La obsesión por ser feliz todo el tiempo te hace miserable

Las redes sociales nos muestran un ideal de felicidad que muchas veces nos genera un gran vacío y sensación de frustración ¿Se puede ser feliz todo el tiempo?

Emma E. Sánchez

Con mucha frecuencia todos repetimos freses como “que sean muy felices”, solo quiero que mis hijos “sean felices”. La meta en esta vida es “ser feliz”, y muchas más donde la felicidad es el centro de la conversación y de toda una manera de pensar y vivir.

Las redes sociales frecuentemente nos presentan imágenes de personas disfrutando, celebrando  o mostrando “lo felices que son” generando en muchos de quienes ven esas imágenes, un gran vacío y tristeza por no poder ser, tener o estar como ellos.

Si bien hoy en día se reconoce al estrés como  la “nueva epidemia mundial del siglo  XXI”  y hasta la OMS la reconoce como “el asesino silencioso”, hay otros  factores que lo provocan y lo agudizan.

Factores que provocan y agudizan el estrés

La falta de descanso

Nuestro cuerpo y mente requieren de una sana alimentación, ejercicio y descanso para poder cumplir con sus funciones regulares, pero el  no dormir y descansar apropiadamente puede causar alteraciones con procesos psicológicos de forma temporal o definitiva, como la inteligencia, la atención y la memoria.

La falta de descanso está íntimamente relacionada con la creación de nuevos recuerdos, impedir o dificultar nuevos aprendizajes o nueva información, inclusive se lo relaciona con enfermedades mentales degenerativas como el Alzheimer.

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También la salud se ve afectada pues el cuerpo y la mente no tienen oportunidad de regenerarse, sanarse o recuperarse de una enfermedad. Las enfermedades que se relacionan con la falta de descanso son enfermedades cardíacas, cáncer, diabetes y la presión arterial.

El no saber gestionar nuestras  emociones

Hasta hace unos años nadie daba importancia a las emociones, ni siquiera se consideraban como algo importante en la vida de los seres humanos, y se separaron de toda actividad productiva o relacionada con los procesos mentales.

Afortunadamente, hoy en día, cada vez más se reconoce su importancia y necesidad de considerar las emociones como pieza fundamental para el sano desarrollo del ser en todos los aspectos de la vida.

Cuando reconocemos lo que sentimos y podemos nombrar las emociones que experimentamos, tenemos el poder de usarlas a nuestro favor, pero sobre todo, de entender y regularlas para evitar dañarnos a nosotros mismos.

Se dice que los seres humanos nos enfermamos más por lo que nos imaginamos que por lo que en realidad sucede.

Solo piensa esto: cuando te enojas, tu cuerpo dispara químicos para poder reaccionar de acuerdo a la situación pero cuando esos enojos son constantes tú solo envenenas tu cuerpo, trayendo con esto daño hepático y vesicular, lo mismo pasa cuando vives lleno de miedo, angustia, depresión o estrés.

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 El desear siempre estar feliz

Cuando lo pensamos con detenimiento, podemos darnos cuenta que no es posible estar feliz siempre.  Todas las emociones que experimentamos son necesarias para vivir.  El problema surge cuando se nos ha criado y formado con la falsa idea de “deber ser feliz siempre” y que cuando no estamos o somos  felices, estamos fracasando como personas, le fallamos a nuestros padres y por lo tanto no somos buenas personas.

¿Te das cuenta de todas las consecuencias de una idea errónea puesta en nuestra mente?

La obsesión por ser feliz siempre o estarse divirtiendo constantemente y no lograrlo, hace que la gente se sienta miserable.

Cuando vemos a otros que siempre sonríen, que tienen parejas o familias perfectas, un trabajo increíble o muy bien remunerado, comenzamos a creer que hay algo mal en nosotros porque no tenemos lo que ellos y comienza la locura en nuestra mente que nos daña.

Mucha de la depresión, tristeza e insatisfacción surgen aquí.

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¿Qué podemos hacer para evitar esta situación?

Regular tus tiempos para dormir

Sentarte a comer y convivir con otros, principalmente con tu familia.

Aprender a relajarte. No es fácil ¡lo sé! Pero con algo de práctica puedes aprender a respirar y pensar antes de actuar. Procura ponerte de pie y caminar un poco cada dos horas. Inclusive por la tarde tomar una siesta.

Aprender a reconocer las emociones que experimentas, el por qué de ellas y luego pasarlas, “no engancharte” y continuar adelante.

La felicidad no es un estado constante, la felicidad es una serie de pequeños momentos que se van experimentando a lo largo del tiempo.

La felicidad está más relacionada con tu actitud que con las condiciones de tu medio e inclusive de tus decisiones personales.

Si eres padre o madre, ayuda a tus hijos  a mantener una actitud positiva, a establecer relaciones personales más que virtuales y sobre todo, a no compararse con los demás.

Si es necesario,  ¡desconéctate de las redes sociales!  Evita todo aquello que te quita la tranquilidad, inclusive relaciones tóxicas y algunas redes sociales pueden llegar a serlo.

Cada uno de nosotros está en búsqueda de su propia felicidad, esto es, una búsqueda personal, íntima y honesta, que conforme la buscamos nos damos cuenta que la tranquilidad de nuestra mente y la paz de una conciencia tranquila  son la verdadera felicidad que todos podemos experimentar.

Deseo de corazón que puedas llegara conocer la verdadera felicidad.

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Emma E. Sánchez

Escritora, esposa y madre de tres hijas. Pedagoga, Directora de un centro escolar de educación básica, y asesora de formación familiar. Interesada en el fortalecimiento y formación de la mujer, la familia y el hogar.