Hermanos tóxicos, ¿cómo reconocerlos?

Reconoce estas acciones que hacen los hermanos tóxicos para que logres sanar tus relaciones familiares.

Adriana Acosta Bujan

Por muchos años mi hermana fue mi mejor amiga, mi compañera de aventuras y mi confidente. Éramos inseparables hasta que nuestras vidas fueron tomando caminos distintos, ella ya no compartía conmigo las mismas metas e intereses, simplemente porque cada quien tomó sus propias decisiones.

A pesar de haber sido criadas por igual, ella y yo somos muy diferentes, como diría mi abuela “son como el agua y el aceite”. Por ello es que muchos años dejamos de hablamos, convirtiéndonos en enemigas. Sin embargo, con el paso de los años y tras la muerte de nuestro padre, nos reconciliamos y volvimos a retomar nuestra relación fraternal.

Ahora sé que sin ella mi vida no sería igual, la amo con todo mi corazón y reconozco que siempre será mi apoyo incondicional, y que pase lo que pase ella siempre contará conmigo; porque sé que a pesar de nuestras diferencias siempre nos unirá el lazo sanguíneo y el concepto que tenemos ambas sobre la familia.

Algunos amores fraternales no son como esperamos

Tener la fortuna de contar con un hermano o varios es una gran bendición, ellos siempre estarán para apoyarnos, ayudarnos y por qué no decirlo, reprendernos.

Los hermanos son incondicionales, ellos se convierten en nuestros confidentes, mejores amigos de aventuras y compañeros de por vida, en pocas palabras, los hermanos son un gran regalo de Dios.

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Pero como todo en la vida, a pesar de los lazos sanguíneos y del amor incondicional que sentimos por ellos, hay hermanos que en lugar de hacernos un bien nos dañan con sus acciones, palabras y actitudes, convirtiéndose en nuestros peores enemigos.

Debemos estar atentos para identificar esas conductas dañinas, por el bien de nuestra relación familiar.  Ahora bien, ¿Qué comportamientos tienen los hermanos tóxicos?

1. Opinan sin pedirlo

Hay hermanos que tienen la necesidad de expresar sus opiniones sin pedírselas, convirtiéndose en personas críticas y dañinas. Por lo regular, siempre tratan de imponer sus ideas hasta que estas se realicen, creyendo que tienen la razón en todo lo que piensan.

Suelen ser demasiado criticones, juzgan sin conocer el contexto de las situaciones y suelen herir con sus palabras. Al final de cuentas, un hermano tiene que ceder para evitar conflictos innecesarios, porque si no lo hace entonces estará ganándose un enemigo de por vida.

Es correcto opinar, pero no imponer ideas, ya que todos tenemos que aprender de nuestros errores y no es la manera para que un hermano haga caso.

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2. Resuelven la vida

Existen hermanos que por alguna razón menosprecian la capacidad intelectual de sus hermanos, es decir, tratan de ayudar de manera toxica resolviéndoles la vida, sin dejarlos experimentar y aprender de sus errores.

Ellos se creen los salvadores, guías y profesores de sus hermanos, por lo que siempre estarán aquí para hacerles las cosas. Por supuesto, este comportamiento es tóxico, ya que obstaculiza el aprendizaje de cada persona.

Ahora bien, ellos siempre tratan de ayudar a sus hermanos pero sin respetar los límites, esto puede ocasionar conflictos y enfrentamientos familiares innecesarios.

3. Competidores

Desde pequeños nos han enseñado a competir, es una manera de aprender a explotar nuestras habilidades y destrezas para conquistar nuestros sueños y para cumplir nuestras metas en la vida. La competencia siempre se ha estado presente en todos los ámbitos sociales, no es algo novedoso.

Pero cuando esta competencia se hace entre hermanos con el fin de lastimar o herir, se convierte en una situación tóxica y peligrosa. Ya que ver a los hermanos competir entre ellos no es nada sano.

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Hay personas que solo viven pensando en ser los mejores, en ser los reconocidos y los amados, sin importar a quién tengan que dañar para lograr sus objetivos.

Evitemos ser los hermanos competidores, no hay motivo para hacerlo. Al final de cuentas cada quien tiene un destino y camino diferente, incluso todos tenemos distintas virtudes que nos hacen ser auténticos y especiales.  

4. Envidia o celos

Hay personas muy afortunadas que tienen éxito en la vida sin tener que esforzarse tanto para lograrlo y otras que no lo son. Sentir envidia o celos hacia un hermano es algo tóxico que puede destruir las relaciones familiares por completo.

En lugar de alegrarse por el hermano exitoso, este guarda rencor y odio en su corazón. Las envidias y los celos no tienen lugar ni razón de ser, cada quien toma sus propias decisiones y estamos en la vida para aprender algunas lecciones.  

Así que no hay que envidiar el éxito ajeno y más si proviene de un hermano, al contrario, debemos sentirnos contentos porque de alguna manera su felicidad es también la nuestra.

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Recuerda que eres afortunada por tener hermanos, por ello haz que tus relaciones con ellos sean satisfactorias y buenas. Evita convertirte en un hermano tóxico, al final, los lazos sanguíneos son fuertes e indestructibles, por lo que será mejor amarlos con todo el alma y apoyarlos cuando lo necesiten.

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Adriana Acosta Bujan

Adriana Acosta estudió comunicación, es madre de un adolescente, y actualmente se dedica a la enseñanza e investigación a nivel universitario en Puerto Vallarta. Publica sus escritos esperando que ayuden a las personas que leen sus útiles vivencias