Ir al cine a ver una película de horror: esa primera visita de tu hija al ginecólogo

Como mujeres debemos de experimentar en esta vida, sin lugar a dudas, la primera visita al ginecólogo, pues resulta un acontecimiento difícil de olvidar. ¿Ir al cine a ver una película de horror es esa primera visita de tu hija al ginecólogo?

Emma E. Sánchez

Si tienes la fortuna de ser madre de una o varias hijas con seguridad querrás que en sus visitas al ginecólogo puedan sentirse en confianza, tranquilas y seguras. Ello con el fin de que puedan cuidar de su salud sin caer en temores, falsas ideas o tabús. ¿Ir al cine a ver una película de horror es esa primera visita de tu hija al ginecólogo? Mira cómo cambiar la perspectiva:

¿Cuándo debo llevar a mi hija al ginecólogo?

En realidad no existe una edad como tal para ir al ginecólogo por primera vez. En la adolescencia, una vez que las niñas comienzan a menstruar, resulta importante que te mantengas cerca y en comunicación con tu hija, para prever cualquier problema serio que deba tratarse con el médico.

¿De qué tipo de problemas hablamos?

Si tu hija presenta mucho dolor cada mes, sangra profusamente o pasan más de tres meses sin reglar, es conveniente una visita al especialista. Los cólicos mensuales y las molestias regulares pueden sobrellevarse en casa. Las infecciones vaginales y otras molestias similares puedes tratarlas también en el hogar y enseñar a tu hija cómo contrarrestarlas; sin embargo, debes de estar muy atenta a cualquier síntoma que no sea normal o que se salga de tus manos, e ir al médico.

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Si tu hija va a casarse, planea tener un bebé o ya está embarazada está por demás decir que ¡debe ir al ginecólogo! Mujeres solteras deben acudir también con este especialista a partir de los 30 años, con el fin de hacerse las debidas pruebas del Papanicolaou y las que el profesional determine.

¿Cómo puedo ayudarla a prepararse?

Como muchas cosas en la vida, la preparación inicia muchos años antes de que tu hija comience a reglar por vez primera. Cuando tú y tu esposo van al médico están ya mostrando que esta visita es importante; lo mismo al hablar de las emociones y sentimientos que experimentaste en la visita, porque le estás enseñando a tu hija cómo comportarse ante tal situación. Es necesario que mantengas ciertas pláticas personales con tu hija con respecto a su salud, primeramente y luego, en lo referente a su sexualidad. Si presenta ciertos problemas mientras menstrúa, y consideras que es necesario acudir con el médico, habla con ella para que entienda y sepa que es necesario hacerlo. Hay chicas que ellas mismas se proponen ir, pues les inquieta lo que está ocurriendo en su cuerpo. Platica con ella respecto a la entrevista que le hará el médico para conocer su historial, el vocabulario propio de la cita y las preguntas que puede y debe hacerle al facultativo.

Muchas mujeres prefieren ser atendidas por una mujer, algunas otras por un varón; en cualquiera de los casos siempre brinda más confianza si se trata de alguien a quien ya ha visto nuestra madre, nuestra hermana o cualquiera otra de la familia. Si le propones a tu hija atenderse con tu médico de confianza seguramente ella accederá, pero en caso contrario también debes estar atenta a escuchar y ser flexible. Recuerda que esta primera vez será la experiencia que marque mucho el futuro de tu hija, y su interés por la atención médica en algo tan privado como su cuerpo.

Normalmente en la primera visita de una jovencita, el examen de exploración no es interno, ni amerita el despojarse de la ropa. Solo cuando se trata de otros problemas o el embarazo el médico explicará, primero, cuál será su proceder. Di a tu hija que siempre estarás con ella, que en ningún momento estará a solas con el médico y que no tiene nada que temer.

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La primera y todas las siguientes citas

Cuando se ha pasado la primera cita con el ginecólogo sin mayores contratiempos, deberás buscar momentos para platicar con tu hija y saber si tiene alguna otra duda y, sobre todo, llevar su tratamiento o recomendaciones médicas. Nunca permitas que acuda sola, a menos de que verdaderamente sea una gran necesidad, o que ella te lo pida. Siempre mantén este canal de comunicación abierto, pues aún vendrán muchas más cosas por aprender y descubrir juntas.

Acercarte a tu hija en este y en otros aspectos hará que su relación se fortalezca y prospere al paso de los años; así, llegará el día en que será su esposo o su propia hija quien la acompañe y deberás sentirte profundamente agradecida con la vida por tener este oportunidad de ver crecer a tu niña y convertirse en mujer.


El punto de vista del autor no necesariamente representa la opinión editorial

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Emma E. Sánchez

Escritora, esposa y madre de tres hijas. Interesada en el fortalecimiento y formación de la mujer, la familia y el hogar.