Expertos dicen que los niños que se sientan a cenar en familia son menos agresivos y más felices

Un hábito que alimenta la unión familiar y que debemos practicar.

Fernanda Gonzalez Casafús

En muchas familias, el momento de la cena es una oportunidad para el encuentro. No se trata sólo de comer rico, sino de mirarse a los ojos, escucharse, reír y disfrutar de la compañía de quienes amamos.

Cuando somos padres, uno de los hábitos que queremos inculcar a nuestros hijos es que respeten el momento de sentarse a la mesa. Y ahora la ciencia nos da la razón, pues esta práctica tiene grandes beneficios para los pequeños de la casa.

Beneficios en la salud física y mental

De acuerdo a una investigación realizada por la Universidad de Montreal, los niños que se sientan a cenar cada noche con sus familias obtienen grandes beneficios a nivel físico y mental.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores estudiaron los hábitos alimenticios durante la cena en niños de 6 años, y analizaron el comportamiento escolar de estos niños 4 años después.

Los resultados mostraron que aquellos niños cuyos padres habían reportado que el hábito de cenar en familia era diario, traían como consecuencias algunos efectos positivos en el comportamiento y desarrollo de los niños, tales como:

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-Niveles más altos de condición física general

-Más habilidades sociales

-Menores niveles de consumo de refrescos

-Menos agresión física

-Bajo índice de delincuencia y agresión reactiva

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Niños más saludables

Ya sabemos que cenar con nuestros hijos nos da felicidad, pero ahora este hábito nos dará más satisfacción aún al saber que le estamos proporcionando grandes beneficios a corto y largo plazo.

El hecho de cenar en familia no sólo hace niños menos agresivos y más saludables, sino que nos brinda la posibilidad de conversar cara a cara con nuestros hijos, escuchar sus inquietudes, atender a sus planteos y preguntas, y ayudarlos en lo que necesiten.

Ésto les proporciona a los niños un ambiente emocional seguro, donde se sienten a gusto y donde aprenden día a día a disfrutar de la compañía de su familia. Además, en tiempos ajetreados en los que vivimos, el momento de la cena es ideal para reencontrarnos y unirnos como familia.

Inculcar el hábito desde pequeños

Es cierto que un niño pequeño no puede estar largo rato sentado a la mesa. Pero, como todo, es un hábito que se aprende. Y nosotros como padres debemos inculcarlo poco a poco.

Tengo dos niños pequeños. Ambos disfrutan mucho del momento de la cena familiar. El hábito de poner la mesa, lavarse las manos y llevar cada uno un alimento, los predispone de buen ánimo para comer.

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Es el momento en el que más me gusta observar a mis hijos. Ellos hablan con nosotros de manera abierta. Los escuchamos, les aclaramos sus dudas, y hasta aprovechamos la oportunidad de conversar sobre algo que pasó en el día.

Sí, luego se levantarán a jugar. Pero estuvieron sentados a la mesa lo suficiente como para alimentarse y poder conversar en familia. Y eso es lo que valoramos y destacamos en mi hogar.

Adolescentes mejor relacionados con sus padres

Los adolescentes que se sientan a la mesa con sus familias tienen una mejor relación con sus padres, de acuerdo a una investigación de Casa Columbia. De acuerdo a este estudio realizado en jóvenes de entre 12 y 17 años, quienes mantenían cenas habituales con sus padres, reportaron mejor relación con los mismos.

Ya el hecho de tener una mejor comunicación con los padres en la adolescencia es un hecho muy positivo. Pero además, el estudio concluyó que los jóvenes que se sentaban a la mesa con sus padres reducían drásticamente las posibilidades de consumir alcohol y drogas.

Por lo tanto, en los adolescentes, la cena familiar está estrechamente ligada a la disminución del consumo de sustancias y mejora ampliamente el comportamiento de los mismos.

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Un hábito que se va perdiendo

La escena de la familia reunida  a la mesa, las risas, las bandejas de comidas humeantes pasando de una mano a otra, es una imagen que nos llena de placer, pues nos remite a esa unión que nos hace sentir seguros.

Sin embargo, debido a los días ajetreados en los que vivimos, no siempre los adultos nos damos la oportunidad de frenar, y mirarnos a los ojos en torno a la mesa familiar. El teléfono móvil muchas veces toma la posta y nos corre del verdadero eje, que es la familia.

Que no se pierda el hábito de la cena familia depende exclusivamente de nosotros. Por ello, si quieres aprovechar todos los beneficios que la cena familiar aporta a tus hijos, comienza a dar el primer paso para el cambio.

Hábitos durante la cena que alimentan la unión

Deja el teléfono móvil, en un lugar donde nadie lo vea (siléncialo si es posible)

Pone tu lista de música favorita, o algunas canciones gratas de escuchar durante la cena

Alienta a tus hijos a conversar sobre lo que pasó durante el día

Comienza desde mucho antes, invitando a tus hijos a preparar la cena

Recen una oración diaria en agradecimiento por los alimentos

Deja en claro las reglas desde temprano: lavarse las manos, sentarse correctamente, no traer dispositivos móviles o videojuegos a la mesa

Mira a los ojos a tus hijos, pídeles que te cuenten algo

Aprovecha el momento para informar a tu familia sobre lo que necesiten saber

Siempre, pero siempre, diles qué importante es para todos este momento de unión

La cena familiar es una rica oportunidad para estrechar lazos, unirnos y enseñar a tus hijos acerca de la importancia de confiar en sus padres y hermanos. Y, como la ciencia lo dice, ésto hará que tus hijos sean más felices. Realmente, ¡Vale la pena intentarlo!.

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Fernanda Gonzalez Casafús

Fernanda Gonzalez Casafús es argentina, mamá y Licenciada en Periodismo. Ama los animales, la danza, la lectura y la vida en familia. Escribir sobre la familia y la maternidad se ha convertido en su pasión.