Las personas que imitan o copian a otras buscan ser aceptadas entre los demás

¿Copias o te copian? Aunque no lo creas tiene sus ventajas, pero también grandes desventajas.

Adriana Acosta Bujan

No me había percatado de ello hasta que un buen día mi hermana y mis amigos cercanos me comentaron que no era normal que mi mejor amiga se haya convertido en una copia idéntica de mí, como si fuera un clon. Ella solía vestir las mismas chaquetas, los zapatos, las blusas, se comparaba los mismos accesorios y se maquillaba igual; incluso llegó a ser novia de mi cuñado en aquel entonces.

Como una abeja que se acerca a la miel, así era mi amiga, los 365 días del año y más de 12 horas, ella se encontraba en mi casa. Su presencia era tan obvia que hasta mi papá la veía como otra hija más. Poco a poco se ganó nuestro cariño y amor, puedo confesar que la quería como si fuera otra hermana; sin embargo, las cosas cambiaron al poner atención en algunos de sus comportamientos extraños.

En algún momento creció en mi interior una lucha por recuperar mi identidad y mi propia personalidad, ya que sentía que me la estaba robando. Me fue difícil aceptar que ella no era lo que yo creía, puesto que era una usurpadora. No solo deseaba tener mi aspecto físico, sino quería tener a mi familia (mi padre y hermana), a mis amigos y mi pareja.

Imitar: algo que todos hacemos

El criminólogo y sociólogo francés Gabriel Tarde en su “Teoría de la Imitación”, explica que las personas de manera consciente o inconsciente imitan a otras, lo hacen por el deseo de reflejar sus propios anhelos y ser aceptados.

Se puede imitar por costumbre, por moda, por obediencia, por educación, de manera ingenua o reflexiva. Imitar a alguien comienza por un lazo social estrecho, donde se fortalece a partir de los gestos, actitudes o movimientos.

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Incluso, puedes percatarte que en tu relación de pareja muchas veces llegas a imitar ciertos comportamientos, gestos y actitudes. Esto lo hacemos de manera inconsciente por ser empáticos y desear ser aceptados. El problema es cuando imitar a alguien llega a perjudicar la salud física y emocional de la persona, perdiendo el control de su propia vida.

Lo malo

Una persona que estudia todos tus gestos, que copia tu acento o vocabulario, que adopta los mismos hábitos, coquetea con tus parejas románticas imitando tu estilo e identidad, que copia tu mismo look, compra los mismos productos, intenta entrar en tu grupo de amistades o familia y desea robar tus ideas, es totalmente perjudicial para tu salud emocional.

Esas actitudes son insultantes y atemorizantes, ya que pueden interferir en tu vida cotidiana y causar problemas innecesarios. Pero, ¿Por qué lo hacen?

1 Carencia de seguridad y baja autoestima

Cuando una persona carece de seguridad es común que imiten a alguien a quien tiene cierta admiración, ya que esa persona se convierte en el candidato perfecto para lo que quiere ser, absorbiendo todos sus rasgos personales, sus gestos, movimientos, frases y modo de hablar.

El imitador desea sentir esa seguridad en sí mismo, ya que no la encuentra en su interior; tal vez, tuvo algún trauma en su infancia y por tal motivo ha dejado de creer en lo que es capaz, por ello desea fervientemente convertirse en ese ídolo que admira.

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También la baja autoestima provoca imitar a una persona, pues desea convertirse en alguien más. Lo importante será trabajar en la seguridad con uno mismo para evitar imitar, ya que puede perjudicar en la toma de decisiones y en la manera en cómo resolvemos los problemas de la vida.

2 Envidia y competencia

Una persona envidiosa por tu éxito hará lo imposible para lograr algo parecido a lo que tienes, imitando todo lo que hagas. En algunos casos pensará en la manera en cómo vistes, hablas o disfrutas el tiempo libre son claves para su éxito deseado. Sin embargo, es casi imposible que puedan copiar tus logros personales haciendo exactamente lo que haces, ya que cada persona es única y especial, pues actuamos y pensamos distinto.

3 Obsesión

Imitar a otros con cierta obsesión puede referirnos a un acosador; esta persona deseará involucrarse en tu vida romántica y cada cosa que hagas la hará igual que tú. Estará pensando en la manera de involucrarse con tus amigos y ser una copia de ti. El problema es que estas acciones pueden perjudicarte poniéndote en riesgo al quedarse con lo tuyo.

Lo bueno

Cuando alguien te imita también puede ser muy halagador, ya que no siempre sentirás amenaza e incomodidad. Es como cuando imitamos a nuestra pareja o padres. Por lo común, imitamos algún atuendo o compramos el mismo producto porque nos gusta y funciona; también, lo hacemos como un esfuerzo por ser amigables o conocer a los demás. Incluso, intentamos hacer cosas similares que den buenos resultados evitando los contratiempos.

1 Encajamos con distintas culturas

Una vez leí que en la suela de los zapatos es el lugar donde más bacterias se juntan y las dejamos pasar a la casa cuando no estamos acostumbrados a quitarnos los zapatos en la entrada.

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En muchas culturas los zapatos se retiran al entrar, este es un ejemplo de imitación. Es bueno imitar algunos hábitos y costumbres de otras culturas para mejorar nuestra calidad de vida.

2 Por admiración

Imitamos a alguien cuando la admiramos, en nuestro interior nace una especie de inquietud por desear ser la otra persona, sacando lo mejor de ella.

En estos casos es totalmente positivo, ya que muchas veces nos ayuda a vencer los obstáculos mentales que creemos ser incapaces de derrotarlos. Por ejemplo: una persona que ha luchado por sacar a su familia adelante a pesar de tener una carencia económica, es digna de admiración y emulación.

3 Por mejorar

Algunas veces imitamos a nuestros amigos o jefes de trabajo, para mejorar y alcanzar un reconocimiento social y laboral. Hacerlo es totalmente aceptable, ya que se emulan las habilidades, conocimientos y experiencia de ellos como una manera de superación personal.

4 Atracción

Cuando una persona se siente atraída por ti, es normal que llegue a imitarte de manera inconsciente para empatizar contigo. También sucede cuando estas personas quieren que los mires y pongas atención, para que los escuches y los tomes en cuenta.

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Copiar o imitar a alguien no siempre es algo malo, puede ser algo interesante y halagador en algunos casos. Sin embargo, cuando la persona que te imita llega a perjudicarte, lo mejor será cortar de tajo esa actitud. Puedes optar por hablar sinceramente con el imitador y así arreglar los malos entendidos, incluso evitar cualquier tipo de contacto social. Recuerda siempre imitar de manera positiva, como una manera de ser mejores cada día.

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Adriana Acosta Bujan

Adriana Acosta estudió comunicación, es madre de un adolescente, y actualmente se dedica a la enseñanza e investigación a nivel universitario en Puerto Vallarta. Publica sus escritos esperando que ayuden a las personas que leen sus útiles vivencias