La esperanza siempre te dejará ver esa luz al final del túnel

No importa qué tan oscuro este tu camino, si tienes esperanza no habrá miedo.

Erika Patricia Otero

La esperanza es esa cosa con plumas

La esperanza es esa cosa con plumas
que se posa en el alma,
que entona su melodía sin palabras,
y nunca se detiene ante nada.

Más dulce suena en el vendaval;
y atroz deberá ser la tormenta
que pueda abatir a ese delicado pájaro
que a tantos mantuvo abrigados.

La he escuchado en la tierra más fría
y en el más extraño de los mares;
más nunca, en la inclemencia,
me ha pedido una sola migaja.

Emily Dickinson

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¿Qué es la esperanza?

Es una virtud que poseen pocas personas. La esperanza es la confianza que se tiene de lograr algo a pesar de lo difícil de las circunstancias.

¿Quien no se encontró alguna vez en su vida ante una situación que parecía agobiante y sin salida?. Creo que todos pasamos por situaciones así. En mi caso, debo admitir que viví una situación desesperante por años. Hubo momentos en los que creí que no podría soportar más; sin embargo, un día escuché un antiguo refrán que dice que «siempre hay una luz al final del túnel», y esa fue mi vara de salvación.

Lo que hice fue levantarme cada día con la confianza de alcanzar esa luz. Si ese día no pasaba, siempre habría uno más, solo sabía que en algún momento todo el sufrimiento de mi familia acabaría. Y un día, finalmente 13 años después, todo acabó.

Sí, quedé muy herida emocionalmente. Me costó mucho tiempo mantener un buen ánimo y ser optimista, pero al final descubrí cómo hacerlo y pude.

Mantente fuerte, no estás sola

Quizás esa sea la mayor problemática que trae consigo los momentos difíciles. Cuando pasamos por situaciones conflictivas ni vemos una solución y nos sentimos solos. El asunto es que todo problema tiene una solución y nunca estás sola.

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Es normal que no seamos capaces de ver la salida y que la angustia nos llene de desesperación. Pese a eso, si nos calmamos, podremos ver que la solución está más cerca de lo que jamás imaginamos.

Una parte del poema que cité arriba dice:

Más dulce suena en el vendaval;
y atroz deberá ser la tormenta
que pueda abatir a ese delicado pájaro
que a tantos mantuvo abrigados.

Para una persona que tiene esperanza, una situación, por muy complicada que sea, jamás lo vence. Jamás lo vencerá porque sabe que su fuerza es la esperanza de que todo saldrá bien. Esa fuerza es quizás la que lo hace sonreír, servir, ayudar a otros y no derrumbarse.

El propósito de las situaciones difíciles

A veces puede parecer que el único propósito de los problemas es mortificarnos y ponernos obstáculos. Sin embargo, su objetivo es mucho más profundo y espiritual de lo que crees.

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Primero, las situaciones difíciles lo que hacen es probarnos. Probar qué, te preguntarás; pues bien, mide la capacidad de soportar las dificultades de la vida; además de la paciencia, perseverancia, fe y capacidad de esforzarte.

Cuando demostramos que aprendimos la lección y nuestro valor, se puede decir que jamás tendremos que pasar por algo igual. No hay necesidad de repetir la prueba porque ya aprendimos la lección.

Sin embargo, hay personas a las que veremos pasando por lo mismo en reiteradas ocasiones. Esto sucede porque muchas veces las personas son muy orgullosas para aprender la lección; eso, o son muy ciegas y no pueden ver lo que ese problema enseña.

La buena noticia es que una vez nos hayamos fortalecido ya sea en fe, en resiliencia, disciplina o lo que sea; pues ya no tendrás que vivir algo similar nunca jamás.

En los momentos difíciles no estás solo nunca

Puede parecernos que los inconvenientes alejan a los que dicen ser nuestros amigos, y es cierto. Otra buena nueva, es que ese es el justo momento en que ante nosotros se revelan los amigos de verdad.

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Eso por una parte, por la otra, Dios jamás nos deja solos. Puede ser que el agobio diario nos haga sentir hundidos en un pozo sin fondo, pero no es así.

Recuerdo en una ocasión en que mi familia y yo estábamos pasando por una situación económica muy complicada. Era tal la falta de dinero que habían días en que nuestros alimentos se limitaban a un agua de panela y tostadas o pan.

Un día, llegó una familia nueva a vivir en frente de la casa de nosotras. Recuerdo que los niños de esa familia eran cuidados por una señora muy peculiar, pero muy buena persona, y por eso se ganó la gracia de mi mamá.

Ella, en una ocasión se dio cuenta de lo que pasábamos y sin decir nada en lo absoluto, fue hasta la casa donde vivían y nos trajo alimentos. Mi mamá se sintió avergonzada, pero aceptamos. Ese día fue el primero de muchos en que nos dimos cuenta de que -como dice mi mamá- «Si Dios no viene, manda al niño«.

Otras veces, la solución a los conflictos llega sin siquiera anunciarse, solo pasa y casi podría decirse que el problema se resuelve solo. Pues yo puedo decirte que es Dios actuando en nuestras vidas.

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Puedes o no creer, pero si obras bien, si ayudas a las personas cuando tienen dificultades, si eres una buena persona, siempre tendrás ayuda divina.

Somos fuertes

Todos somos más fuertes de lo que creemos. Puede que muchas veces nos sintamos como bebés desvalidos y abandonados en medio de la nada. Creeme, Dios no nos puso en este mundo lleno de pruebas y cosas bonitas para que estemos ahogándonos en un mar de miseria. Él nos puso acá para que disfrutemos, seamos felices y aprendamos todo lo que tengamos que aprender; es decir, pulirnos y hacernos mejores cada día de nuestras vidas.

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Erika Patricia Otero

Psicóloga con experiencia en trabajo con comunidades, niños y adolescentes en riesgo.