Ésto es lo que debes hacer para lograr la UNIDAD familiar que tanto ansías

Orar en familia puede ayudarnos a fortificar los lazos de una manera más efectiva y próspera.

Fernanda Gonzalez Casafús

Cada noche, al cenar, miro a mis hijos y pienso “¿seguirán en el futuro queriendo mi atención de forma tan entusiasta?” No puedo evitar entonces emocionarme al ver sus caritas sonriendo al contarme lo que han hecho en la escuela, y en silencio agradezco a Dios infinitamente mi familia mientras le pido que sigamos siempre así.

Hace un tiempo, cuando con mi marido estábamos construyendo la casa en la que ahora vivimos, planeamos que en la zona del comedor no habría televisión. Ello nos permitió hasta el día de hoy mantener una conversación fluida entre nosotros, lejos de las distracciones de la pantalla. Pero sobre todo, nos permitió dar lugar a algo más importante: la oración.

La clave de la unión

Este hábito de mantener una conversación durante la cena hace que, como familia, nos mantengamos cerca, alertas y comunicados. Pero además de la comunicación, el hábito de agradecer el plato de comida sobre la mesa ha hecho que mis hijos, aún siendo pequeños, desarrollen la compasión por el otro, así como el sentido de unidad familiar.

Llegado el momento de ir a la cama, la oración vuelve a unirnos y es un efectivo método para calmar los ánimos y bajar la ansiedad. Cada noche repito en voz alta “Gracias Dios por el maravilloso día que hemos tenido hoy, y gracias por mi familia”. Y aunque en verdad ese día no haya sido tan efusivo o alegre, la oración nos hace ver que la simpleza de cada día es lo que nos llena el alma de felicidad.

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“Abrazo de familia” dice mi niño de casi 4 años, y abre los brazos para que todos nos acerquemos. Entonces mi marido, yo, y nuestros dos hijos nos fundimos en un cálido y espontáneo apretón que renueva nuestra unidad.

Orar en familia

Insisto en que la oración es la clave de la unión familiar. Hace unos días, cuando mi hijo estaba muy enojado, quejoso y no me estaba haciendo caso, sucedió algo que me ha emocionado. Yo me sentía totalmente agotada; había sido uno de esos días en los que quieres que las horas pasen volando. Entonces, cansada de que el pequeño no escuchara mis pedidos, me senté en el primer escalón de la escalera, me tomé la cabeza entre mis manos y supliqué en voz baja “Dios, dame paciencia”.

Mi hijo, algo compungido al ver mi pesar, se acercó, me abrazó y me dijo “mami, te pido perdón, yo te amo”. Luego,se animó y me preguntó “¿Por qué le hablas a Dios?” Y le expliqué en simples palabras, que había realizado una pequeña oración para pedirle a nuestro Padre que me ayudara a salir adelante en momentos donde me siento desbordada.

Una mínima plegaria me ayudó no sólo a tener paciencia, sino a bajar los ánimos de mi hijo y a fundirnos en el perdón.

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La oración como puente

La oración nos ayuda a poder poner en palabras aquello que no siempre solemos decir al otro a la cara. Orar en familia puede ayudarnos a fortificar los lazos de una manera más efectiva y próspera. Cuando tus hijos te escuchan decir “gracias Dios por los hijos maravillosos que tengo”, ellos seguirán esforzándose, pues tú no estás viendo sus debilidades sino resaltando sus fortalezas.

Del mismo modo, si al momento de la cena, o a la noche al acostarse pides en voz alta por la salud de tus padres, o para que a tu hija le vaya bien en la escuela, será un aliciente a que todos los miembros de la familia sigan cuidándose, respetándose y valorando cada momento vivido juntos.

De eso se trata la oración. De unirnos como familia, y de unirnos ante los ojos de Dios. No hacen falta los sermones ni los rituales que muchos adolescentes pueden rechazar, pero sí puedes comenzar a inculcar el hábito de la oración desde pequeños hábitos como agradecer en voz alta por algo que esperabas, o por un logro de tu esposo o esposa, o por una alegría de tus hijos.

Elige un momento en el día e inicia desde ahora el hábito de orar en familia. Sentirás cómo cada uno de ustedes fortalecerán sus lazos y cuidarán aún más de la unión familiar. Con Dios de por medio, la familia siempre estará unida.

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Fernanda Gonzalez Casafús

Fernanda Gonzalez Casafús es argentina, mamá y Licenciada en Periodismo. Ama los animales, la danza, la lectura y la vida en familia. Escribir sobre la familia y la maternidad se ha convertido en su pasión.