Expertos revelan los increíbles beneficios para el alma y el cuerpo cuando sufrimos una tragedia

El verdadero propósito del dolor en nuestras vidas.


Fernanda Gonzalez Casafús

Recuperarme del asesinato de mi padre ha sido un camino difícil de transitar. La incertidumbre, la ira, la tristeza y la desolación me han ido acompañando a lo largo del tiempo, sin poder entender muchas veces cómo la vida de un momento a otro puede desmoronarse.

Mi padre era un hombre lleno de vitalidad, y a sus 51 años aún tenía muchos planes para su vida. Sus fantasmas personales lo atormentaban, así como un pasado lleno de penurias y escasez. Pero él siempre salía adelante. Él sabía adaptarse a los cambios de su vida y era eso lo que quiso enseñar a sus hijas. De él pudimos tomar la fuerza, casi instintivamente, para recuperarnos de su repentina e injusta pérdida.

Con un súbito vacío nos embarcamos con mi madre hacia una nueva vida, sin saber que a los pocos meses la vida daría un giro inesperado, cuando tuve la oportunidad de viajar al exterior por trabajo con un contrato de larga duración. La decisión era muy difícil ¿cómo dejaría a mi madre sola atravesar el duelo que aún quemaba por dentro? Pero mi madre -mujer fuerte si las hay- sin mirar hacia atrás, y sin echar culpas sobre mi espaldas me bendijo para que cumpliera ese sueño. Ambas estábamos dando vuelta la página, recuperándonos del dolor, y cobijandonos en la alegría que suponía este trabajo para mí.

Ser resiliente me permitió seguir avanzando en la vida, aprovechando todas las oportunidades que aparecían en mi camino, y viendo el lado positivo de las cosas malas en cada oportunidad. La vida me había enseñado que siempre sale el sol después de la tormenta.

La resiliencia, como camino de vida

Enfrentar las situaciones dolorosas de la vida pone a prueba nuestra resiliencia, es decir, nuestra capacidad para adaptarnos a las adversidades sin dejarnos vencer.

Cuando una persona sufre una tragedia, y logra salir adelante, se dice que es resiliente. La resiliencia es la capacidad de recuperarse de la adversidad y hacer frente a las recesiones y desafíos de la vida, incluso cuando esos eventos son tan catastróficos, sorprendentes, abrumadores o devastadores que parecen imposibles de recuperar. Se trata de cómo una persona se adapta a ello, sin que la tragedia haga mella en su vida.

“La resiliencia es la fortaleza central que usas para elevar la carga cognitiva y emocional de la vida. Si lleva una carga excesiva, puede disminuir la carga o aumentar su capacidad para levantar la carga “, dice Amit Sood, profesor de medicina en la Clínica Mayo, y autor de The Mayo Clinic Handbook for Happiness. “Disminuir la carga no es fácil o siempre es posible, pero la segunda opción, aumentar tu resistencia, lo es”.

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A veces escuchas historias de personas que han salido adelante y han logrado el éxito en sus vidas luego de haber pasado por una tragedia. Es que, en cierta forma, la misma tragedia, paradójicamente, nos beneficia para resurgir de las cenizas, como el ave fénix, y sacar nuestro mayor potencial, ése que creíamos no tener.

La resiliencia y la ciencia

Para la ciencia, la idea de resiliencia está siendo ampliamente estudiada y adoptada por sus beneficios para la salud y el bienestar general. Anita Thomas, decana de la Facultad de Ciencias Aplicadas de la Conducta de la Universidad de Indianápolis, admite que “originalmente pensábamos que las personas nacían con características de resiliencia o una perspectiva más positiva, pero ahora entendemos que esas son cosas que definitivamente puede aprender”.

Los expertos insisten en que la resiliencia puede ayudar a las personas no sólo a salir de un problema, sino a ver la vida con otros ojos, a tomarse las cosas de otra manera y a tener una visión positiva de las adversidades. Ello impacta significativamente en el cuerpo y la mente, pues estudios demuestran que la resiliencia ha beneficiado la salud, el bienestar y el manejo del estrés para sobrevivientes de cáncer, proveedores de servicios médicos, estudiantes universitarios, inmigrantes, trabajadores de oficina y otras personas expuestas a altos niveles de estrés.

Por lo tanto, una tragedia en la vida puede convertirse en una oportunidad para comenzar a ver la vida con más entusiasmo, con optimismo y valorando cada segundo de nuestros días como nunca antes. Y eso, sin dudas es una caricia para el cuerpo y el alma.

Los beneficios de ser resilientes

  • Eres más autocrítico, lo que te motiva a mejorar
  • No te tomas los problemas a modo personal ni te culpas por ellos
  • La salud física mejora pues el estrés es menor
  • Menor predisposición a la depresión
  • Mejor comunicación con las personas
  • Mayor capacidad para manejar las emociones y las frustraciones

Los expertos dicen que podemos volvernos más resilientes a partir de cambios en nuestro estilo de vida que se centran en cinco puntos:

  • 1. Físico: Llevando una dieta saludable para hacerte más feliz y físicamente más saludable. El ejercicio regular y el sueño pueden mejorar las emociones, concentración y salud.

  • 2. Cognitivo: Mejorando el enfoque y mejorando las forma de pensar a través de prácticas como mindfulness, meditación y yoga.

  • 3. Emocional: Trabajando para aumentar la capacidad de mantener emociones positivas y recuperarte rápidamente de las negativas.

  • 4. Espiritual: Ser voluntario o realizar un trabajo que ayude a los demás y brinde un propósito, esperanza y significado.

  • 5. Social: Teniendo relaciones afectuosas para ayudar a enfrentar mejor los desafíos de la vida.

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Aprendiendo a ser resilientes

En los últimos años los expertos han recomendado capacitarse en resiliencia, para desarrollar esta capacidad y aplicarla a muchos ámbitos de la vida. El entrenamiento en general, implica cultivar varios principios como la gratitud, la autocompasión y el perdón, así como la capacidad de soltar lo incontrolable, centrarse en lo positivo en lugar de lo negativo, y encontrar significado en la vida.

En resumen, algunas de las premisas para aprender a ser resilientes en la vida, y para que una tragedia o un problema no nos dejen abatir, son:

  • Aceptar pacíficamente los cambios en la vida
  • Ser agradecidos con la vida y con las personas
  • Evitar crisis, moviéndose hacia los objetivos
  • Saber buscar apoyo
  • Nunca perder la esperanza
  • Meditar
  • Acercarse a Dios
  • Saber soltar y dejar fluir las cosas
  • Ser tolerantes, tanto con el tiempo como con las personas
  • Confiar en sí mismo, y en los demás
  • Enfrentar los miedos
  • Practicar la compasión

Todos podemos ser resilientes, pues es una característica que puede ser entrenada y desarrollada cuando se pone voluntad y ganas de superarse. Cuanto más se entrena la resiliencia más fortaleza podremos lograr para afrontar el mundo con otras herramientas, que nos permitan salir adelante y beneficiarnos aún de la tragedia más impensada.

Cultiva tu resiliencia, ¡y sigue avanzando por la vida!

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Fernanda Gonzalez Casafús

Fernanda Gonzalez Casafús es argentina, mamá y Licenciada en Periodismo. Ama los animales, la danza, la lectura y la vida en familia. Escribir sobre la familia y la maternidad se ha convertido en su pasión.