Intoxicación escolar

¿Tus hijos están esclavizados toda la tarde haciendo sus deberes escolares? Entonces este artículo es para ti.


Jesús Jarque García

Hoy les traigo una “enfermedad escolar” que aparece en algunos niños y niñas de Educación Primaria y en sus familias. La he querido llamar “Intoxicación Escolar“. Se la explico siguiendo un esquema médico, aunque como verán no se trata de un problema que se resuelva ni con pediatras ni con hospitales. Sin embargo, sí observo que hace mucho daño en los chicos y a las familias que la padecen.

SÍNTOMAS

Los síntomas principales de la intoxicación escolar son los siguientes:

1. Son niños que, además de las cinco horas establecidas de colegio, se añaden

interminables horas de deberes

y estudio por la tarde, llegando en algunas ocasiones, a las ocho horas o más de trabajo escolar diario.

2. Los que padecen este problema son obligados por su padres a

comenzar cada vez antes

la tarde de estudio … porque cada vez se termina más tarde.

3. Las horas de la tarde se pueden ocupar en hacer deberes, en acudir a las

clases particulares

, clases de inglés… en definitiva, todo relacionado con el aprendizaje escolar.

4. Progresivamente a estos niños

se les suprime tiempo de juego

, de actividades de tiempo libre, de deporte; precisamente actividades que contribuyen a “oxigenar” la mente para evitar la intoxicación.

CONSECUENCIAS

Las consecuencias de la intoxicación escolar suelen ser:

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1. Se producen en los niños que la padecen una intolerancia escolar, que se manifiesta en un

escaso aprovechamiento del tiempo

, distracciones continuas, rechazo a todo tipo de trabajo escolar tanto en casa como en el colegio.

2. Desarrollan una

capacidad de entretenerse con cualquier cosa

. Ya que se suprime su tiempo de juego, son capaces de distraerse y entretenerse con cualquier cosa, mientras permanecen sentados en su escritorio: con la punta del lapicero, con la goma de borrar…

3. Los niños

dejan de disfrutar de tiempo de juego y de tiempo libre

precisamente actividades que ayudan a despejar el cerebro y a consolidar aprendizajes. Se les borra del deporte y de las actividades que les gustan.

4. La vida gira en torno a los estudios

: sus padres y ellos mismos viven por y para ellos.

5. Las relaciones familiares se enrarecen

. Papá o mamá, o ambos, se convierten en los vigilantes de un rancio internado, cuya misión es que sus hijos estudien y estudien.

6. Paradójicamente

el rendimiento escolar empeora

y el rechazo a todo lo que tenga que ver con el colegio aumenta.

CAUSAS Y GRUPOS DE RIESGO

Las causas son complejas, pero suelen influir algunas de las siguientes:

1. No se controla la cantidad de trabajo escolar

que se les manda para casa. Los deberes llegan hechos cada día al colegio, pero no se sabe el coste desproporcionado que han tenido.

2. Se trata de niños con

dificultades de aprendizaje

que necesitan otro ritmo y dosificar mucho más los contenidos. Los padres no siempre admiten que su hijo debe llevar otro ritmo y quieren que su hijo no se “descuelgue” al precio que sea.

3. Los padres

no terminan de creerse y de poner en práctica las pautas

que más tarde se recomiendan. Algunos profesores, tampoco terminan de aplicarlas.

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4. Los niños con dificultades de aprendizaje y los niños con

trastorno por déficit de atención con hiperactividad

(TDAH) son el grupo de riesgo más sensible a padecer “intoxicación escolar”.

TRATAMIENTO

La intoxicación escolar tiene un tratamiento que requiere paciencia y constancia. Las medidas son:

1. Establecer un horario de la tarde

En el horario debe estar contemplado:

  • Un descanso después de la comida.

  • Un tiempo de estudio limitado, con principio y fin. En ningún caso de Primaria, el horario puede superar los 90 minutos de trabajo escolar. Estos noventa minutos pueden estar distribuidos en dos bloques, uno de 60 minutos y otro de 30.

  • Tiempo previsto y marcado en el horario de juego o de tiempo libre. Participar en actividades deportivas es ideal para estos niños.

  • Momentos para otras actividades: actividades extraescolares algún día de la semana, merienda, aseo, baño.

  • Establecer una hora para ir a dormir, que permita ir descansado al día siguiente.

2. Cumplir el horario

Sobre todo, en cuanto al tiempo de trabajo se refiere. Cuando el tiempo de estudio se termina, se da por concluido y se pasa a la actividad siguiente del horario. Si no se ha terminado, los padres pueden anotar que dedicaron 90 minutos a los estudios y que hasta ese punto se llegó. Excepcionalmente pueden madrugar un poco más y dedicar media hora antes de ir al colegio. Dedicar más de 90 minutos por la tarde, no suele ser efectivo y el nivel de aprovechamiento es mínimo.

Normalmente, los niños cuando llevan unos días con este sistema aprovechan más el tiempo.

3. Disfrutar del tiempo libre

El tiempo libre marcado en el horario es “sagrado”. Es tan necesario como merendar, bañarse o dormir. No podemos someter al cerebro del niño a esa saturación y necesita pensar y oxigenarse con otras actividades. El tiempo libre no es un premio, es una necesidad.

4. Los profesores

deben conocer si el alumno padece esta “enfermedad”. En ese caso deben igualmente controlar la cantidad de tarea, cambiar algunos aspectos del formato (por ejemplo, no copiar algunos enunciados) o recomendar actividades que no sean siempre de “lápiz y papel”.

Si a pesar de las medidas los niños no terminan gran parte de las tareas escolares, deben hablar con su tutor o tutora y comentarle la situación para que controlen la cantidad de tarea.

CURSO DE LA “ENFERMEDAD”

Una vez iniciado el tratamiento previsto el curso de la intoxicación escolar suele cursar de la siguiente forma:

1. Al inicio del tratamiento se puede producir un

efecto rebote

. Es posible que los primeros días, vayan sin hacer la mayor parte de los deberes e incluso suspenda algún control. Esto es normal y deberían advertírselo a los profesores.

2. Si las familias mantienen el tratamiento

al menos 10 días

, los síntomas de la intoxicación escolar comienzan a remitir y el aprovechamiento del tiempo aumenta. Por tanto, deben conceder un tiempo de 10 a 15 días para que comience a hacer efecto.

¿Qué les parece? Les animo a realizar sus comentarios, especialmente me gustaría que compartieran sus experiencias los resultados del tratamiento.

Nota del editor: Este escrito de Jesús Jarque fue publicado originalmente en su blog Familia y Cole, bajo el título Intoxicación escolar. Se publica aquí con permiso del autor.

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Jesús Jarque García

Jesús Jarque García es pedagogo, Máster en psicología y gestión familiar. Pertenece a la Sociedad Española de Pedagogía. Actualmente trabaja como orientador en un centro público de Educación Infantil y Primaria. Tiene publicadas diferentes obras relacionadas con la educación familiar, los problemas de aprendizaje y los problemas de conducta. Desde 1990 trabaja en el campo educativo en diferentes sectores y con distintas responsabiliades. Tiene una amplia experiencia como ponente en cursos para profesores y charlas a familias. Puedes leer más de el aquí: http://jesusjarque.com/folletos-para-las-familias/ y aquí: http://familiaycole.com/