Hermanos, de enemigos a cómplices

Las diferencias entre hermanos son parte de la diversidad en la familia; aquí unos cuantos prácticos consejos para ayudarlos a resolverlas. Síguelos y haz que de enemigos se vuelvan cómplices.


Paola López Martínez

Uno de los regalos más hermosos que Dios me ha dado es mi hermana. Fui hija única durante diez años, y siempre anhelé tener a alguien cercano con quien compartir mi amor, mi tiempo y mi espacio. A su llegada descubrí, a la par de la alegría, la responsabilidad de ser la hermana mayor. Mi mamá imaginaba que todo iba a estar bien entre nosotras, ¿por qué habría conflictos si las dos éramos mujeres y podríamos compartirlo todo, además de ser cómplices? Mamá no tuvo que esperar a que pasaran muchos años, las sorpresas llegaron al descubrir que somos tan distintas, con pensamientos y formas de ser tan diferentes; entonces, llegaron los conflictos, poco escandalosos pero inevitables.

Y es que, como en todas las familias, los temperamentos, el carácter y la diversidad de personalidades salen a la luz y nos delatan. A fin de poder llevar a cabo un mejor análisis sobre la diferenciación en tus hijos. Además, el sexo, la edad, el número de hermanos y el rol que desempeña cada uno en la familia influyen en el surgimiento de problemas entre hermanos. Hay un síndrome del hermano Mayor, del hermano de enmedio, del hijo penúltimo, y del hermano menor.

Como madre de familia ya habrás “afilado el colmillo”, con la convivencia seguro has aprendido a distinguir las peculiaridades de cada uno de tus hijos: sabes qué le gusta a cada uno, qué lo emociona, qué lo entristece y lo enoja. Y muy probablemente a diario escuches: “Mamá, mi hermano me está molestando”. Lo ideal, es enseñar al hermano mayor a amar al menor desde el principio, pero si ese no fue tu caso, y este tipo de situaciones conflictivas se viven en una familia convencional todos los días, y, aunque lo intentemos, no podemos hacer que nuestros hijos piensen, sientan y actúen lo mismo. Los conflictos sin duda surgirán, pero el secreto está en saber resolverlos; por eso, te animo a que tomes en cuenta los siguientes puntos para evitar esas peleas comunes:

1. Visión comprensiva y amplia

. Es necesario que aprendas a distinguir las diferencias que hay entre tus hijos, a conocer su forma de pensar, de sentir y de actuar; sus debilidades y fortalezas; que aprendas a amarlos y a comprenderlos tal como son. Es necesario también que se los informes (tanto a él como a sus hermanos), de esta manera todos aceptarán y valorarán lo que los distingue y se propiciará una convivencia pacífica basada en el respeto de las distintas formas de ser.

2. Convierte los conflictos en oportunidades

Tu tarea como mamá es que todo conflicto traiga consigo un bien. Cuando peleen, aprovecha para motivarlos a que hablen claro y se escuchen mutuamente, que cada uno cuente lo que le hizo sentirse mal y, por lo tanto, a actuar de esa manera; anímalos a que al final, ya aclarada la desavenencia, se pidan disculpas y se den la mano o un abrazo. Te aseguro que descubrirán algo que desconocían y que aprenderán a controlar sus emociones.

3. Sé justo

Sin duda muchos conflictos surgen porque los padres en ocasiones no escuchamos los motivos del conflicto, defendemos al hijo menor o vulnerable, o solo le exigimos a uno de los hijos el cumplir las reglas. Recuerda que si en casa hay reglas todos, sin distinción, las deben cumplir.

4. Evita las preferencias y dar ejemplo

De ninguna manera muestres favoritismohacia uno de tus hijos, todos deben recibir el mismo amor. Evita compararlos entre ellos (y con otros niños) y ponerlos de ejemplo. Cada quien es quien es, y tienes que sentirte orgullosa de ello.

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5. Fomenta actividades en conjunto

El sexo y la edad marcan una diferencia, y tus hijos tienen ciertos juegos o actividades en solitario, pero para motivar la convivencia entre hermanos es fundamental que busquen compartir momentos juntos. Tu tarea como mamá es buscar puntos de convergencia en los gustos e intereses de tus hijos para que se disfruten mutuamente.

6. Sostener un diálogo privado con cada hijo

La comunicación es básica en la familia, y como madre también debes dar importancia a la autonomía e individualidad de cada uno. Habla cada noche a solas con tus hijos, tal vez tengan algo que contarte y no quieren que su hermano lo sepa, esto va a crear una especie de complicidad; escucharlos y guardar el secreto te hará ganar su confianza.

7. Establecer límites y reglas para todos

“Leer la cartilla” y hacer cumplir las normas es tu tarea, cumplirlas es su obligación. Las reglas deben ser iguales para todos, los premios y los castigos deben ser individuales (ya que nuestros hijos, edades y necesidades son diferentes).

8. Mantener siempre la paciencia y la esperanza

Como nuestros hijos son diferentes no debemos esperar lo mismo de todos, y mucho menos cuando hemos emprendido el viaje de poner manos a la obra. Te animo a que te mantengas positiva, pide a tu esposo que participe y a tus hijos que pongan de su parte. Todo en esta vida, con constancia y dedicación, es posible.

Estas acciones te ayudarán a crear un ambiente de hermandad en tu familia. Ten presente que los conflictos surgirán, el secreto está en que no les permitas a tus hijos volverse enemigos, sino, al contrario, que lleguen a ¡ser cómplices! tal como lo hicimos mi hermana y yo.

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Paola López Martínez

Soy Licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma de Tamaulipas y tengo dos diplomados, uno en Orientación Familiar y otro en Asistencia Social y Voluntariado y desde hace un año doy terapia psicológica mi email es plopezmtz@hotmail.com