Haber tenido a tu hijo por cesárea, ¿te hace ser menos mamá?

Enojo, culpa o tristeza son solo algunas de las emociones que las mujeres que hemos pasado por una cesárea no planeada podemos experimentar. ¡No estás sola!


Pilar Ochoa Mendez

Dolor, tristeza, enojo o culpa son emociones que no esperarías experimentar en tus primeros días o años de ser mamá, ¿verdad? Durante meses planeaste, soñaste y preparaste aquel momento idílico en el que por primera vez tendrías a tu hijo en brazo. Pero no todo sale como planeamos y en muchos casos ese acontecimiento se ve truncado en cosa de minutos: tu parto se ha transformado en una intervención quirúrgica mayor, tus brazos están atados y tal vez te sientas terriblemente sola.

Como tú y yo, muchas mujeres pasan cada día por este difícil momento, enfrentándose a la confusión que genera una cesárea no planeada. Si alguna vez te sentiste así, este texto es para ti.

No estás sola

Tan solo en México, casi la mitad de los nacimientos durante los últimos cinco años fueron cesáreas. Aunque existen médicos que agendan cesáreas por motivos económicos o incluso por su comodidad, es maravilloso que contemos hoy con las capacidades médicas y científicas para salvar a mamás y bebés en los casos en los que su vida o salud corren peligro.

Para más ideas acerca de cómo enfrentar situaciones difíciles, lee este texto de Oscar Pech: ¿Por qué a mí, por qué ahora, por qué de esta manera?

Enfrentarás un duelo

Elizabeth Kubler-Ross describió las etapas de duelo como los pasos que debemos experimentar y superar para aceptar una pérdida, las cuales son las siguientes: negación, rabia, tristeza, negociación y aceptación. En principio, hay que reconocer que estás enfrentando una pérdida, por lo que es normal que te sientas cansada y triste. Muchas mujeres afirman incluso sentirse engañadas o robadas, pues se les ha privado de la experiencia del parto. Tener estos sentimientos es natural e incluso sano ya que has experimentado un momento traumático y así como tu cuerpo necesita tiempo y espacio para recuperarse, también tu mente y corazón lo requieren.

Necesitarás cuidados, más de los que habías planeado

Generalmente después de una cirugía mayor, el paciente se queda en cama descansando y durmiendo hasta recuperarse. Sin embargo, después de una cesárea las mamás debemos atender a nuestro hijo recién nacido, un ser completamente dependiente y vulnerable que come, duerme y juega a cualquier hora del día o la noche. Si además no cuentas ayuda o tienes más hijos, a esto hay que sumarle las labores cotidianas. Así es, después de haber sido “partidas por la mitad”, las mujeres debemos levantarnos y seguir adelante. En estos casos, mis consejos son:

1. Toma tus medicinas

Si tu doctor te ha recomendado medicinas ¡no dudes en tomarlas! Son seguras para ti y para tu bebé, y serán de gran ayuda para tu recuperación. En caso de que tengas alguna duda, verifica en la página e-lactancia los medicamentos seguros durante la lactancia.

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2. Cuídate y deja que te cuiden

Si te ofrecen ayuda, no dudes en aceptarla. De la buena cicatrización en tu útero, dependen en gran medida tus posibilidades de volver a ser madre.

3. Respeta tus emociones

Si necesitas llorar, llora. Si necesitas reír, enojarte o cantar ¡hazlo! Escucha tus emociones y no las reprimas.

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Las cicatrices que quedan

Ser madre deja cicatrices tanto en el cuerpo como en el alma, y aquellas que hemos tenido a nuestros hijos mediante una cesárea, tenemos evidencia fehaciente de esto. Pero como leí alguna vez en Internet: las nuestras no han de ser consideradas feas cicatrices, sino huellas de batalla, de una batalla ganada.

Nada más importa

Mira el rostro de tus hijos. Míralos mientras duermen, mientras corren, mientras juegan. Mira sus caritas preciosas que reflejan todo lo bueno y hermoso de este mundo, sus semblantes de eternidad. No importa cómo es que llegaron al mundo, no importa si tuviste la fortuna de experimentar un hermoso parto en agua o por cualquier razón, pasaste por la dura experiencia de esperar en una sala de operaciones mientras sacaban a tu hijo de tu vientre. Importa que eres madre, ¡felicidades! Eres tan madre como todas, tan fuerte y valiente como tus hijos te necesitan. Felicidades, mujer.

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Pilar Ochoa Mendez

Pilar es pedagoga, está convencida de que su forma de cambiar al mundo es a través de la familia y la educación. Le encanta leer, mirar televisión y una buena discusión, incluso cuando no gana.