Las 7 cosas DESCONOCIDAS que en realidad tus hijos piensan y sienten cuando tú peleas con tu pareja

Entérate de una vez lo que sucede a tus hijos cuando discutes frente a ellos...


Emma E. Sánchez

Uno de mis recuerdos más desagradables de mi niñez es haber escuchado cientos de peleas entre mis padres: hubo gritos, descalificaciones, groserías, violencia y muchas agresiones hacia toda la familia. Yo soy la mayor de dos hijos y cuando recuerdo as peleas en casa, no puedo evitar recordar con mucha tristeza como mi hermano menor, tan pronto escuchaba que iniciaba una pelea, se escondía debajo de la cama y se tapaba con una almohada y sus cobijas, lloraba y lloraba sin parar y su angustia aumentaba conforme los gritos se hacían más fuertes, lloraba el pobre hasta que el cansancio le ganaba.

Finalmente un día mis padres decidieron separarse y no lo puedo negar, ese día fui feliz por mí y por ellos, imagino que de vivir mi hermano, él también se sentiría en paz de imaginar que jamás los volveríamos a escuchar agredirse.

Hoy en día yo soy madre de tres y junto a mi esposo he descubierto que es imposible el no tener diferencias pero que es posible hablar e inclusive discutir de manera productiva y sin lastimar a terceros.

Porque, créeme, es verdad que hacemos mucho daño a los hijos cuando nos escuchan pelear.

¿En qué les dañamos? La Escuela Steinhardt de Cultura, Educación y Desarrollo Humano de la Universidad de Nueva York, publicó en la revista científica Development and Psychopathoogy un estudio que realizó entre 1,025 niños y sus familias y esto fue lo que descubrieron entre aquellos que acostumbraban pelear frente a los hijos:

Niños con sentimientos de abandono y miedo

El niño piensa que todo está perdido, que todo su mundo es frágil y en cualquier momento se quedará solo, pues los padres están tan enojados que terminarán por irse y él se quedará solo.

Tristeza, mucha tristeza

Si los dos seres más importantes en su mundo viven para hacerse trizas ¿qué puede esperar él de la vida? Nada vale la pena a su alrededor. No será raro que en la escuela pierda el ánimo por aprender, no tenga amigos y desgraciadamente lo consuma la tristeza y la soledad en la adolescencia.

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Desarrollo de ansiedad y depresión

Al estar escuchando tanto tiempo gritos y ofensas el pequeño primero se estresa pero luego es tanto el agobio que se convierte en depresión, él niño ya no encuentra nada a su alrededor que lo anime, su cerebro ya no produce los químicos necesarios y todo su organismo comienza a descomponerse.

¿has escuchado que el número de suicidios infantiles crece? No empujes a tu hijo a ser un dato más en la estadística.

Incapacidad de gestionar emociones

Cuando un menor es expuesto a tanta violencia y agresión pronto ya no podrá distinguir las emociones que él siente o que otros manifiesten, esta incapacidad emocional tiene serias consecuencias pues relacionarse con otros le será sumamente complicado.

Víctimas de acoso

Si es agredido en casa por su propia sangre, fácilmente podrá ser víctima de otros abusivos en su paso por la vida, ¿Qué más da’ ese es mi mundo -piensa el niño- y por lo tanto permitirá todo tipo de vejaciones fuera de su hogar o peor aún, se volverá un abusivo que busque descargar toda su ira y frustración en alguien más débil e indefenso que él.

Adultos que no saben dar ni recibir afecto

¿sabes lo que es la alixitimia? Básicamente es un desorden neurológico que se atribuye a ambientes violentos donde quien lo padece no pude identificar las emociones propias o ajenas e inclusive no puede ni dar o recibir afecto. En una escala menor, el haber vivido bajo altos niveles de estrés y agresión, invalida a las personas y les resulta muy complejo dar afecto y recibirlo, les incomoda muchísimo, pueden desarrollar afectos pero no manifestarlos o inclusive huir cuando se encuentran que alguien los ama o ellos identifican que están sintiendo algo más por alguien.

Abuelos solos

La consecuencia natural es que si agredimos, nadie quiera estar cerca de nosotros. Si acostumbras pelear, prepárate para quedarte solo.

Tres recomendaciones finales

Discutir es normal y hasta necesario pero siempre y cuando tengas presente esto

Baja el tono de la voz

Sin faltas de respeto

Aprende a pedir perdón

Toma un momento para compartir …

Emma E. Sánchez

Escritora, esposa y madre de tres hijas. Interesada en el fortalecimiento y formación de la mujer, la familia y el hogar.