Evita problemas en tu matrimonio revisando estas causales de divorcio

Conocer las razones más frecuentes de un divorcio puede ayudarte a prevenir esas dificultades en tu propia relación.

Emma E. Sánchez

Si revisáramos los últimos datos de estadística en los países de Latinoamérica, podríamos ver que el índice de divorcios ha crecido hasta cuatro veces desde los años ochentas.

Este dato es altamente importante, pues de aquí se deriva luego hijos que crecen sin padre o madre, problemas y demandas por pensión alimenticia, surgimiento de nuevas formas de familias, reconstituidas o reintegradas, por ejemplo.

Los divorcios no solo afectan el tejido social, sino también la economía, la educación y hasta los índices delictivos.

Nadie se casa pensando en divorciarse, pero pocos se casan con la determinación de esforzarse para resolver los problemas que surjan o de ayudarse, cuidarse y mantenerse unidos al paso de los años y de los desafíos que la vida presentará.

¿Cuáles son esos problemas o desafíos que llegan a los matrimonios?

A continuación, platicaremos sobre las principales causas de divorcio o por lo menos, las que se mencionan como causales en actas, registros y estadísticas.

Haremos esta rápida revisión con el enfoque de prevención en tu propia relación.

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Abandono de hogar

Muchos son los cónyuges que simplemente un día deciden abandonar el hogar sin importarles si hay hijos, compromisos o las consecuencias de su abandono.

De ese grupo, solo unos pocos tienen la decencia de avisar a la pareja sus intenciones y hacerlo de una manera “responsable”; esto es, dar algún motivo, notificar a dónde irán y seguir haciéndose cargo de sus responsabilidades, sean económicas o parentales.

La gran mayoría simplemente toma sus cosas y se va. En estos casos, se adjudica la carencia de compromiso, la debilidad de carácter o la incapacidad de afrontar la vida o sobreponerse a los golpes que a veces ocurren.

Ante una crisis, un cambio, una nueva exigencia o una demanda mayor de tolerancia, ayuda o participación, muchos hombres desaparecen.

Esto deja a la pareja la penosa necesidad de notificar a la autoridad correspondiente el abandono,  los motivos y en su momento tramitar con esa causal un divorcio necesario. Si hay un matrimonio legal, muchos trámites de la familia se pueden ver trastocados o afectados porque el padre está ausente.

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Violencia familiar

Esta es la razón que más preocupa a las sociedades pues sus secuelas trastocan el tejido social, dañan generaciones completas de niños y sus estragos son de largo alcance.

Regularmente son las mujeres y niños son los que más resienten la violencia y sus consecuencias, la solicitud y trámite de divorcio nunca es fácil y resulta altamente gravoso con el dominio emocional y psicológico que los violentados pueden sufrir.

Se requiere de mucha fuerza y de mucho apoyo colectivo para que una familia pueda recuperarse de este tipo de relaciones. La violencia jamás se debe justificar y tolerar.

Infidelidad

Son muy contados aquellos matrimonios que pueden recuperarse de una infidelidad de cualquiera de los cónyuges.

Es muy complejo, pero no imposible, y te puedo decir que quienes lo logran resurgen en matrimonios mucho más fuertes y unidos.

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Crisis personales y económicas

Desafortunadamente, cada vez son más los jóvenes que se casan si haber sido entrenados en la cultura del esfuerzo y el sacrificio. Se casan carentes de educación emocional o resiliencia y con poca tolerancia al error o el fracaso.

Entonces, cuando las crisis aparecen, ellos simplemente renuncian a toda responsabilidad.

Nunca será fácil enfrentar una situación de este tipo, pero hay más posibilidades de lograrlo cuando buscamos ayuda y hacemos juntos un esfuerzo real por sobrellevar y pasar estas pruebas.

Se murió el amor

Es una de las razones que más se escuchan: la pareja simplemente se dejó de amar, dejó de sentir ese deseo de  estar juntos, de necesitarse o se sienten aburridos uno del otro.

No hay más planes ni proyectos juntos o las metas personales sobrepasaron el proyecto en común que solían tener, o peor aún: nunca tuvieron un  proyecto familiar y ahora ya no saben qué hacer juntos.

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Incompatibilidad en la convivencia

Esta es la razón que nunca deja de sorprenderme,  ¿qué puede pasar en una pareja que se unió por las cosas que tenían en común y ahora ya no tienen nada?

Por más extraño que parezca, si las relaciones personales e íntimas de un matrimonio no se cuidan y fomentan, desparecen.

Los pequeños detalles, las caricias, las muestras de afecto, los proyectos y metas en común o el salir juntos y compartir, hacen que el día a día y la vida fluya manteniéndose juntos.

Si se pierde un detalle, luego sigue otro y otro hasta que no queda nada.

Ahora, te pido que hagas un ejercicio de sinceridad, y si la palabra divorcio está sonándote como una respuesta a tu problemática de pareja, primero por favor lee las siguientes preguntas y dales respuesta.

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¿Haz dejado en claro lo que buscas de la relación?

Muchos de los problemas que los matrimonios tienen se resuelven cuando hablan claro entre ellos sin omitir información, sentimientos y dudas.

Muchas veces, las cónyuges dan por hecho cosas y no hablan de sus necesidades ni discuten los problemas, y se quedan con muchos vacíos e insatisfacciones, con expectativas frustradas y sueños rotos. ¡Pero nunca los expresaron! Nunca los compartieron con sus parejas  e ingenuamente, esperaban que les adivinaran el pensamiento.

Eso no ocurre. Las cosas se deben hablar.

¿Tú y tu pareja saben con claridad su papel en la relación?

Es el mismo tema, la pareja presupone, infiere, cree, piensa, se imagina pero nuca habla ni expresa sus dudas o su malestar.

Y cuando lo llega a hacer, es porque ya hay un problema grande.

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Si hubiera una manera de salvar el matrimonio, ¿cuál sería?

Es muy interesante escuchar las respuestas que la gente da a esta pregunta, porque cuando son honestos, las respuestas son sencillas y los problemas se pueden ver sin apasionamientos y sí en su justa medida, donde son la gran mayoría, posibles de solucionar con algo de voluntad y entendimiento entre esposos o con la ayuda de un mediador.

¿Realmente serías más feliz sin tu pareja?

El enojo, la decepción y el dolor, puede  hacernos sentir que así es cuando las emociones están pleno, pero una vez que  bajan, los sentimientos reales aparecen.

A veces toma un poco de tiempo, y hay que tomarlo, pero jamás debemos tomar decisiones importantes o trascendentales cuando estamos enojados.  

¿Cuál es tu mayor miedo si se termina la relación?

Me gusta  mucho esta pregunta  porque nos ayuda a tomar decisiones, tanto de quedarse a trabajar en el matrimonio como de separarse lo mejor posible.

Las personas entonces pueden ver desde otro punto de vista hacia su propio interior y pensar en busca de su realidad y de lo que quiere o no quiere más en su vida.

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Y cuando hay claridad de mente para pensar en la realidad y la consecuencia de sus actos y decisiones, entonces toma el control para actuar.

Te invito a pensar con calma, a actuar con responsabilidad y sobre todo a luchar por aquello en lo que crees y que te hace feliz.

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Emma E. Sánchez

Escritora, esposa y madre de tres hijas. Pedagoga, Directora de un centro escolar de educación básica, y asesora de formación familiar. Interesada en el fortalecimiento y formación de la mujer, la familia y el hogar.