La historia detrás de muchos problemas de matrimonio: la carencia de intimidad

Emma E. Sánchez

Tengo algún tiempo dedicándome a ayudar matrimonios que están considerando el divorcio o inclusive que ya están en trámites de separación y que buscan mis servicios como mediadora para “hacer el último intento” o “comenzar a negociar la separación”.

Todos los matrimonios vienen en principio con algunos problemas en común: infidelidades, decepciones, hartazgo, problemas financieros, abandono, tristemente por violencia y la más increíble y común, es por común acuerdo.

En el 80% de los matrimonios con los que he trabajado, al profundizar con cada uno de los esposos, tienen el mismo problema y que nadie menciona cuando llegan conmigo: una gran carencia de intimidad sexual.

De ese 80% de parejas, una vez que aceptan y hablan su necesidad y se comprometen, las cosas mejoran radicalmente en su matrimonio. En mi experiencia, solo una pareja finiquitó su relación.

Es muy interesante cómo un tema tan importante no se habla ni se reconoce como la causa o el origen del resto de muchas problemáticas de pareja.

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En esta ocasión, deseo compartirte algunas ideas y recomendaciones que estoy segura podrás considerarlas y sobre todo, ponerlas en práctica para cuidar tu matrimonio, resolver problemas y disfrutar aún más tu relación y volverse a amar.

Primero:  Entender el sexo como una manera de afecto, acercamiento y de contacto físico que todos los seres humanos necesitamos, buscamos y disfrutamos

El problema es cuando pensamos que solo se trata de intimidad, que no es nada más que eso y lo minimizamos a una mera necesidad física. Nada más equivocado que esto.

En la vida -y por supuesto en nuestro matrimonio-, a hombres y mujeres nos gusta sentirnos amados, deseados, queridos, valorados y conectados profundamente con quien amamos. Nos gusta mucho y nos llena de seguridad y confianza saber que somos correspondidos, ¿cierto?

El problema viene cuando de estar muy unidos, sentirnos plenos con nuestra pareja, de repente comenzamos a “desconectarnos” a “separarnos”. Y cuando nos damos cuenta, ya cada quien está haciendo su vida, ya no pasan tiempo juntos ni comparten proyectos, momentos felices, ya no ríen ni platican como antes.

Entonces, la infidelidad se antoja emocionante, la pareja nos pesa, nos limita  y pronto el matrimonio está en grave peligro.

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Segundo: las parejas necesitan de intimidad para su felicidad

La cantidad y la frecuencia pueden ser temas un poco largos de platicar ahora, pero lo que sí debes saber es que un matrimonio privado de intimidad es una bomba de tiempo que puede arrasar con lo más valioso para ambos.

Mujeres: castigar al esposo mediante la negación a la intimidad es la mejor manera de destruir su matrimonio y relación de pareja.  Manipular por este medio solo trae amargas consecuencias.

Tercero: la intimidad en el matrimonio es asunto de dos

Lo mismo que decidir tener hijos, comprar una casa, llevar las finanzas de la familia, todo esto y hablar de sus necesidades en la intimidad deben hablarse entre los dos.

¿Sabías que muchas parejas jamás hablan de este tema?  Solo se deja de tener intimidad, con mucha frecuencia, solo porque uno de los dos no quiere, y espera que la relación siga igual de bien como siempre.

Cuarto: los primeros frutos amargos, la soledad

Por lo regular, la carencia de intimidad se da cuando uno de los dos desea estar con el otro, pero ese otro no tiene mayor interés. Entonces el primero, se siente rechazado.

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Luego vendrán sentimientos como la soledad, luego vendrán los disgustos de pareja que harán que el primero rechace la idea de intimar, y el círculo de desprecios, enojo, decepción y soledad entran, y las semanas y meses pasan sin que el matrimonio vuelva a conectarse de manera emocional e íntima.

Así, en unos meses no se tolerarán más y la idea de divorcio finalmente no suena tan descabellada.

Ahora,  ¿cómo detener este círculo vicioso antes de que acabe con nuestro matrimonio?

Hay que hablarlo desde el amor y no desde el reclamo o la culpa.

Habla con tu pareja y expresa la necesidad de estar juntos, lo mucho que ambos lo disfrutan, hacer halagos, pasar tiempo y provocar el deseo.

Cuando la pareja comienza con pequeños coqueteos, amabilidad, tiempo y a reír juntos, tener relaciones es inevitable y muy reconfortante.

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Ambas partes deben ceder a su deseo de estar juntos, a pesar de las muchas cosas que pudieran no estar bien;  y ¿sabes?, después de estar juntos, las cosas mejorarán significativamente.

La regla de los 20 segundos

Cada día, cuida los primeros 20 segundos al despertar, los primeros 20 segundos cuando se vuelven a ver después del trabajo o la escuela y los últimos 20 segundos antes de ir a dormir ¿qué es esto?

Al despertar, dedica los primeros 20 segundos a hacer o decir algo bueno, dulce o agradable de tu pareja, bésalo con calma. Será una buena mañana.

Luego al volver a verse más tarde, durante los primeros 20 segundos, no hables de tu trabajo o de los problemas de casa. Usa eso 20 segundos para dar un halago, un cumplido o un beso. Esos 20 segundos harán que la conversación fluya en calma y tengan algo de tranquilidad.

Los últimos 20 segundos, ya en cama, da las buenas noches, agradece algo que hizo por ti o la familia, dale un beso provocador y disfruta de una buena noche.

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Por último, no solo se trata de intimidad sexual

Se trata de conexión, de saberse deseado, querido y necesitado, se trata de amor al final del día.

La carencia de intimidad sexual en la pareja  es el gran origen de muchas problemáticas serias y graves en un matrimonio, pero de igual forma, es la solución a muchas de ellas.

Te invito a poner a prueba estas recomendaciones, a fortalecer tu relación y a ser más feliz de lo que imaginas. Si consideras que tu situación  requiere de lago mucho más profundo, nunca dudes en consultar un especialista.

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Emma E. Sánchez

Escritora, esposa y madre de tres hijas. Pedagoga, Directora de un centro escolar de educación básica, y asesora de formación familiar. Interesada en el fortalecimiento y formación de la mujer, la familia y el hogar.