Lo que tu hijo debe saber antes de elegir una carrera

Emma E. Sánchez

Uno de los grandes hitos en nuestra vida es, sin lugar a dudas,  el día que elegimos nuestra carrera y el ingreso a la universidad.

Para algunos jóvenes esta decisión puede ser muy fácil o sencillo porque siempre han sabido a qué les gustaría dedicarse en su vida adulta, pero para otros, puede ser una resolución más complicada y difícil.

La familia, los amigos y los maestros pueden ser una gran influencia en los jóvenes y siempre será bueno escuchar sus palabras y recomendaciones; pero aún hay más cosas que tu hijo debe saber antes de elegir su carrera.

Vamos a revisar algunas de ellas:

La elección de carrera comienza al término de la educación secundaria

Esta idea, deben considerarla padres e hijos y revisar el tipo de Bachillerato, Preparatoria o Educación técnica en su ciudad, pues hay carreras universitarias para las cuales por ejemplo sea mucho más recomendable cursar la preparatoria y para algunas ingenierías, puede ser mucho mejor algún bachillerato con inclinación técnica.

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Te recomiendo consultar la lista de escuelas preparatorias y bachilleratos disponibles en tu localidad o en ciudades cercanas.

Puedes hacer la investigación a la inversa: si piensan en una carrera, pueden consultar directamente con la universidad que la ofrece y preguntar directamente qué bachillerato es el más recomendable cursar, a fin de llegar lo mejor preparado para su ingreso.

Así podrán tener más claro el rumbo a seguir una vez que se concluya la secundaria.

Durante el Bachillerato puedes ayudar a tu hijo a experimentar muchas opciones antes de tomar una decisión

Por ejemplo, hoy en día tu hijo puede tomar en línea una infinidad de cursos relacionados a lo que le gustaría en la universidad o ¡cosas totalmente diferentes! Pero que seguro le ayudarán a saber lo que no quiere, a reconocer sus habilidades, sus talentos o inclusive, aprender algo alterno a su educación universitaria.

Te cuento que una joven aprendió a colocar uñas de gel mientras estudiaba la preparatoria, sin saber que esto le ayudaría a solventar sus estudios universitarios y al término de estos, establecer su propio negocio que administra magistralmente gracias a su carrera. Y ya ha abierto algunas sucursales siendo muy joven.

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Otra joven que deseaba estudiar arte como una licenciatura, tomó varios cursos de dibujo, pintura, fotografía y grabado, lo que provocó que entrara a la universidad con una gran ventaja sobre sus compañeros y lograra obtener uno de los mejores promedios de su generación, obtuviera trabajo antes de graduarse y disfrutar mucho su educación universitaria.

La clase de Educación vocacional puede ser la clave

Las escuelas preparatorias regularmente ofrecen la materia de Educación vocacional donde los jóvenes conocen diversas carreras, desarrollan proyectos que les ayuden a conocer sus gustos,  desarrollar habilidades laborales y descubrir si lo que piensan estudiar es en verdad lo que imaginan. Como esta materia generalmente es impartida por algún psicólogo, también suelen aplicarse algunas pruebas para conocerse más a sí mismos.

Estos servicios también los ofrecen algunas universidades o consultas privadas en consultorios psicopedagógicos si en la escuela de origen de tu hijo no se lo ofrecieron o no fue suficiente.

De hecho, también hay algunas pruebas en línea gratuitas que tu hijo puede aplicar. No está de más hacerlas.

La capacitación en oficios, carreras técnicas y el emprendurismo

Esto hay que decirlo: hoy en día tener una carrera universitaria no garantiza un status económico ni un  empleo seguro y por otro lado, hay jóvenes y señoritas que no desean o no pueden continuar con estudios a largo plazo, por lo que las carreras técnicas pueden ser una gran opción para ellos.

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También puedes revisar junto con tu hijo programas académicos universitarios de dos años, esa es otra muy buena opción.

Y finalmente, el emprendurismo o un negocio para arrancar es también una muy buena opción.

Cualquiera de las últimas opciones podría poner nervioso a un padre de familia cuya experiencia personal o familiar se limita a que un joven debe ir a la universidad cueste lo que cueste para ser alguien en la vida o tener los recursos necesarios para solventar sus necesidades presentes o futuras.

Y es muy comprensible, pero hay que abrir muy bien los ojos y los oídos cuando nuestro hijo nos esté dando sus argumentos por los cuales no irá a la universidad o emprenderá un nuevo proyecto.

Finalmente, es un gran paso pero, si no lo da ahora que estás tu a su lado para apoyarlo ¿cuándo lo hará? 

¿Confías en sus capacidades? ¿Quieres verlo feliz?

Hace unos días, en una tienda departamental,  me encontré a uno de mis más brillantes estudiantes. Obviamente le pregunté qué carrera había estudiado, a lo que simplemente me dijo: “Después de la prepa, le dije a mis padres que trabajaría en mi banda haciendo mi música, y para poder sostenerme (porque ellos me dijeron que no me ayudarían), comencé a vender tiempos compartidos en hoteles. El inglés de la escuela y tantas presentaciones sí que me ayudaron para ser un buen vendedor, ahorré dinero, me dediqué a la banda y ahora tenemos buen trabajo, cada semana tenemos por lo menos tres presentaciones grandes más eventos pequeños, realmente nos está yendo muy bien. Ahora mis papás me ayudan en el negocio, eso es muy padre”.

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Me compartió su instagram para seguirlo y ver sus presentaciones, este joven se veía muy bien en todo sentido y cuando me habló de lo suyo, su rostro brillaba.

A todos nos gustaría que tras estudiar y dedicar tanto, tener un trabajo bien remunerado y seguro, pero bien sabemos que en este mundo cambiante eso ya nos es real. Así que hagamos lo que está en nuestras manos para que nuestro hijo tome las mejores decisiones, sea capaz de sostenerse a sí mismo y disfrutar la vida que, finalmente, nosotros le otorgamos.

¿No lo crees así?

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Emma E. Sánchez

Pedagoga y Terapista familiar y de pareja. Casada y madre de tres hijas adultas. Enamorada de la Educación y la Literatura. Escribir sobre los temas familiares para ayudar a otros es mi mejor experiencia de vida.