Los conflictos modernos de los matrimonios de hoy 

Los matrimonios actuales son diferentes a los maravillosos matrimonios de los abuelos.

Erika Patricia Otero

Quizás se deba a la tecnología y el internet o a la mentalidad de los adultos jóvenes de ahora; la verdad no tengo la certeza, pero las parejas de ahora sufren de exceso de fantasía en sus vidas amorosas.

Si comparamos las relaciones de nuestros abuelos con las de ahora; lo cierto, es que los problemas conyugales de los primeros eran mucho más reales y tangibles.

Antes y ahora

No es que los problemas de las parejas actuales tengan menos importancia, para nada; a lo que me refiero, es que los problemas que distanciaban a las parejas hace 50 o 40 años, son muy diferentes a los que hoy los llevan al divorcio.

Por ejemplo: en antaño los abuelos luchaban por mantenerse unidos, pese a que el esposo no se implicará en la crianza de los hijos o hiciera su parte en los quehaceres del hogar.

En la actualidad, si eso llega a pasar en una pareja; la mujer o el hombre no dudarían en ver el divorcio como única opción ante la misma eventualidad.

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Si, antes los abuelos o incluso nuestros padres luchaban por mantenerse unidos ante cosas tan complicadas como la infidelidad; pero ahora no importa que tan solo hayan pasado 3 años de matrimonio, si algo no es lo que se esperaba, las cosas se acabaron.

Las falsas expectativas: base de los problema maritales actuales

Siempre he dicho que muchos de los problemas de la sociedad y el mundo de hoy se deben a las suposiciones. La expectativa hace parte de las suposiciones. Lastimosamente, los matrimonios no se salvan de esta problemática.

Voy a ser clara; es normal que en una relación entre 2 personas hayan problemas dado que todos somos diferentes; sin embargo, muchos de estos se deben a las falsas expectativas o suposiciones.

Una expectativa es un deseo tácito, algo que se da por hecho o se espera con anhelo, sea o no real. En la pareja, lo que ocurre en muchas ocasiones es que se ESPERA que el cónyuge haga ciertas cosas; cuando esto no pasa, surgen los inconvenientes. Básicamente el problema es ese deseo que se tiene y no se ve satisfecho.

Según el psicólogo Mario Guerra, se pueden tener expectativas; de hecho todas las parejas las tienen, el problema es cuando se descarga mucha responsabilidad en una persona que no puede cumplirlas. Guerra sostiene que los inconvenientes surgen no porque hayan o no expectativas en una relación; para él es sano que las haya, pero debe haber un equilibrio, y que éstas (las expectativas) sean REALES .

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Como bien lo dice Guerra, no es malo tener expectativas en tu pareja; pero ¡cuidado!, debes saber comunicarlas desde el principio para que no hayan malentendidos.

Problemas maritales de las parejas actuales

Teniendo presente que las expectativas irreales son la base de muchos de los inconvenientes matrimoniales actuales, a continuación encontrarás cuales surgen debido a ellas.

1 No hay compenetración

Según la psicóloga María Villegas la compenetración es muy importante dentro de un matrimonio pues de ella surge que ambos miembros se identifiquen o fusionen en todos los aspectos posibles.

El asunto es que en muchas parejas esa compenetración no se da; ¿la razón?, porque no hay una buena comunicación y muchas cosas se dan por hechas.

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En la pareja puede haber mucha atracción y compatibilidad en muchos aspectos; pero a veces, la confianza no nace para involucrar a la pareja en los asuntos que deberían ser de importancia para ambos.

Por lo tanto, se distancian, no son capaces de hablar francamente ni de lo que les gusta ni de lo que les molesta del otro y caen en problemas porque creen que el otro DEBE saber las cosas sin que se hable claro de estos.

2 Deseos de controlar todo

Aunque se habla mucho de la igualdad de derechos y responsabilidades en la pareja, la realidad es que aún es muy frecuente que uno de los 2 desee tener TODO el control en la relación.

Mario Guerra expone que una pareja que sea controladora es explosiva e invasiva. Quiere que las cosas sean hechas cómo y cuándo ella lo desea, y cuando eso no ocurre surgen los problemas. Lo peor de todo, es que cree que tu debes saber cómo o de qué manera ella desea que las cosas sean hechas.

Algo que debes poner claro es que no estás en su vida para cumplir caprichos si no para que ambos se pongan de acuerdo y hagan concesiones.

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3 Intervención de la familia extensa

Mi mamá suele decir : «El que se casa, casa quiere», y así fue por mucho tiempo en los matrimonios de unas pocas décadas atrás; ahora las cosas lastimosamente han cambiado.

Muchos problemas surgen porque se deja entrometer a la familia extendida. Si hay una discusión entre los cónyuges, tanto cuñados como suegros de parte y parte toman partido; esto es un grave error porque cada cual tirará para un lado y querrá que la pareja haga lo que ellos suponen deben hacer y no lo que le ayude a la pareja a limar asperezas.

Es claro que los problemas de pareja son eso, de 2 personas , por lo tanto son ellos los que deben resolver sus inconvenientes y no terceros.

4 Dependencia emocional

El psicólogo educativo Bertrand Regader explica que amar no es depender. La dependencia emocional absorbe a la otra persona «objeto de amor»; esto llega al punto donde no se es ni se deja ser al otro. Poco a poco, se destruye a la persona y a la relación.

Suponer que el otro debe estar ahí para salvarte de lo que sea tengas miedo es dañino en extremo porque destruye la confianza que debe haber entre ambos; además que rebela tu carácter manipulador y dominante.

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5 Concepto distorsionado de lo que es el compromiso

Comprometerse es asumir una responsabilidad de estar con otro por convicción y deseo. Lastimosamente, las parejas actuales no entienden este concepto; así como un día deciden estar juntos para «toda la vida», a los 7 meses resulta que se aburrieron porque «no era lo que yo esperaba » y se fueron. ¡Pero claro! para volver a las 3 semanas y así, un circulo sin fin ni respeto por el otro.

Muchos de todos estos problemas se pueden evitar desde el mismo momento en que la relación comienza a tomar visos de matrimonio; es decir, desde el mismo momento del compromiso. Se requiere hablar claro, no tener falsas expectativas en el otro y mucha voluntad para superarlos.

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Erika Patricia Otero

Psicóloga con experiencia en trabajo con comunidades, niños y adolescentes en riesgo.