La importancia de mantener una relación cercana con Dios

Cuando aprendes a comunicarte con Dios, ganas paz y unión familiar.

Erika Patricia Otero

Hay personas que creen en Dios y otras que no, y eso está bien. Todos tenemos derecho a creer en lo que queramos; eso no debe ser motivo para que hayan enfrentamientos entre nosotros.

Sea que creas o no en Dios, todos creemos en algo aunque digamos que no creemos en nada. Esto es lo muchas veces nos mantiene sobreviviendo en épocas de angustia.

La búsqueda de Dios para todos es diferente

Nunca fui una persona religiosa. Como todos los que nacimos en familias católicas, pasé por los rituales católicos que nos mantiene en “conexión” con Dios. La verdad es que apenas recuerdo mi bautismo. Con 10 años hice mi primera comunión y con 17 la confirmación. Francamente, para mí esos eventos no fueron relevantes en mi vida.

Las veces que fui a misa de niña fueron pocas, ahora las cosas no han cambiado mucho. Digamos que mi familia era de esas que solo van a la iglesia por celebraciones importantes.

Recuerdo que muchas de las coas que aprendí sobre religión fueron gracias a mi abuela materna. Ella sí que era una católica practicante; así que muchas veces fui a la iglesia con ella para acompañarla y que no fuera sola. Por ella aprendí muchas oraciones hermosas y hasta a rezar el rosario; sin embargo, nunca sentí ese lazo especial que se supone toda persona que tiene fe debe sentir.

Advertisement

Fue cuando empecé la universidad que mi curiosidad y necesidad por acercarme a Dios surgió. No hubo una razón exacta; es más, no recuerdo haber sentido tal necesidad ni cuando tuve el impulso de volverme monja a los 11 años.

Mi largo camino y búsqueda sin fin

No te voy a mentir, lugar donde sabía que había una congregación religiosa, era un lugar que visitaba. Sin embargo, no permanecía en esas congregaciones por mucho tiempo. Era como si algo me dijera “Ahí no hallarás lo que estás buscando”.

En esa búsqueda exploré caminos que no debía, pero de los que no me arrepiento porque aprendí mucho. Finalmente, luego de años de búsqueda, encontré una congregación donde aprendí muchas cosas valiosas que atesoro hasta este mismo momento.

Por razones de tipo personal no volví a ir a esta comunidad religiosa. Pese a eso, lo que aprendí me acercó a un conocimiento de Dios que antes no poseía.

Tu búsqueda y hallazgo van a ser diferentes

De ninguna manera estoy diciendo que tu conexión con Dios va a suceder de igual manera. Puedes haber nacido dentro de una familia religiosa o no y jamás haber sentido esa necesidad. Quizás esto se deba a que siempre has estado en un encuentro muy íntimo con la divinidad.

Advertisement

Puede ser que tu familia nunca fue creyente; sin embargo, sientes una estrecha conexión con una fuerza invisible, pero potenciadora de todas tus bendiciones.

En esto de encontrar a Dios hay miles de caminos y todos son correctos. Unos serán más largos que otros, pero no menos ricos en experiencias y vivencias.

¿Cómo saber qué Dios se comunica contigo?

Esta fue de las primeras cosas que quise saber y fueron las que me llevaron a buscar una respuesta.

Hallé que solo podía acercarme y comunicarme con él por medio de la oración. Yo hasta ese momento rezaba fervientemente cada noche; era lo que había aprendido de mi abuelita, pero al contrario de ella no sentía plenitud al hacerlo. Yo necesitaba una cercanía más evidente; sentir a Dios realmente a mi lado.

Cuando aprendí a orar descubrí que me sentía feliz. Ya no había ese vacío en mi interior y mi vida cambió. Admito que ese cambio no fue inmediato; todo sucedió lentamente, pero valió el esfuerzo y la búsqueda.

Advertisement

Sabes que Dios escucha tus oraciones porque cuando oras sientes una inmensa paz; además, el miedo y las dudas se disipan.

El beneficio es para toda la familia

Está claro que acercarse a Dios es un beneficio que puede compartirse con tu seres amados.

Dios es amor y como tal, empiezas a dejar de pensar solo en ti. Un día te descubres orando por toda tu familia. Agradeciendo tenerlos cerca y poder pasar más tiempo con ellos. Comienzas a orar dando gracias al despertar, cada que comes o pasas por momentos angustiosos.

La oración se vuelve una herramienta de primera mano; algo así como un botiquín de primeros auxilios espirituales que te da la ayuda que necesitas en cada momento.

Poco a poco va cambiando tu forma de ser, tu manera de ver la vida. Personalmente, dejé de ser tan orgullosa y entendí que muchas cosas no dependían de mi voluntad. Aprendí a ir con la corriente, a fluir con la vida y a “poner buena cara en los momentos difíciles”.

Advertisement

No es que me volviera sumisa, solo comprendí que hay cosas que sin importar cuánto me esfuerce, no van a cambiar.

Cuando comprendes que hay cosas que puedes y debes hacer, y otras que es mejor aceptar; entonces, aprendes a vivir con paz y humildad. Aprendes a lograr una conexión con Dios.

Toma un momento para compartir ...

Erika Patricia Otero

Psicóloga con experiencia en trabajo con comunidades, niños y adolescentes en riesgo.