Las 8 PEORES formas de alentar a tus hijos

Alentarlos de éstas formas no siempre logrará el resultado que esperas

Fernanda Gonzalez Casafús

Alentar a nuestros hijos es una de las cosas que solemos hacer los padres para afianzar su autoconfianza y animarlos a que se superen día a día. Sin embargo, no siempre las palabras que elegimos para alentarlos son las correctas. Aunque haya buenas intenciones en la forma en la que alentamos a nuestros hijos, podríamos estar colocando etiquetas que incomodan a los más pequeños.

En la era de la comunicación, los padres tenemos un sinnúmero de herramientas que nos ayudan a mejorar cada día. Y la información es una de ellas. Como madre, me gusta mantenerme al tanto de lo que dicen los profesionales acerca de la crianza de los hijos, pues creo que nadie tiene la última palabra, pero las diferentes voces y puntos de vista pueden ayudarnos a construir nuestra paternidad de la mejor manera y con más herramientas.

Elogiar a los niños

Los elogios son mimos al ego que a todos nos gusta recibir. En los niños, el elogio y el aliento tienen un poder inconmensurable, pues imprimen una cuota de valor y autoestima en su personalidad cuando se hacen de la forma correcta. Y cuando un niño se siente valorado y estimado por sus padres, su desarrollo emocional le permitirá encauzar al máximo sus habilidades personales.

Tanto las palabras que elegimos, como exagerar los elogios pueden mandar un mensaje erróneo al niño, ya que la forma en la que se alienta a un niño puede condicionar su vida y su percepción de sí mismo y los demás. Asimismo, se trata de elogiar el proceso y no al niño en sí. es decir, valorar el esfuerzo que ha hecho y no necesariamente lo “bien” que lo ha logrado.

Las peores formas de alentar a los niños

El sitio Fatherly recopila una serie de frases que utilizamos los padres a menudo para elogiar a nuestros hijos, y que aunque parezcan bienintencionadas no necesariamente lleguen a buen puerto. Daniel Huerta es un trabajador social certificado y padre de dos niños que explica: “Cuando hacemos comentarios, colocamos una etiqueta en lugar de tener una mentalidad de crecimiento. Y son los detalles y el cómo funciona en verdad lo que importa”.

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1. Decirle a los niños muy pequeños “Hiciste un buen trabajo”

Cuando un bebé comienza a gatear, o a caminar, o a comer solo, los padres suelen elogiar el hito y decirles a sus hijos que “hicieron un buen trabajo”. Sin embargo, un niño pequeño no sabe realmente lo que es “un buen trabajo”, por lo que transmitir emociones positivas y claras, y nombrar lo que hicieron es una forma más efectiva de alentarlos, explica Huerta. Por ejemplo, si han logrado dar sus primeros pasos decirle “Has caminado” con una gran sonrisa, comunica el mensaje de que han logrado el objetivo.

2. Decirle siempre que ha ganado

Todos sabemos cuánto se aflige un niño al perder. Pero son las reglas del juego de la vida, y los niños deben aprender del fracaso desde pequeños si quieren ser adultos resilientes. Cuando jugamos con un niño y lo dejamos siempre ganar no le estamos dando la oportunidad de que aprenda del fracaso. Decirle a nuestro hijo que siempre es “un ganador”, no lo hace más ganador ni más exitoso, sino que le transmite el mensaje de que no hay lugar para el fracaso, o que fracasar está mal. Primero, el niño debe aprender a lidiar con la frustración que significa perder, y luego, como padres debemos enseñarle que lo importante es que lo ha intentado.

