La primera gran amistad de tu vida debes ser tú misma

"Siempre estás contigo mismo, así que es mejor que disfrutes de la compañía". Diane Von Furstenberg

Erika Patricia Otero

«La peor soledad es no sentirse cómodo contigo mismo».

Mark Twain

Desde mi infancia hasta ahora puedo decir con certeza que pocas veces tuve buenas amistades. Es más, solo hubo en mi vida dos personas a las que consideré mis amigas; sin embargo, por cambios en nuestras vidas, la amistad se deterioró.

Para mí, la amistad es una relación a la que le doy mucho valor. Considero que un buen amigo no te busca solo cuando necesita de ti; además, te escucha y apoya. Un buen amigo es franco aunque sepa que vas a enojarte y te ayuda a ser mejor. Esas son las razones por las cuales yo hoy día no tengo muchos amigos.

Dirás entonces que soy la persona más solitaria del mundo y en cierta medida es verdad. Pese a eso, yo hace mucho aprendí a tener una buena relación conmigo misma.

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Cuando era niña me sentía muy mal por el rechazo de mis compañeros de estudio. Cosa que no cambió en la adolescencia, donde sufrí de bullying en manos de las personas que decían ser amigas. Por eso, decidí que para mi salud mental lo mejor era «estar sola que mal acompañada».

Para quien guste de las relaciones sociales y tenga una personalidad extrovertida, es genial tener amigos. En mi caso personal, sé relacionarme con la gente y no me intimido fácilmente; sin embargo, a veces los grupos grandes de personas me incomodan. Por esto, aprendí a  ser mi mejor amiga; esto me llevó a conocer aspectos de mí que de otra forma jamás hubiera conocido.

Es necesario que tengas una buena relación contigo

Ser una persona social o no es una cuestión personal. No tiene que ver con lo que los demás piensan de ti; tiene que ver con cómo te sientes contigo ante los demás. Pero quizás más importante que eso es la relación que mantienes contigo misma.

Puede parecer muy simple de deducir; quizás hasta digas que eso de tener una buena relación contigo es fácil, pero la verdad es otra.

¿Te preguntaste alguna vez por qué hay personas que temen a la soledad? pues el temor a esta radica en que lo que vemos de nosotros cuando estamos solos no es de nuestro agrado. Por eso preferimos evadir ese tema rodeándonos de personas.

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La situación es que para aprender a relacionarte con los demás, es menester saber relacionarte contigo misma. ¿Para qué? porque así conoces tus límites, sabrás darte a respetar. Añádele a lo anterior que sabrás que tanto estás dispuestos a dar o hacer por esas personas que consideras tus amigos.

Además de esto, ten en cuenta que eres la persona con quien más pasas tiempo. Si tú no te sientes bien con quien eres, difícilmente te vas a sentir cómoda con los demás.

Primero, tú

De primeras puede sonar muy egoísta, pero no es así. Como lo señalé frases más arriba: si no sabes estar contigo misma, poco podrás compartir tiempo con otros.

El punto es que al conocerte mejor, sabrás cuándo poner un límite a alguien que sientes «pasó la raya». Además, podrás disfrutar de más control sobre tus impulsos. Otro beneficio es que al conocerte mejor sabrás distinguir esos momentos clave que necesitas para sentirte despejada y tranquila. Cuando conoces lo que más beneficia tu salud mental y emocional, más estable eres y por lo tanto más tranquila vives.

¿Qué te dices a ti misma?

Todos tenemos esa voz interior que muchas veces nos dice cosas hirientes y otras más nos impulsa a actuar de formas que ni esperábamos.

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Es por eso que debes cuidar la voz interior. Esta voz bien puede ayudarte a ser mejor cada día, o va a destruirte de a poco; tú eliges, porque puedes controlarla.

La voz interna es una compilación de todas las cosas que las personas te hicieron creer que eras cuando estabas pequeña. Así que es posible que te escuches diciéndote que «eres fea, tonta o necia»; o bien, te escuches diciéndote que «eres capaz, valiente y hermosa». Es cuestión que calles la voz negativa y amenazadora y des vida a la que te impulsa a sentirte bien. Es en esos momentos donde empiezas a ser tu mejor o peor amigo.

Mejora tu relación de amistad contigo

No es complicado pero sí requiere disciplina y voluntad para cambiar esos aspectos que sientes no te benefician.

1 No eludas un buen momento de soledad

Los momentos de soledad sirven para que pienses en todo lo que pasa en tu vida. Además, te ayuda a establecer metas, a aclarar dudas y miedos. También te sirven para depurar tu estado de ánimo. Si a eso añades que puedes usarlo para hablar contigo misma; además de descubrir tus puntos fuertes y débiles y darles un giro a estos últimos, pues vas ganando.

2 Pregúntate qué te molesta de otras personas y cambialo en ti

«Lo que no me agrada de ti, lo cambio en mí». Esta es una frase de mucho uso hoy día. La situación es que todos somos espejos para otros. Lo que pasa es que por lo general cuando a una persona «le cae mal» otra, es porque ve cosas que no le gustan de ella proyectada en la persona.

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Entonces si de alguien no te agrada su vanidad, o de hecho te desagrada porque es coqueta o desordenada, pues, ¿adivina quién es así?. Cambia, todos podemos; y si no, pues aceptate como eres y dejarás de sentir molestia hacia la otra persona.

3 Confía en ti

Cuando te das la oportunidad de conocer tus cualidades y defectos, aprendes a fortalecer esas partes que consideras te hacen débil. Es decir, si sabes que tienes de aplazar las cosas, puedes aprender a ponerte metas que te ayuden a romper con esa debilidad. Es de esta manera que sustancialmente aprendes a confiar en ti: porque sabes que si no lo haces por ti, nadie lo hará.

4 No te castigues

Cuando te dices palabras hirientes solo destruyes tu amor propio y te creas desconfianza. Aprende a aceptar esas cosas que no te gustan, cambia lo que si puedes y sonríe. Créeme, las personas verán de ti lo que tú quieres que vean y por lo general jamás verán defectos donde tú si los ves.

Debo decirte por último, que no importa cuántos amigos tengas en la vida, la amistad que más importa es la que tengas contigo misma.

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Erika Patricia Otero

Psicóloga con experiencia en trabajo con comunidades, niños y adolescentes en riesgo.