Estoy comprometida, pero tengo miedo de casarme

Sigues dando vuelta y no te atreves a dar ese paso. ¿Qué es realmente lo que te está frenando? Averígualo aquí.

Emma E. Sánchez

Si tú o tu pareja llevan tiempo dándole vueltas al matrimonio y por alguna razón u otra, no logran concretar este paso, te pido puedas seguir leyendo este artículo, y conforme lo hagas, ve respondiendo las preguntas que te voy a plantear.

Al final, podrás hablar sobre el tema con tu pareja y juntos reflexionar sobre algunas opciones que seguramente les serán de gran utilidad para salir de este estancamiento.

Primero lo primero: ten calma

Aunque no lo creas, el miedo al matrimonio es más común de lo que parece.  Lo que pasa es que muchos lo disimulan, lo niegan por pena o por el qué dirán y se casan bajo presión pero sin estar seguros. Y, a la larga, solo cosecharán sufrimiento, decepción y otras problemáticas destructivas y tristes para todos.

Entonces, como dicen por ahí, el primer paso es aceptarlo y decir “yo tengo miedo al matrimonio”.  El por qué lo iremos resolviendo más adelante.

Segundo: ¿qué ideas tienes sobre el matrimonio?

Aquí vamos a dar una breve revisada a las ideas que pudieras tener sobre el matrimonio, pues muy posiblemente en ellas encontremos el origen del temor.

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Te pido respondas con toda sinceridad y de ser posible, anota las respuestas en una hoja, de tal manera que puedas revisarlas y reflexionar en ellas los siguientes días.

¿Qué es lo que te preocupa más de casarte? ¿perder tu libertad? ¿tener un matrimonio como el de tus padres? ¿temes tener hijos? ¿gastar mucho dinero? ¿no poder hacer frente a los gastos? ¿qué es lo que te provoca más ansiedad de todo lo que mencionamos?

Tercero: la influencia social, hay que reconocerla

Dime, de ustedes, ¿quién tuvo la idea de casarse? ¿O fue idea de alguien más?, y luego ustedes siguieron con el cuento del  “decidimos casarnos porque ya tenemos mucho tiempo juntos”, o “ya nos debemos casar porque Fulanito está enfermo, porque ya invertimos mucho en esta relación, porque ya se me fue la juventud”.

¿Cuál es tu motivo para casarte? ¿lo tienen ambos? O ¿solo es idea de uno o de la familia o los amigos?

Mira, casarnos debe ser una experiencia emocionante con sus pequeñas dosis de temor, pero nunca al revés. Si el proceso que implica el compromiso y los preparativos te tensan un poco, está bien, es normal. Pero por otro lado, si quieres tú o tu pareja saltarte todo esto solo por no enfrentar los trámites o lo engorroso que pueda ser, tal vez de fondo hay temor a comprometerse seria y formalmente ante todos.

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La experiencia terapéutica con matrimonios nos dice que aquellos que se casan por la vía civil y religiosa tienen un mayor nivel de compromiso ante la adversidad y los cambios normales que una pareja vivirá, como lo pueden ser la llegada de los hijos o la vejez.

Interesante ¿verdad?  

Ahora, cuéntame algo, la gente con la que te relacionas…

¿Cuántos están casados? ¿Te rodeas de muchos solteros?  Esto es muy importante porque en verdad influye en tu toma de decisiones y en el cómo te sientas con respecto a esas decisiones. 

Por ejemplo, en verdad puedes estar enamorado, desear casarte y unirte a esa persona con todo tu corazón pero los que te rodean, tus amigos e inclusive familiares pueden no ser muy “aficionados” a la idea del matrimonio. Pueden ser solteros, divorciados o simplemente no ser de la idea de casarse,  solo de “juntarse” sin mayor  trámite o compromiso, y eso te lo harán saber y sentir muy claramente y con mucha frecuencia, hasta que tú mismo lo creas y lo vivas.

¿Has escuchado hablar de la Anuptofobia?

Esta palabrita rara, anuptofobia,  se traduce como “el miedo a quedarse soltero”. Las personas que la padecen en verdad sienten pánico a estar soltero y es tal su miedo que se aferran a una relación de manera hasta irracional, son celosos al extremo, dependientes, con conflictos de autoestima, padecen de ansiedad y en su infancia carecieron de apoyo o afecto.

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El dato curioso es que son las personas a las que les urge casarse, pero con las que con frecuencia, nadie quiere casarse por sus celos o inseguridades.

Te cuento todo esto porque en algunos casos, alguien normal,  tranquilo que bien podría casarse y pasar por todo el proceso que esto conlleva, deja de pensar en el matrimonio porque su pareja padece este extraño trastorno..

¿Te suena familiar algo de esto?

Miedo a cometer un error o volver a cometerlo

Desafortunadamente, anda por el mundo mucha gente herida o lastimada, de algún modo, desde niños o por relaciones fallidas, con heridas que no fueron debidamente procesadas en su momento. Personas buenas de las que otros, no tan buenos, abusaron y ahora que han encontrado a alguien con quien podrían tener una buena y sana relación, tienen miedo a ser nuevamente heridos.

¿Es tu caso? ¿te sientes así? ¿Puedes revisar un poco hacia atrás tu vida y encontrar cómo inicio esa herida? ¿fue alguno de tus padres? ¿algún familiar? Y lo más importante: ¿te gustaría sanar?

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El miedo a las carencias económicas

Otro temor frecuente para no casarse es el que tiene que ver con la economía o el dinero.

Mira, casarse es algo con una importancia simbólica y legal con la que no debería suponer ningún cambio en cuanto al compromiso emocional construido ya con tu pareja. Esto es, que las cosas deberían seguir más o menos iguales en el sentido de que ya se conocen en cuanto a las generalidades y han experimentado cierto grado de intimidad. Por ejemplo, de conocer cuánto ganan, cómo lo ganan y cómo gastan esos ingresos.

Si no saben esto, en verdad no pueden casarse, hasta que sepan y tengan en claro su situación económica, la hayan discutido, la acepten y sean honestos el uno con el otro. Porque de fondo, lo que podemos leer es que no se conocen, no se tienen confianza, no tienen un plan en cuanto a sus recursos, sus ingresos y no tienen idea de cómo van a vivir. Y lo peor, no es una falta de preparación material sino emocional y esto, jamás debe dejarse de lado.

Tras platicar todos estos temas, seguramente varias ideas te rondarán en los próximos días, por lo que te invito a pensar en esto:

No es miedo al matrimonio lo que  estás sintiendo, sino una invitación a sanar tu vida para poder unirte en planitud a alguien más.

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¿Te animas a conocer la felicidad de poder amar sin temor y con mucha esperanza? Si es así te invito a buscar esa ayuda antes de decidir no casarte.

Te deseo todo el éxito  que te mereces

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Emma E. Sánchez

Escritora, esposa y madre de tres hijas. Pedagoga, Directora de un centro escolar de educación básica, y asesora de formación familiar. Interesada en el fortalecimiento y formación de la mujer, la familia y el hogar.