Este es el mejor camino para conquistar tus miedos y dudas

La clave de lograr lo que deseas está en tu determinación para creer y hacer.

Ada de Hoyos

La duda es la peor ladrona de tu felicidad. El miedo puede ser el peor enemigo de tus más grandes sueños, y la falta de fe te puede llevar a una vida sin sentido ni dirección adecuada, dejándote a la deriva.

En esos momentos de profunda reflexión, he meditado en cuanto al remordimiento y dolor. Por ejemplo, el no haber hecho algo que deseaba hacer pero que el miedo superó. De misma forma, la decepción personal de no haber dicho algo que sentía y que ahora ya no es posible decir.  Y por supuesto, la inequívoca sensación de falta de confianza y fe. Estos recuerdos pueden sentirse como si te traspasara lentamente una fina aguja a través de la piel, dejando un dolor agudo y una sensación punzante en el corazón.

Deshaciendo el nudo de la duda y el temor

Deshacer el nudo de la duda es un proceso que conlleva reflexión personal y compromiso.  Vencer la falta de determinación ante las posibilidades que enfrentas te compromete a no quedarte paralizado, y poner manos a la obra.

La duda te paraliza y te ahoga en las arenas movedizas de la indecisión y de la duda, no por la falta de habilidad para salir de ella, sino por la falta de confianza que tienes dentro de ti para lograr salir. Dudamos porque no confiamos en nosotros mismos. Esa falta de fe y confianza nos mantiene anclados a una vida infeliz y triste en áreas donde podríamos ser más felices y exitosos.

El centro de la duda es el miedo para enfrentar la vida. Si nuestro centro está conformado por la duda y el miedo, ¿Dónde esta tu confianza en ti y la fe en Dios?  Dudar de ti mismo es equivalente a haber perdido la fe y haber sucumbido a las arenas movedizas que te inmovilizan y ahogan, es andar a la deriva sin rumbo ni dirección.

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Toma la decisión de no dejar entrar la duda al santuario de tu mente. Ciérrale la puerta y no permitas que la duda se infiltre en el centro de tu ser, ahogando tu confianza, tu autoestima y tu fe. Contáctate con tu wifi interior. Escucha tu voz interior y analiza qué deseas hacer. No permitas que te ahogen los pensamientos de inseguridad.

Pon a prueba tu fuerza

Jorge Bucay, escritor, psicodramaturgo y terapeuta, te enseña este principio.  Escrito de manera maestra, nos enseña el relato de un indefenso elefante que creció condicionado a estar encadenado a una pequeña estaca de madera desde pequeño. Había estado atado a una estaca desde siempre. El pequeño elefante no había logrado zafarse de ella cuando era pequeño. Por lo tanto, ese elefante enorme y poderoso que era ahora, no escapaba porque creía que no podía hacerlo.

Este relato nos enseña estas sabias líneas: “Tiene (el elefante) grabado el recuerdo de la impotencia que sintió poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese recuerdo. Jamás, jamás intentó volver a poner a prueba su fuerza”.

Todos somos un poco como el elefante; vamos por la vida atados todavía a nuestras dudas.  Cuestionamos si podremos hacer ciertas cosas o no. Ponemos en tela de juicio si a otros les parecerá o no. Tememos si dirán que fallamos o no. Tristemente somos los primeros en dudar de nuestra capacidad. No ponemos a prueba nuestra fuerza ni vemos de lo que somos capaces de hacer.

Tienes la fuerza para desencadenarte de la estaca rompiendo dudas y temores en el intento.  No te aferres más a ella, ten fe y actúa.

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Visualizarte te ayudará a salir de la duda y el miedo

Una de las armas más poderosas para lograr salir de la arena movediza de la indecisión, dejando que la duda y el miedo se ahogen en ella, es la técnica de la visualización.  

Se dice que Michael Jordan, ex campeón basquetbolista más grande de todos los tiempos, visualizaba o imaginaba las diferentes jugadas antes de cada juego.  De esta forma, él entrenaba también su mente siendo exitoso en lo que apenas iba a enfrentar.

Michael Jordan nos dio el ejemplo al utilizar “este pequeño truco” del mítico escolta de la NBA, unido al uso de la técnica de la visualización, que nos deja un claro camino y nos señala la importancia del entrenamiento mental.

Utilizar esta herramienta mental puede ser la diferencia entre sucumbir a las arenas movedizas de la indecisión.  No temas a ello que te inmoviliza como la duda, la falta de determinación y de fe. En ti está el lograr lo que quieres en la vida pero que hasta ahora no te has atrevido a alcanzar.

El miedo es un arma de doble filo

El miedo es un temerario acompañante. Nos ayuda a defendernos de los peligros inminentes. Pero, también puede lograr perturbar nuestro ánimo.  Lo convierte de ser una emoción preventiva, a una emoción tóxica, negativa y destructiva. De esta forma en nuestro cerebro se nos presenta un mundo en su mayoría imaginario y sin peligro inminente.

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Habrá ocasiones en que el miedo se genere por algo real. Pero en la mayoría de las situaciones, nuestra mente, al sentir peligro y temor, percibe lo irreal como real. Así que, debes aprender a controlarlo para evitar que bloquee tu capacidad y te habilite para reconocer las habilidades que tienes para salir de la duda y el temor. Recuerda que como esté el interior de tu ser, será la forma que percibas la vida en el exterior.

¿Como desatorar el miedo y la duda?

Para partir de este entrenamiento mental y esta técnica de visualización, debes conocer dos cosas que van de la mano. Éstas harán que finalmente logres desencadenarte de la pequeña estaca o salir de las arenas movedizas.  La clave son dos palabras que no pueden vivir una sin la otra:  la fe y la acción. La fe nace en tu interior y es un motivador para lograr que la duda y el miedo se desvanezcan por completo.  Para que tenga el efecto deseado, debes decidir actuar, o todo se quedará en lindos sueños y deseos utópicos.

Nuestra fe no aumenta por casualidad sino por elección”, nos enseña Neil L Andersen, graduado con maestría en la Universidad de Harvard. Quiere decir que si tú has logrado llegar hasta este punto y has logrado dejar la duda y el temor bajo las arenas movedizas de la indecisión, tienes la increíble oportunidad de elegir aumentar tu fe.

Primeramente la fe en ti mismo, creer en ti, en que puedes hacer las cosas. Por supuesto, aplicando lo aprendido; visualizando y confiando que puedes hacerlo.  Segundo, pero no menos importante, la fe en Dios. Él siempre está siempre y nos brinda su influencia. Nuestro ADN espiritual es el centro de nuestra intuición para tener éxito en la vida.  

La fe en ti y en Dios te habilita a actuar

Ten la suficiente fe en ti mismo.  Ten una fe más firme en Dios. Él desea darnos de todas sus bondades. Rompe las cadenas que te atan poniendo manos a la obra y lograrás salir de aquello que impide moverte.  De esta manera, desatarás finalmente el nudo de la duda y el temor. Deja atrás el sentimiento de fracaso y frustración de no cumplir tus sueños al máximo.

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Toma la decisión y actúa ya, comienza a poner a prueba tu fuerza. Lograrás por fin, desencadenarte y no hundirte en las arenas movedizas de la duda y el temor. Entrena a tu cerebro a adaptarse a una realidad al visualizarte haciendo lo que más deseas.  Cree en ti, cree que Dios puede darte la capacidad y potencial para poner manos a la obra y romper las barreras de forma definitiva. Ponlo en práctica, y notarás la diferencia.

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