo hablar de sí mismo

La página la mente es maravillosa expone que no hay nada más egoísta en una persona que hablar de sí mismo sin parar.

En una relación es fatal ser egocéntrico y narcisista, ya que todos se cansan de alguien que no haga más que interesarse por el mismo y que poco le importe la persona con la que se supone comparte la vida. Es normal que en una pareja se vivan momentos de estrés y eso haga que se preocupe por su persona, pero en cierto momento volverá a la normalidad.

Entre el punto anterior y este debe haber equilibrio para que las cosas funcionen.

5. Delegar las decisiones a la otra persona

Puede que para algunas parejas sea la manera de conservar la armonía, pero se debe tener cuidado ya que es muy importante sopesar los pros y contras de las decisiones a tomar, y eso puede lograrse de a dos ya que la otra persona puede ver cosas a favor o en contra que a su compañero se le han escapado.

Además de eso, no todas las veces se toman las decisiones correctas y echarle la responsabilidad de los errores cometidos solo al encargado de decidir no es justo. La responsabilidad o la gloria por las decisiones tomadas, corresponde a ambos miembros de la pareja.

6. Tratar de cambiar a la pareja

Es una de las maneras más habituales como se llega a dañar una relación que va bien. Si, reconozcámoslo, hay aspectos de la personalidad del cónyuge que no terminar de agradar del todo, pero no influyen demasiado en la relación y no hay razón para hacer un drama -por ejemplo- del deseo de tu esposo por ver futbol los domingos a negarse a ir de compras contigo.

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El sitio toda mujer es bella dice que es un error querer hacer al otro a “nuestra imagen y semejanza”, cuando es por las cosas que les hacen diferentes que sintieron atracción el uno por el otro.

Hay que saber hablar acerca de esos detalles que molestan de tu amor y saber llegar a una conciliación donde ambos salgan ganadores; es decir, hay que saber ganar y perder como seres individuales para triunfar como pareja, sin permitir que sea el orgullo el que dañe la relación.

Toma un momento para compartir …

Erika Otero Romero

Psicóloga con experiencia en trabajo con comunidades, niños y adolescentes en riesgo.