Expertos afirman que hay 3 edades claves en nuestra vida en las que envejecemos

"Envejecer es como escalar una gran montaña: mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena" Ingmar Bergman

Erika Patricia Otero

¿Sabías que desde el mismo momento en que salimos de nuestra madre comenzamos a envejecer? La realidad es que cada día desde que nacemos las células de nuestro cuerpo nacen, crecen, se reproducen y mueren. Con esto en mente, cada día envejecemos y morimos un poco.

Envejecer es inevitable mientras tengamos vida; pese a eso, una buena actitud hace el cambio. Eso es lo que más hace la diferencia entre unas personas y otras.

La ciencia y la vejez

La ciencia explica que el envejecimiento en el ser humano no es algo que se dé de manera uniforme. Los expertos afirman que a lo largo de la vida hay 3 picos o puntos de inflexión de envejecimiento. Estos se dan en 3 edades diferentes; la primera a los 34 años, la segunda a los 60 y la tercera a los 78 años.

Esos datos fueron obtenidos en un estudio realizado por  Benoit Olivier Lehallier y su equipo. Este consistió en desarrollar un «reloj proteómico»; es decir, idearon una manera de contar los niveles de 373 proteínas, esto con el fin de calcular la edad biológica. Para lograrlo, 4300 voluntarios entre los 18 y los 95 años facilitaron muestras de sangre para llevar a cabo esos análisis.

Así, se determinó que al saberse que a la edad de 34 años comenzamos a envejecer, no sería una mala idea que comenzaramos a cuidar nuestro organismo. La razón es que el envejecimiento comienza a notarse tanto física como psicológicamente.

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La vejez, cultura y la sociedad

Las cosas no son lo mismo hoy que ayer. Antaño, debido a los pocos avances científicos sobre la salud y tratamiento de algunas enfermedades, las esperanzas de vida eran más bajas; de esa manera, las personas de 30 años ya eran consideradas viejas. Es por eso que conforme la ciencia iba avanzando, la calidad y esperanza de vida de las personas iba en aumento.

Actualmente, la vida de una persona de la tercera edad es de mucha más calidad que hace 50 años atrás; pese a eso, aún son muchas las personas que rechazan la vejez como si de una plaga se tratara.

Es tal el afán a retardar tanto como se pueda los «años dorados», que se someten a cirugías plásticas absurdas. Llegan a tal punto que terminan haciéndose adictas y deformando por completo su apariencia. Pero lo peor no es solo la transformación física a la que se someten, sino los riesgos que no tienen en cuenta al momento aplicarse tratamientos estéticos con líquidos y químicos, que mal usados envenenan paulatinamente el organismo.

No sé si se trata de vanidad o miedo a lucir viejo, pero de esto no escapan mujeres ni hombres. Nada de malo hay en cuidarse, alimentarse bien aplicarse cremas y productos para mejorar la apariencia para lucir más jóvenes. Lo cierto, es que por mucho que hagamos para lograrlo, siempre habrá partes del cuerpo y el organismo que gritarán tu edad.

Una buena actitud es la que marca la diferencia

Puede ser que la ciencia diga que la juventud comienza a declinar a los 34 años; sin embargo, la realidad es que eres lo que piensas y cómo te sientes. No porque un estudio diga que empiezas a envejecer a esa edad, inmediatamente te conviertes en alguien senil.

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Es verdad que con los años el organismo necesita un mayor cuidado; ya no puedes comer tanta sal, dulce o tan grasoso, pero igual puedes disfrutar de de un rico antojo sin que eso represente inmediatamente un ataque cardiaco.

También es verdad que debemos comportarnos según la edad, pero los años no deben ser impedimento para no «sacarle jugo a la vida». Un hombre o una mujer de 50 o 60 años puede y debe ir al gimnasio no solo a fortalecerse un poco, sino también para despejarse y hacer algo diferente en su día.

La edad tampoco es impedimento para viajar, comenzar a estudiar, ir a eventos deportivos o artísticos, comer bien e incluso enamorarse de nuevo.

Es muy probable que van a haber personas que te reclamen el hecho de no comportarte como alguien de «tu edad», pero, ¿cómo se comporta una persona de 60 años? ¿Acaso hay algún manual que determine lo que puedes o no hacer después de los 60?

La realidad es que al ser dueño de tu vida, puedes vivirla como desees, mientras seas consciente de tus capacidades, riesgos, sueños y metas, puedes lograr todo lo que siempre quisiste y seguir disfrutando tanto de tu familia como de la existencia.

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Una edad dorada digna

A muchos hijos de personas mayores les preocupa que sus padres no puedan disfrutar de una buena calidad de vida. Aun así, mientras la persona tenga un buen servicio de salud, cuente con su familia, tenga controles médicos anuales, una vida tranquila, buena alimentación y se sienta útil, su vida va a ser tan fructífera como la de cualquier otro ser humano.

Las personas mayores que tuvieron la oportunidad de ejercer un oficio o profesión pueden seguir haciéndolo, aquellas que desean decantarse por dedicar sus vidas a descansar y llevar a cabo sus hobbies como modo de distracción, tienen la libertad para hacerlo. La edad dorada es quizás la mejor que el ser humano disfrutar; la razón es que aunque su cuerpo no tenga las mismas fuerzas de la juventud, tienen la sabiduría que solo la vida, el dolor y el esfuerzo dejan.

Puede ser que para muchas personas envejecer sea algo que les desanime; pese a eso, un cambio de actitud les dará energías y fortalezas renovadas para seguir viviendo tan y como siempre lo hicieron: de forma valiente y resiliente.

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Erika Patricia Otero

Psicóloga con experiencia en trabajo con comunidades, niños y adolescentes en riesgo.