La caja que todos los matrimonios deberían atesorar

En esta caja se guardan secretos, pero también aquello que todas las parejas deben sacar a relucir en el momento más necesario.

Fernanda Gonzalez Casafús

Salían tomados de la mano. Sus fulgurantes sonrisas hacían juego con la libreta de casados que mostraban, ufanos. El arroz en el piso y el vitoreo de los presentes daban cuenta de que allí, una pareja más, había dado el “sí”.

El tirón de mi camisa y un “Vamos mamá”, me quitó de repente de mi suspiro de nostalgia. Hace apenas unos años pasé por ese momento, y pocos segundos me bastaron para remontarme a aquellos instantes, donde la ilusión marcaba el camino.

Hoy, esa ilusión es un hecho concreto, y puedo decir que el matrimonio fue una de las decisiones más acertadas de mi vida. Y aunque los suspiros son leitmotiv en el matrimonio, no siempre sus causas son tan dóciles ni tan románticas. Y de eso quiero hablarte hoy.

Quiero compartir contigo una historia que nos hará reflexionar acerca de esa fuerza vital que mueve a las personas a luchar por su pareja, a permanecer juntos a pesar de los obstáculos, y a no resignarse cuando los ánimos parecen flaquear.

Una caja de sorpresas

El matrimonio ciertamente es una caja de Pandora. Las sorpresas se suscitan día a día; a veces para bien, otras no tanto. Afirmo que el matrimonio y la vida en pareja nos hacen siempre mejores personas. Nos enseñan a compartir, a ser pacientes y a ceder, y en muchos casos son las diferencias las que nos mostrarán que la vida en pareja es algo complicada, y no siempre como lo esperábamos.

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Entre mis favoritos tenía guardada la historia de Kathy y Brandon, una joven pareja de Estados Unidos, la cual se hizo viral gracias al regalo de boda que recibieron por parte de una tía abuela.

Alison, pensó que el mejor regalo de boda para sus sobrinos nietos sería algo completamente original y que nadie más regalaría. Pero había un pequeño problema: la caja no debía ser abierta hasta la primer pelea fuerte de la pareja.

La pareja, algo divertida y curiosa por la situación, se comprometieron a no abrir la caja por el momento. Estaban seguros que pasaría demasiado tiempo hasta que tuvieran el primer desacuerdo. Pero ésto no fue así.

¿Abrimos la caja?

Las peleas y los pleitos comenzaron, pero ellos se negaron una y otra vez a abrir el regalo. No querían darse por vencidos, ni reconocer que habían estado equivocados. Se negaban a admitir que sus discusiones de pareja habían comenzado. La caja seguía intacta, y su curiosidad iba en aumento. Abrirla suponía el fracaso de su relación.

Entonces, continuaron luchando, ahuyentando fantasmas, negándose a la decepción y volviendo a levantarse, para seguir luchando. Estaban aprendiendo a convivir, y experimentando en carne propia los vaivenes del matrimonio.

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Los desacuerdos continuaron, así como los buenos momentos, marcando los altibajos normales de la vida en pareja. Pero algo dentro de ellos les decía que esa caja no debía ser abierta, pues aún ninguna controversia había sido lo suficientemente fuerte como para sucumbir a la tentación.

Y un día, sucedió

Tras 9 años de permanecer cerrada, llegó finalmente el día en el que abrieron la caja. Esa tarde, Kathy y Brandon no habían discutido, sino más bien estaban conversando acerca del regalo que le harían a sus amigos que estaban prontos a casarse. Y entonces, recordaron el regalo de Alison.

Decidieron entonces que era momento de abrir ese regalo, y se sorprendieron al ver lo que había. En la caja se encontraban dos notas escritas de puño y letra, dirigidas a cada uno de ellos, con algo de dinero también. Y rezaban: “Brandon, ve a comprar flores y una botella de vino” y “Kathy, ve por pizza o algo que les guste a ambos”. La caja contenía también un set de baño, con sales aromáticas, y dos copas de cristal. La tía abuela sí que sabía de reconciliaciones.

La caja salvadora

Tras muchos años, esa caja había permanecido intacta, mostrándoles a Kathy y Brandon su fortaleza en los momentos más duros. Un simple regalo, ligado a una creciente curiosidad, habían sido la guía necesaria para saber enfrentarse a los problemas de pareja y tomar la decisión de no abrir la caja al primer pleito.

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La comprensión y el compromiso de esta pareja hizo que su relación pasara a otro nivel, y seguramente notaron la resistencia que fue embanderando a su amor cada vez que una discusión o diferencia atentaba contra la relación, sabiendo salir airosos de ella.

“El amor es la fuerza más humilde, pero la más poderosa que dispone el mundo”

Mahatma Gandhi

Todos tenemos una caja sorpresa en nuestro matrimonio. Aquella que solo abrimos cuando nos sentimos abatidos, que nos rescata, nos da otra visión, y que nos proporciona herramientas para seguir. En esa caja, que todas las parejas fuertes y unidas tienen, hay perdón, humildad, respeto, generosidad, comunicación y sobre todo, amor.

Es la caja salvadora. La que nos invita a seguir, y en la que debemos atesorar los mejores recuerdos para nutrirnos y llenarnos ellos, y de fortaleza, cuando sea necesario.

Un matrimonio que se pone como meta sortear los obstáculos en nombre del amor, tiene asegurada la felicidad infinita. Y de eso, simplemente, se trata la vida. ¡A seguir luchando por esos amores para siempre! 

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Fernanda Gonzalez Casafús

Fernanda es argentina y mamá de dos. Licenciada en Periodismo, especialista en Redacción Digital y Community Managment. Editora de contenidos y redactora en Familias.com. Ama los animales, la danza, la lectura y la vida en familia. Escribir sobre la familia y la maternidad se ha convertido en su pasión.