Las rutina de tu bebé ¿Cuándo y cómo comenzar?

Seguir ciertas conductas marcará una rutina que fortalecerá la personalidad de tu bebé.

Fernanda Gonzalez Casafús

Tener un recién nacido en casa supone una serie de cambios sustanciales en la familia. Rápidamente querrás imponer ciertas rutinas para que tu bebé comience a conocer el ritmo de vida fuera de la panza de mamá. Y entonces te preguntas ¿Cuándo debo comenzar con las rutinas diarias?

Cuando nació mi primer hija no había pensado demasiado en las rutinas. Algunas simplemente se fueron dando, pero fui viendo también que otras fueron necesarias estructurarlas y aplicarlas.

El horario de la comida, las siestas, la hora de ir a dormir por las noches, el momento del baño, etc., son rutinas que los bebés aprenden con el tiempo y ayudan a hacer la vida cotidiana más fácil, tanto para el bebé, como para la mamá.

La importancia de las rutinas

Si eres madre, o estás a punto de serlo, ya habrás escuchado mucho sobre esto. Pero no está nada mal recordarlo. Las rutinas en los bebés les brindan confianza, seguridad y autocontrol.

Una investigación publicada en Bio Medical Central afirma que una rutina de sueño, por ejemplo, mejora significativamente el bienestar general del niño. Esto se refleja en su salud, su desempeño y su desarrollo mental.

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Asimismo, las rutinas hacen que el bebé o niño construya su personalidad y tenga equilibrio emocional. Repetir cotidianamente un hábito forma a los niños para el futuro, por más pequeño que ese hábito sea.

Las rutinas como formadoras de la personalidad

Rudolf Dreikurs fue un psiquiatra y educador estadounidense que postuló en su libro “Children: the challenge”, la idea de la importancia de las rutinas en los bebés y niños.

“La rutina es para un niño lo que las paredes son para una casa. Le da límites y dimensiones a su vida. Ningún niño se siente cómodo en una situación en la que no sabe exactamente qué esperar. La rutina da una sensación de seguridad. Una rutina establecida también proporciona un sentido de orden a partir del cual crece la libertad”, explica el autor.

Para el profesional, las rutinas pueden aplicarse en los niños desde muy pequeños, con el beneficio de motivar y acentuar sus propias capacidades sin requerir máximos esfuerzos. Por ejemplo, si enseñas a lavar los dientes a tu bebé desde que tiene 1 año de vida, no necesitarás correrlo por la casa y obligar a hacerlo cuando tenga 5 años.

El hábito como responsabilidad parental

Los adultos somos quienes debemos inculcar los hábitos y rutinas cotidianas en nuestros hijos. Así, cuando decidimos introducir rutinas lo hacemos en pos de un beneficio presente y futuro, y poniendo el empeño en sostenerlo en el tiempo, para que se convierta en un verdadero hábito.

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Los hábitos y rutinas que inculcamos a nuestros hijos moldearán sus actitudes cotidianas frente a distintos aspectos de la vida, haciendo que se adapte de forma responsable a la vida social y familiar.

¿Cuándo comenzar?

Los bebés se adaptan fácilmente a las rutinas si las repetimos a diario. El sueño, las comidas, el baño, son rutinas que nosotros mismos como padres vamos acomodando en función de la comodidad y de cómo es nuestro bebé.

El pediatra Marc Weissbluth, autor del libro “Hábitos de sueño saludables, niños felices”, explica que recién después de los 3 ó 4 meses de edad es más fácil establecer una rutina de sueño en los bebés. Antes de ello no es imposible, sino que tal vez las madres podemos sentir que las rutinas no surtan efecto.

Sin embargo, pronto verás que de a poco la rutina con tu bebé se irá acomodando por sí sola. De a poco tu bebé entenderá el ritmo del día a día y con ello, podrás ir incorporando nuevos hábitos a medida que vaya creciendo.

Comenzando con las rutinas

Ciertas rutinas y hábitos pueden ser aplicados desde las primeras semanas, para que tu bebé se vaya acostumbrando al ritmo de vida en el hogar.

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Como madre de dos, en mi opinión, una rutina diaria de una recién nacido consiste básicamente en cuatro momentos: comer, dormir, jugar y bañarse. Y algunos de los siguientes consejos son los que puse en práctica con mis hijos, y son también a menudo los recomendados por expertos.

1  Ruidos y luces sólo merman de noche

Cuando mi primer hija era recién nacida yo solía hacer callar a todo el mundo para que ella no despertara de sus siesta matutina. Mi madre me aconsejaba que deje que los ruidos cotidianos se sucedan con total naturalidad, para que mi hija diferenciara el día de la noche.

Así, mi bebé, con el correr de los días aprendió que cuando la casa estaba en silencio y oscura, era hora de dormir. Y este consejo me sirvió y me sirve hasta el día de hoy para mantener el hábito del sueño en mis hijos.

2  Asociar un patrón con la hora de dormir

Yo tenía una silla mecedora donde me sentaba a amamantar a mi hija de pocas semanas. Atenuaba las luces y dejaba en silencio la casa. Amamantar en este contexto le hacía saber a mi hija que era hora de dormir.

Es fundamental observar al bebé e identificar las señales que indican que está próximo a dormirse, para comenzar con la rutina. Cada mamá establecerá la suya. Música suave, algún muñeco de apego, masajes en los pies, colocar el pijama, etc. También el momento del baño suele marcar el momento de ir a dormir para muchos bebés.

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3  Marcar un ritmo de lactancia

Si bien durante los primeros meses la lactancia debe ser a libre demanda, también es beneficioso que los bebés mantengan un ritmo sostenible. Por ejemplo, puedes amamantar o darle el biberón a tu bebé al despertarse y luego a media mañana, hasta ir regulando el espacio entre toma y toma.

Cuando son muy bebés no es recomendable marcar el ritmo de lactancia por el horario en sí, sino asociarlo a ciertos factores como una posición determinada, o un lugar específico de la casa.

4  La señales antes del baño

Ya el hecho del sonido del agua llenando la bañera, la voz dulce de su mamá mientras le quita la ropa a su bebé, le indican a éste que se acerca la hora del baño.

Repetir esto todos los días en un horario determinado marcará un hábito al que pronto el bebé se acostumbrará. Más adelante, esta rutina va a predisponer al bebé de manera positiva ante el momento del aseo.

5  El momento del juego

Elige los momentos del día donde tu bebé se sienta más tranquilo, despierto y de buen ánimo. Cántale algunas canciones, estimula su visión con algunos juguetes móviles, o comienza a realizar los ejercicios de estimulación que te haya sugerido el pediatra.

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La rutina del juego es ideal para que el bebé comience a reconocer el mundo que lo rodea y puede ser la antesala de otra de las rutinas diarias.

Aplicar rutinas y hábitos en la vida de tu bebé lo hará crecer confiado y seguro, al tiempo que abrirá la puerta a las próximas rutinas cotidianas de mayor importancia, a medida que va creciendo.

Un niño que crece con las limitaciones y estabilidad que proporcionan las rutinas, será un niño feliz y seguro de sí mismo

 

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Fernanda Gonzalez Casafús

Fernanda Gonzalez Casafús es argentina y mamá de dos. Licenciada en Periodismo, especialista en Redacción Digital y Community Manager. Ama los animales, la danza, la lectura y la vida en familia. Escribir sobre la familia y la maternidad se ha convertido en su pasión.