Gracias amiga, por acompañarme en mi maternidad

Desde que me convertí en madre, allí estás para acompañarme en las alegrías y las tempestades.

Fernanda Gonzalez Casafús

Mientras todo mi ser se desarmaba en el sillón, leía los mensajes de mi grupo de amigas, planeando el encuentro. Deseaba tanto ir, conversar un rato, despejarme y comer algo rico. Pero había alguien muy pequeñito que me necesitaba en casa.

Aún ninguna de mis amigas era madre. Intuía que no todas comprendían mis ausencias, mi alejamiento temporal. Y un día, cuando sentía que me desarmaba en pedazos, mi amiga del alma me llamó para vernos. Y mis partes volvieron a unirse.

Gracias amiga

Su gran corazón le dejaba comprender los retos de la maternidad, aunque aún ella no tuviera hijos. Me escribía a menudo para saber cómo estábamos mi hija y yo, y se ofrecía a colaborar, respetando mis espacios y escuchando mis quejas.

Gracias amiga, por haber estado cuando más lo necesitaba. Gracias por abrazarme con tus palabras de apoyo y por alentarme a más. Pero sobre todo, gracias por amar a mis hijos y dedicarles tiempo, palabras de cariño y tiempo de juegos y risas.

Ahora que eres madre, yo también estaré para ti

Te veo mamá y adoro que podamos compartir juntas el milagro de la vida. Me reconforta que escuches mis consejos, pero también aprendo mucho de ti, pues eres una madre con todas las letras.

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Ahora que eres madre, veo cómo nuestra amistad se ha fortalecido, pues nos hemos hecho eco de la empatía y la solidaridad entre nosotras. Me encanta compartir momentos junto a ti y tu hija, viendo cómo los míos le hacen muecas divertidas a quien ya consideran su “primita”.

Mi tribu, mi refugio

Cuando maternamos, como desde hace milenios, las mujeres hacemos tribu. No comprendía este concepto hasta que me convertí en madre y pude sentir en carne propia la verdadera fuerza de esta acción.

Hacer tribu en la maternidad, es simplemente apoyarnos entre madres, para ayudarnos, comprendernos y cooperar en la ardua tarea de ser mamá. Tu tribu pueden ser las mujeres de tu familia y tus amigas, o aquellas mujeres quienes comparten contigo la maternidad y crianza de tus hijos, y te ayudan a salir adelante cuando te encuentras perdida.

Cuando nació mi hija debo decir que en verdad, mi tribu era simplemente mi madre. Como dije antes, no tenía amigas madres, por lo que no podía comentar ni compartir mis experiencias, pues sentía que no siempre interesaban a todo el mundo.

Luego, cuando nació mi segundo hijo, comencé a relacionarme con amigas con las que antes no teníamos una relación tan fluida, pero que ahora, como madres, nos sentíamos cercanas y dispuestas a compartir momentos juntas.

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A ti también te digo gracias

Con el tiempo descubrí que las mujeres, cuando somos madres, buscamos relacionarnos con otras madres no solo porque nos sentimos identificadas, sino porque nuestros hijos socializan y hacen nuevas amistades.

Por ello, debo agradecer a aquellas nuevas amigas que me dio la maternidad, pues le han dado un sentido a mi vida. Criar los hijos junto a otras mujeres es alentador e inspirador, y nos muestra cómo podemos sentirnos a gusto con aquellas personas con las que antes no teníamos mucho en común.

Y a las amigas que se han alejado luego de que me convertí en madre, también les agradezco. Pues me hicieron valorar la amistad desde otra perspectiva. Mis prioridades ahora no son las suyas, y lo comprendo, por lo que no hay resentimientos; sólo buenos recuerdos.

Tener verdaderas amigas facilita la maternidad

La amistad verdadera sale a la luz cuando te conviertes en madre, eso queda claro. Los beneficios de contar con verdaderas amigas cuando nos encontramos en el tumulto de cabellos despeinados, ropa sin lavar y ojeras por el piso, es que ellas nos quieren así, y nos aprecian de verdad.

Si tienes la fortuna de contar con un puñado de amigas que valen oro, y que te ayudan a transitar los momentos difíciles de la maternidad, puedes estar segura que obtienes muchos beneficios en tu vida.

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Pero además, si esa amiga es madre al igual que tú, ten por seguro que tenerla en tu vida es una gran bendición, pues compartir tu maternidad con ella será una huella imborrable en la vida de ambas.

Si es madre, te comprende mejor que nadie

Tu amiga entiende todo lo que estás pasando. Hablan de pañales, biberones y logros de los bebés. La temática no la aburre, pues ella también es mamá. Por ello, no sólo que comprenden mutuamente y se apoyan, sino que pasan horas conversando sobre temas que antes eran impensados.

Sus consejos valen oro

La perspectiva de otra madre siempre puede servirnos, aunque muchas de nosotras sigamos nuestra propia intuición y sabiduría. Ellas pueden mostrarnos otras formas de ver las cosas, o de proceder, y nos enseñan que siempre hay algo para aprender.

Además, si es una madre experimentada, sus consejos serán bien recibidos, pues sabrás que vienen desde lo más profundo de su corazón y su experiencia.

Se convierte en tu sustento

Tu amiga está allí para sostenerte cuando decaes. Ella sabe perfectamente cómo te sientes, y nunca minimiza tu situación. Simplemente te escucha y te brinda palabras de aliento, como nadie sabe hacerlo.

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Es el mejor plan para mantener ocupados a tus niños

Las reuniones con amigas y sus hijos son el mejor plan de fin de semana de muchas de nosotras. Mientras conversamos, nuestros hijos juegan y se divierten. Y aunque a veces necesitamos salir a solas, muchas veces nos encontramos haciendo planes en familia, porque simplemente nos encanta compartir buenos momentos.

La amistad se hace cada vez más fuerte

Cada día que pasa la amistad entre ustedes se fortalece. Cuando una mujer se convierte en madre, todo su ser cambia, y con ello, su perspectiva de ver la vida. Por ello, no es casualidad que la amistad se fortalezca, pues la empatía está en primer plano cuando nuestra mejor amiga es también madre.

Gracias amiga por acompañarme en este bello camino de la maternidad. Adoro compartir mis días junto a ti y tus hijos. Es una bendición tenerte en mi vida, y deseo que así lo sea por muchos años más.

¡Comparte este artículo con aquellas amigas que te acompañan, guían y fortalecen tu maternidad!

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Fernanda Gonzalez Casafús

Fernanda Gonzalez Casafús es argentina y mamá de dos. Licenciada en Periodismo, especialista en Redacción Digital y Community Manager. Ama los animales, la danza, la lectura y la vida en familia. Escribir sobre la familia y la maternidad se ha convertido en su pasión.