Los expertos aseguran que la rivalidad entre hermanos puede ser evitada a tiempo por los padres

Aunque haya problemas, no olviden que ante todo son familia. Y si tienes hijos, no cometas estos errores, para que no exista rencor entre los hermanos.

Erika Patricia Otero

Quienes tienen hermanos saben que unos días es fácil llevarse bien con ellos, y otros no lo es tanto. Lo cierto es que no por ser hermanos hay compatibilidades en sus gustos y maneras de ser, esto no es ni bueno ni malo; por el contrario, pienso que las diferencias enriquecen las relaciones. Sin embargo, hay situaciones que pueden llegar a enemistar tanto a los hermanos, que llegan al punto que muchos dejan de hablarse por toda la vida.

Llegar al punto de no querer volver a ver a ese hermano porque hizo esto o aquello debe ser terriblemente doloroso e incómodo, más aún cuando son de esas familias que se reúnen para cada cumpleaños o fiesta importante.

¿Por qué surgen los conflictos entre hermanos?

Por la competitividad que nace al desear tener la atención de los padres. Esto persiste a lo largo de la vida y muchos pueden lidiar con esa rivalidad; pero en otros casos, las cosas van aumentando de nivel y se acrecientan cuando los padres tienden a favorecer a unos hijos más que a otros.

También hay casos donde no necesariamente hubo una «preferencia» hacia otro hijo, y el distanciamiento se produce por esa necesidad de uno de los hermanos a tener todo lo que el otro tiene. Es acá cuando vemos hermanas/os quitándose las parejas afectivas, hermanos peleando por herencias, e incluso, enemistando a otros familiares en contra de un hermano para estar «en la gracia de ellos».

Pero como señalé antes, esto no se da en todas las familias pues los hijos aprenden a lidiar con esa competitividad surgida por celos mal elaborados en la infancia.

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¿De quién es la culpa?

De los padres, o por lo menos eso es lo que aseguran las psicólogas Evelyn Peckel y Jane Saber. Peckel asegura que muchas madres suelen tener favoritismos entre sus hijos; esto se hace tan obvio que genera enemistad entre los hijos y es entonces cuando el hermano que se siente «oveja negra» se comienza a comportar como tal, hasta que llega a ser el dolor de cabeza de la familia.

La psicóloga Jane Saber explica que entre los hermanos que existen rivalidades, el lenguaje tiende a ser bastante claro. Según Saber esos hermanos suelen usar frases tipo: «eres el favorito de mamá»; ante esto, las personas no saben cómo reaccionar, lo que genera un ambiente pesado de convivencia que de a poco sale a la luz en reuniones familiares y va en escala, incluso llegando hasta problemas de tipo legal.

Algo interesante en todo esto, es que las preferencias pueden darse ya sea por el género de los hijos, las personalidades y compatibilidades entre padres e hijos o incluso experiencias vividas y sentimientos de culpa.

Algo también de sumo interés es que los problemas entre hermanos suelen ser más fuertes y duraderos que los que surgen entre las hermanas. La razón es que los padres suelen hacer comparaciones entre los hijos varones, entre cuál de los dos es más desobediente o disciplinado. Por supuesto, todo eso va generando resquemores entre los hermanos pues son más competitivos que las mujeres.

En el caso de las chicas, los problemas son menores porque las mujeres son mucho menos competitivas que los varones, por eso es que los problemas entre hermanas suelen resolverse más rápidamente.

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Resolviendo las diferencias

Lo mejor es comenzar desde que los hijos son pequeños, y en esto tienen mucho que hacer los padres. Ya sabiendo que muchos de los conflictos surgen a causa de los favoritismos y las comparaciones, la opción más obvia es que los padres ante todo procuren no hace comparaciones entre los hijos.

Ahora bien, en el caso de los favoritismo -aunque los haya- los padres deben hacerle saber a sus hijos que les aman por igual y que si les exigen que sean disciplinados, ordenados (por ejemplo) es porque saben que pueden dar mucho de sí.

¿Qué hacer cuando los hermanos ya son adultos?

Es importante que en este caso los hermanos sean conscientes de que aunque los padres hubieran sido injustos, exigentes o estrictos con uno de ellos en particular, procuren ser ellos los que «limen las asperezas» en el trato.

No se ignoren

Es doloroso, ya que son hermanos, y para bien o para mal lo que ocurrió entre ustedes surgió en el pasado y fueron sus padres los que lo causaron por desconocimiento.

Tampoco se trata de cargar rencor en contra de los padres; por supuesto que no, se trata de que al entender cómo se sintieron antes, puedan lidiar con ese malestar y sigan siendo hermanos y apoyarse en las dificultades.

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Hablen sobre cómo si sintieron y se sienten y resuelvan los conflictos que puedan surgir prontamente sin dejar que la rabia se abra camino entre ustedes.

Malos entendidos siempre van a existir, el punto es que sepan hablar de esos problemas y no permitir que estos trascienden al punto de la enemistad.

Ponte en el lugar del otro

Es bueno que sepas cómo se siente tu hermano, ya sea que tu posición sea la del hermano favorito o la del hermano criticado. Es bueno que se presten a ver el mundo desde los zapatos del otro, pues de esa manera sabrán cómo todo esos conflictos les hacen sentir.

Recuerden que luego que sus padres fallezcan solo se tienen a ustedes y no merece la pena perder contacto con un familiar por cosas del pasado de las que no son directos responsables.

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Erika Patricia Otero

Psicóloga con experiencia en trabajo con comunidades, niños y adolescentes en riesgo.