3. Mentirle acerca de sus capacidades (para no herir sus sentimientos)

Decirle a un niño que es un excelente artista, cuando no lo es, o un gran bailarín, cuando el baile claramente no es lo suyo, no hace sino cubrir con una mentira la realidad. Y al final, al jugar con las fortalezas incorrectas,madres y padres pueden hacer que los niños se lastimen cuando descubren que no tienen talento natural para determinada actividad. En cambio, lo que puede hacerse es elogiar su intento y tratar de encauzar y motivar al niño hacia actividades que sí logra y domina. Porque, si le mentimos a nuestros hijos, explica Huerta, “se termina creando una desconfianza hacia los padres cuando los niños buscan una verdadera retroalimentación”.

4. Fomentar los mismos talentos que los hermanos

Aunque sean hermanos y sean criados bajo el mismo techo, las mismas costumbres y reglas,y los mismos padres, dos hermanos pueden ser completamente diferentes entre sí, y tener diferentes fortalezas y debilidades. Un hermano puede sobresalir en los deportes, mientras que otro puede ser excelente en las artes. Cuando ambos niños son empujados al fútbol, ​​pero solo uno recibe elogios de los familiares,, las cosas pueden ponerse un poco inciertas. Los padres pueden cerrar estas brechas al reconocer que los niños tienen diferentes habilidades.

5. Decirle “No seas cobarde”

A veces, con el afán de que el niño sienta algo de presión para lograr el cometido, los padres suelen decir frases que pueden herir los sentimientos del niño. Presionarlo demasiado con frases como “no seas cobarde”, o “sé que puedes hacerlo”, pueden condicionar la autoestima del niño. Claro que está bien confiar en sus capacidades y animarlo diciéndole que confiamos en ellos, pero cuando esa presión es excesiva, el niño capta el mensaje de que si no lo logra o lo hace mal estará defraudando a su padre o madre. Una forma de abordar la situación sería preguntando al niño si se sentiría cómodo tratando de intentar aquello que se propone.

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6. Obligarlos a decir “por favor” y “gracias”

Claro que hay que educar a los niños sobre el respeto y los buenos modales. Pero es algo que se aprende con el tiempo y con los hábitos. Huerta explica que a veces los padres incentivan a los niños a decir ciegamente por favor y gracias, sin tener conversaciones sobre lo que significan esas declaraciones y por qué son importantes, entonces los niños pierden la oportunidad de desarrollar empatía, sensibilidad y autoconciencia

7. Elogiar su aspecto físico

Todos los padres tenemos el niño o niña más bonito del mundo. Todos elogiamos a nuestro hijo alguna vez acerca de su apariencia física. Pero cuando los niños escuchan sistemáticamente los elogios acerca de su belleza, ésto puede crear una obsesión acerca del aspecto físico, pues el mensaje que entienden es que la belleza es muy importante. Además de elogiar los bellos ojos o cabello de nuestros hijos, debemos no sólo elogiar sus aptitudes personales, sino enseñarles que cada persona tiene una belleza especial, sea del color que sea su cabello o piel.

8. Dar cumplidos “vacíos”

Los hijos quieren escuhar auténticos elogios de sus padres. Cuando repetitivamente se le dice al niño “lo has hecho muy bien” pero no se detalla ni se presta atención al esfuerzo que puso en su trabajo, se está dando lo que se llama un cumplido “vacío”. Decirle “he notado que has trabajado muy duro en ese proyecto”, llena de autoestima al niño, al darse cuenta que sus padres valoran el esfuerzo que ha hecho. Los niños quieren ser valorados y la mejor forma de hacerlo es darle mensajes de aliento concisos y precisos.

Si elogias a tu hijo a través de pilares como el esfuerzo, la estrategia y el reconocimiento, tu hijo puede lograr una mentalidad de crecimiento, ya que entiende que su capacidad puede mejorar a través de la práctica y el esfuerzo.

Y tú ¿Cómo elogias a tu hijo?

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Fernanda Gonzalez Casafús

Fernanda Gonzalez Casafús es argentina, mamá y Licenciada en Periodismo. Ama los animales, la danza, la lectura y la vida en familia. Escribir sobre la familia y la maternidad se ha convertido en su pasión.