Las hijas cambian el cerebro de los padres, según un estudio

Ellos actúan y sienten diferente cuando una hija llega a su mundo.

Fernanda Gonzalez Casafús

No es novedad que las niñas son “de papá”. Y los hombres se vuelven más encantadores cuando tienen una hija. No es sólo una apreciación personal, lo dice la ciencia. Al parecer, tener una hija modifica la actividad cerebral de los padres.

Cuando veo la relación de mi esposo con nuestra hija me explota el corazón de verlo sensibilizado por las monerías que ella hace o por la dulzura con la que le pide algo. Ella lo puede, y está a la vista. Tener una hija cambia la mente de un hombre.

Lo que dice la ciencia

De acuerdo a un estudio publicado en la revista de la American Psychological Association Behavioral Neuroscience, y descrito también en el sitio de la Asociación Americana de Psicología, el cerebro de los padres responden de manera diferente ante una hija que ante un hijo.

Al parecer, los padres de las niñas están más atentas a las necesidades de una hija que a las de un hijo. Y de acuerdo a los escáneres cerebrales, los hombres tenían mayor respuesta a las fotos que mostraban expresiones de felicidad de sus hijas, que a la de sus hijos.

Llamando a papá

Al mismo tiempo, los resultados de la investigación arrojaron que las niñas llaman más a su padre que los niños. Y ello deja a las claras la conexión temprana que existe de una hija con su padre.

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El estudio se llevó a cabo con una muestra de 52 padres y para el experimento, los padres llevaron un grabador a su casa donde se fue registrando todas las interacciones familiares. Allí se descubrió que los padres les cantan y les hablan más a sus hijas que a los hijos.

Además, los padres dedicaron 60 minutos diarios más a las niñas que a lo niños, y pasaron tres veces más jugando con ellas que con los hijos varones.

Ciencia o cultura

Los investigadores aún no logran descifrar si esta predisposición de los padres hacia sus hijas es genética o es producto de lo que la cultura y la sociedad marca respecto de la interacción social y el género.

Es decir, puede que el cerebro de los padres actúe diferente ante un hijo que ante una hija. Pero esa diferencia puede darse no sólo por cambios estructurales del cerebro, sino por la adquisición de comportamientos y creencias respecto del género femenino.

Los padres tratan mejor a sus hijas o le dedican más tiempo, muchas veces por la necesidad misma que sienten de protegerlas o de cuidarlas más que a un hijo varón.

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Alan Kazdin, profesor de psiquiatría infantil y director del Yale Parenting Center dijo en una entrevista al respecto: “Las interacciones entre padres e hijos impulsan e influyen en el cerebro de cada uno de ellos. Entonces, lo que no sabemos aquí es si los padres manejan los comportamientos de sus hijas y los hijos o si las hijas y los hijos conducen el comportamiento de los padres “.

Padres más receptivos

Una niña cambia el comportamiento de un padre. Según este estudio ellos se vuelven más receptivos ante las necesidades de su hija, y hablan más abiertamente sobre las emociones que con sus hijos.

En una sociedad donde el hombre debe ser rudo, a muchos hombres se les hace difícil hablar sobre los sentimientos con los hijos. Y entonces el círculo se retroalimenta. Los padres consideran que un niño no necesita el apoyo emocional que necesita una niña y es así entonces cómo se va moldeando la personalidad de cada uno.

Es bueno destacar que son mucho los padres también que ahora son más abiertos y receptivos que décadas atrás ante las emociones de los hijos varones. Cuando un padre alienta a su hijo a mostrar sus emociones lo está haciendo mejor persona.

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Lo que logran las hijas

Las mujeres cambian el mundo de los hombres. Y una hija viene a corolar ese prístino amor que el género masculino le rinde a la mujer desde el inicio mismo de la humanidad.

Cuando veo a mi marido en su interacción con nuestra hija veo mucho más que un padre. Observo un hombre que es fuerte pero tierno cariñoso y dulce a la vez. Veo un hombre que entiende el mundo de la mujeres mejor que nunca. Y veo a alguien que respeta y aprecia la fortaleza de nuestro género. Todo eso y mucho más, logran las hijas.

Las hijas hacen que los padres cuiden su forma de actuar, pues ellos quieren que sus hijas busquen en un futuro un buen ejemplo de hombre.

Ellas logran que los padres hablen como nunca antes de las emociones, los sentimientos y la vida misma.

Las hijas vuelven a sus padres un caballero de guerra, dispuesto a dar la vida por ellas.

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Los padres aprenden más de maquillajes, ropa y zapatos de mujer que nunca antes en su vida

Ellos aprenden a respetar como nunca antes al mundo femenino; a apreciarlo (y entenderlo).

Ellos aprenden cada día a amar más a sus mujeres y a todas las mujeres de su familia, pues su hija despierta ese sentimiento profundo que es tan inexplicable como mágico.

Si bien los hijos, sea niña o niño, son el orgullo máximo de un padre, las hijas vienen a cambiar su vida por completo. Si conoces a un padre que esté completamente enamorado de su hija, comparte con él este artículo, para mostrarle al mundo cómo las hijas cambian el cerebro -y el corazón- de un hombre.

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Fernanda Gonzalez Casafús

Fernanda Gonzalez Casafús es argentina y mamá de dos. Licenciada en Periodismo, especialista en Redacción Digital y Community Managment. Ama los animales, la danza, la lectura y la vida en familia. Escribir sobre la familia y la maternidad se ha convertido en su pasión.