La telaraña de las redes sociales ¿te atrapa?

"Aquel que no vive como piensa, acabará pensando como vive". Salgamos de la telaraña. Nuestra vida nos espera.

Marilú Ochoa Méndez

Las arañas tienen muchas maneras de atraer y capturar a sus presas.  La telaraña es una de ellas, bastante funcional.  Estas bellas e intrincadas fibras de seda, consiguen camuflarse y atrapar distintos tipos de insectos.  Una vez atrapados, es imposible que escapen, y se encuentran a merced de su paciente cazadora.

Con las redes sociales sucede algo parecido.  No, no quiero decirte que existe una mente tenebrosa que las coloca frente a ti para manipularte, pero sí quiero decir que sus hilos nos autolimitan, nos imponen patrones ajenos y pueden hacer que se nos vaya la vida de las manos si no ponemos un alto.

Él creía que controlaba su vida, pero hacía años que no decidía por sí mismo. Se levantó a las nueve, porque según la publicación de aquel día: «si dormías dos horas más, tu claridad mental aumentaba«. Luego, desayunó leche de soja, pues el influencer había dicho que -a su edad- no debía consumir lácteos.  Su jefe le propuso un proyecto, pero no podía decidir cómo iniciarlo, debía ver antes la publicación tan interesante que sugería «los diez pasos para que todos los proyectos que inicies triunfen abrumadoramente«.

Se levantó del lado derecho, así iniciaría el día con la energía intacta (¿sí sería el derecho?, no debió haber pisado primero con el pie izquierdo, para iniciar el día de manera disruptiva?).  Sacudió la cabeza con desazón, debía volver a revisar aquel post cuanto antes.

Dime, ¿necesitas acceder a redes sociales?

Es ya automático. Al levantarte, tomas el celular, y miras las notificaciones de todas tus redes sociales.  Es satisfactorio poder ver que te buscan, te citan, comparten tus contenidos y se comunican contigo otras personas.  La magia es que cada vez que pasas el dedo por la pantalla, existen notificaciones variadas que te hacen sentir bien.

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Esta situación no es gratuita, es justo la que provee a estas aplicaciones de los millonarios recursos que llenan sus bolsas.

¿Dejarías que «te usen» para estar entretenido?

Te recomiendo mucho el documental que hizo para Netflix Jeff Orlowski, donde expertos del Silicon Valley nos alertan sobre manipulación invisible que altera nuestras conductas y aligera nuestros juicios.

Una frase que me impactó tremendamente, es la citada por Justin Josenstein, ex ingeniero de Google y Facebook: «Si no pagas por el producto que recibes, entonces tú eres el producto«. Este joven se refería a que nosotros «somos el producto, lo que se les vende es nuestra atención«.

Existen dinámicas en las redes sociales que van apropiándose de tus gustos, intereses, búsquedas en la web y demás, para generar cada vez una situación de mayor dependencia a las redes sociales.

Esto permite que las empresas accedan directamente a aquellos a los que les interesa tener una vida sana, provenientes del centro del país, y que van a la iglesia.  ¡Es la posibilidad de dar en el clavo en todas tus campañas publicitarias!

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¿Vale la pena el buen rato?

¿Será bueno que nos prestemos a una dinámica así?, ¿vale la pena perder hasta ocho horas diarias mirando intermitentemente el celular cada vez que una notificación nos alerta, para «estar comunicados»?

¿Nos estamos perdiendo algo más?, ¿qué tan efectiva y cálida es la «comunicación» que mantenemos a través de estas plataformas?, ¿qué tan eficaces somos en nuestros trabajos, con nuestras prioridades y pendientes personales y familiares considerando la gran cantidad de minutos que dejamos correr atendiendo estas «urgentes» notificaciones?

Son preguntas que bien vale la pena realizarnos, para poder replantearnos el manejo de estas herramientas.

¡Ahora resulta que todo es malo!

¡Para nada! No se trata de asustarnos de todo, solamente de ser conscientes.  Las redes sociales son una estrategia genial de conexión virtual entre las personas, y conocerlas y usarlas en nuestro beneficio nos dará grandes satisfacciones. Aquí el asunto es si las usamos, o nos usan.

Porque últimamente le decimos «comunicarnos» a chatear, «conocer» a mirar algunas fotos del perfil de alguien y leer sus comentarios. Le decimos «debatir» a manifestar nuestra opinión de manera cerrada sin abrirnos a un diálogo profundo.

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Es siempre valioso preguntarnos hacia dónde vamos, y por qué.  En qué actividad dedicamos nuestro tiempo, y qué tanto nos remunera la actividad que elegimos para «pasar el tiempo».

Ser consumidores «gourmet»

¡Cuidas tanto lo que te llevas a la boca! Miras las etiquetas, procuras productos orgánicos o con los menos conservadores posibles. ¿No es igual o mas importante que cuidemos también lo que «consumimos» intelectualmente?

Por esta situación, es muy valioso plantearnos preguntas y elaborar propósitos a partir del resultado de nuestras reflexiones en este sentido.

Para lograrlo, te sugerimos algunos tips:

1 ¿Qué haces cuando no tienes «nada qué hacer»?

Dedica tu tiempo a actividades designadas por ti, no «pases el rato».  De esta manera, explorarás los contenidos y materiales afines a tus propósitos de vida

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2 Limita tu uso de dispositivos

¿Qué tanto tiempo dedicas a tu familia?, ¿hace cuánto tiempo que tuviste un diálogo profundo de más de 15 minutos y sin mirar la pantalla con algún ser querido? Te ayudará designar horarios para el uso de tus dispositivos, o límites en el uso de cada aplicación. Algunos smartphones permiten configurar esto desde el sistema.

3 No creas todo porque está publicado

Trata de cuestionarte sobre el contenido al que te expones, y reflexionar sobre él, evitando hacer juicios o tomar decisiones porque «lo leí en redes sociales».

4 Asegúrate de cultivar pasatiempos

Los pasatiempos cultivan el espíritu y te liberan del estrés. Hacer ejercicio, pintar, cantar, armar rompecabezas o hacer senderismo son solo algunos ejemplos.

Vive como piensas

Me encanta la frase «aquel que no vive como piensa, acabará pensando como vive». Me parece profunda y sumamente real. Te conviertes en aquello que haces.

Salgamos de la telaraña. Nuestra vida nos espera.

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Marilú Ochoa Méndez

Enamorada de la familia como espacio de crecimiento humano, maestra apasionada, orgullosa esposa, y madre de siete niños que alegran sus días. Ama leer, la buena música, y escribir, para compartir sus luchas y aprendizajes y crecer contigo.