La compasión puede sanar tu mente y tu cuerpo ¿Quieres saber cómo?

En este valle de lágrimas sufrimos mucho y nos agobiamos. Lee aquí cómo la compasión y la bondad pueden sanarnos y ayudarnos a ser luz en un mundo oscuro.

Marilú Ochoa Méndez

Hace mas de 2000 años, los hombres sobrevivían a base de soportar injusticias constantes. Si te conquistaba un pueblo superior, en automático te convertías en esclavo. Los menos afortunados sabían que eran menos que basura, y que sus dueños podrían hasta matarlos sin razón si esa era su voluntad. Los aristócratas también estaban encerrados en un mundo de vicios, intrigas y odio.

Entonces llegó un carpintero sencillo con palabras de fuego, e impactó al mundo afirmando que los pobres, los tristes, los subyugados, los esclavos, los enfermos y los pobres, eran bienaventurados.

Pero…¿cómo podrían ser afortunados y felices los hombres que sufrían y eran maltratados?

Jesús, el hijo de Dios, mostró al mundo que el Padre nos ama, y que desea ayudarnos a ser buenos. Abrió los ojos de los dolientes a mirar más allá, pues este mundo no lo es todo. Existe una vida eterna donde quienes sepan amar sin medida, gozarán eternamente a pesar del dolor del mundo presente, de nuestro valle de lágrimas.

También hoy, muchos sobrevivimos

Hoy, también hay muchos padres de familia que se desvelan pensando en maneras de obtener el sustento para su hogar.  Muchas personas sufren enfermedades progresivas o incurables que les roban el aliento. Otros son extraídos de sus hogares por delincuentes sin corazón.  También hoy muchos sobrevivimos soportando injusticias constantes.

Estas situaciones, junto con el estrés natural de nuestra propia vida, terminan sumiéndonos en un mar sin fondo que nos agota y agobia ¿Qué hacer?

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La compasión puede cambiar tu vida ¡y tu cerebro!

El hombre aprecia el amor, la ternura y la compasión. Todos nacimos con una bondad innata: amamos lo bello y lo aspiramos. Pero si el entorno es nocivo, los niños pequeños pierden esta cualidad, y comienzan a cerrarse a otros. Esto genera un remolino de egoísmo, individualismo y rompimiento en todas las personas.

Esto es lo que afirma el científico estadounidense Richard Davidson, quien se ha dedicado desde 1992, a realizar estudios científicos sobre cómo la compasión, la ternura y la bondad impactan en el cerebro.  No creerás lo que ha descubierto.

Las marionetas que demuestran la bondad del hombre

Según narra el mismo Davidson, se han realizado varios experimentos que muestran la bondad innata del hombre.  Te comparto uno que narra en un artículo: a un grupo de bebés de aproximadamente seis meses, se les mostraron marionetas en una representación sencilla. Una de ellas, tenía comportamientos amables y bondadosos, y la otra tenía comportamientos agresivos y groseros.

Al acercar a los pequeños las marionetas, ellos claramente mostraban preferencia por aquellas que habían mostrado una actitud compasiva y amable contra las que habían tenido actitudes negativas. Suena hasta cierto punto lógico, ¿no? Ya varios estudios han comprobado que el cariño y la mirada atenta de los padres, dan contención y seguridad a sus hijos.

Si quieres mirar un ejemplo, te dejo un video aquí.

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La base para un cerebro sano es la bondad

En el año 1970, Richard se encontraba estudiando psicología en Harvard, y realizaba una investigación sobre estrés y ansiedad.  En el camino, halló la meditación, y le pareció un tema clave. Entonces, decidió dejar una de las Universidades más prestigiosas del mundo para partir a India y a Sri Lanka durante tres meses, y aprender sobre este recurso valioso que Occidente tanto necesitaba.

Sus maestros le decían: «Richie, si quieres desarrollar una carrera exitosa en el mundo de la ciencia, esta es una terrible manera de comenzar«. Sin embargo, él se mantuvo en el camino.

En 1992 el Dalai Lama, en una reunión, lo retó: «Has utilizado la neurociencia y la psicología para estudiar la ansiedad, el miedo, el estrés. ¿Por qué no usar los mismos recursos para explicar el efecto de la bondad y la compasión?» Y Richard, las puso sobre la mesa de los estudios científicos desde entonces, según cuenta en este video.

En sus trabajos, se ha dado cuenta que el cerebro se modifica por muchas circunstancias a nuestro alrededor. Nos invita a intencionalmente darle forma a nuestro cerebro (neuroplasticidad). Él afirma que podemos intencionalmente usar la bondad para sanar nuestro cuerpo y nuestra mente. 

Neuroplasticidad, neurogénesis y epigenética

Anteriormente, se creía que el cerebro de las personas estaba programado desde su gestación. Sin embargo, se ha comprobado que esto no es así. Se ha demostrado ya que la forma en que una madre interactúa con su bebé impacta significativamente en su desarrollo de por vida.

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Para comprobar esto, Davidson nos brinda un ejemplo poderoso: en un estudio demuestra que una comunidad de personas reunidas en su laboratorio sufre una alteración positiva en sus genes, luego de una práctica meditativa de ocho horas solamente. Esto es la neuroplasticidad: la capacidad de los genes de modificarse con las experiencias fomentadas o vividas por el hombre.

La neurogénesis también es un nuevo descubrimiento que muestra que nuevas células cerebrales pueden generarse en nuestro cerebro. Antes pensábamos que la genética y las células del cerebro eran una imposición natural, que debíamos simplemente torear, sin embargo, este estudioso, demuestra que no es así.

La epigenética es otra palabra que te interesará también, pues muestra que hay cambios que están por encima de los genes heredados, que pueden generarse en el día a día. La doctora Laura Etniski nos habla de ella: «La epigenética es el estudio de los cambios en la función de los genes que son hereditarias y que no se pueden atribuir a alteraciones de la secuencia de ADN. El término epi significa por encima. Es un prefijo griego. También se define como por encima de la secuencia base de ADN. En términos generales se puede comparar con los acentos de las palabras donde el ADN es el lenguaje y las modificaciones son los acentos.»

Las conclusiones de este científico y cómo vivir mejor nuestra vida

Estas tres palabras son la clave de Davidson para afirmar que nuestros cerebros pueden regular nuestro sistema biológico, y el sistema biológico puede regular nuestro cerebro. En sus palabras: «altos niveles de bienestar están directamente relacionados con altos niveles de salud física».

Ahora, ¿cómo generar este bienestar? El doctor Richard nos responde: la solución es cultivar el bienestar desde la mente.  Esto podría cambiar el cerebro, y acto seguido, impactar el cuerpo.

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Buscar conectar con esa bondad innata en el corazón de las personas, podríamos ser generadores de compasión y bondad. ¿Cómo hacer esto? Ya Santa Teresa de Calcuta nos daba un ejemplo: «Donde no hay amor, pon amor y encontrarás amor».

¿Qué hacer en este mundo en conflicto y lleno de problemas? Aprovechar los avances de la ciencia para ser buenos, bondadosos y compasivos. Siempre el amor será más fuerte que el odio, que el rechazo y que el dolor ¿Comenzamos tú y yo hoy?

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Marilú Ochoa Méndez

Enamorada de la familia como espacio de crecimiento humano, maestra apasionada, orgullosa esposa, y madre de seis niños que alegran sus días. Ama leer, la buena música, y escribir, para compartir sus luchas y aprendizajes y crecer contigo.