Los miedos según la edad, y cómo ayudar a tus hijos a superarlos

Reconocer ciertos miedos habituales como un sentimiento natural en los niños nos dará las herramientas para ayudarlos a superarlo en cada etapa de su vida.

Adriana Acosta Bujan

¡Si no te duermes, va a venir el coco!, ¡Si no te portas bien, el señor que recoge la basura te va a llevar!, ¡Si no te lavas los dientes, se te van a caer!, ¡Si no te quedas a mi lado, el robachicos te va a llevar!, ¡Debajo de tu cama hay un monstruo, por eso debes dormir temprano!

Estas frases pueden ser sonar muy crueles y despiadadas, pero muchos padres las solemos decir a los hijos, para que obedezcan cualquier tipo de instrucción o regla y así lograr modificar alguna mala conducta.

Sé que la intención de los padres no es inculcar una infinidad de miedos en sus hijos, ya que los amamos con todo el corazón. Pero, llega un momento en la vida en que perdemos el control de las emociones y el mal comportamiento de los hijos, provoca que digamos cosas que realmente no queremos, sin pensar en las consecuencias.

Cuando los niños sienten miedo se altera sensiblemente la capacidad para afrontar situaciones cotidianas como dormir, ir a la escuela, estar solos, entre otras. Por ello, debemos tener mucho cuidado al infundir temores en ellos.

La crianza no es perfecta

Sentir miedo es algo natural y normal, es considerado como un factor adaptativo a nuestra especie humana, ya que al experimentar estas sensaciones desagradables hacen que nuestro cerebro cumpla con la función de supervivencia, para apartarnos ante cualquier situación de peligro.

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Según los expertos, los bebés comienzan a experimentar estas sensaciones de temor a partir de los seis meses de edad. Estos miedos van aumentando conforme el niño va creciendo, pero a la vez van desapareciendo progresivamente.

Para ello, los padres tenemos que ayudar a los hijos a superarlos, para evitar consecuencias irreversibles cuando lleguen a ser adultos.

¿Por qué mi hijo tiene miedo?

En algunas ocasiones, somos nosotros los responsables de que los hijos sientan miedo; varios estudios  afirman que los padres con tendencia a ser miedosos o que padecen trastornos de ansiedad, suelen tener hijos con miedos.

Esto se explica porque ellos buscan y captan la información sobre la reacción emocional de sus cuidadores ante situaciones de incertidumbre.

Recordemos que somos el modelo y ejemplo de los hijos, por lo que una madre puede alterar o modelar los temores de sus hijos de manera verbal o gestual, dándole una información negativa sobre alguna situación.

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Sin embargo, también los miedos son causados por haber vivido alguna experiencia traumática en la infancia, como accidentes, situaciones de violencia intrafamiliar, malos tratos, muertes etcétera.

¿Cuáles son estos miedos de los niños?

1 De los 6 meses a los 2 años

Seguramente te habrás dado cuenta que tu bebé comienza a llorar cuando es cargado por una persona que es extraña para él o ella; este es el primer miedo que experimentamos. Es lógico sentirlo, ya que el primer contacto y vínculo afectivo que desarrollamos al nacer es con la madre.

Entre el año y los dos años y medio, surge el miedo a la separación de los padres (ser abandonados), aunado a esto se intensifica el temor a los extraños, a los ruidos fuertes (lluvias, tormentas, encender la licuadora) y el contacto con los pequeños animales.

Pero, no hay que preocuparse demasiado, ya que estos desaparecerán de manera progresiva a medida que el pequeño crece.

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2 De 3 a 6 años

Se mantienen los miedos de la etapa anterior; incluso es posible que se incrementen, ya que el niño va desarrollando su pensamiento cognitivo. Me refiero a que ellos van adquiriendo cierta consciencia de las cosas y de las situaciones cotidianas.

También aparecen los temores a las cosas imaginarias, como los monstruos, personajes malos de los cuentos que se esconden en la oscuridad o debajo de la cama y fantasmas.

Mucho tiene que ver con los cuentos, las películas o caricaturas que dejamos ver a los hijos; lo que provoca que se angustien y no pueden dormir solos.

Además, también se desarrolla el miedo a los animales; los pequeños pueden sentir temor ante la presencia de un perro grande, por su aspecto o su ladrido, lo que provocará que tome cierta distancia o salga corriendo inmediatamente, ya que puede hacerle daño.

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3 De 7 a 11 años

Si el niño no es apoyado por los padres en cuanto a diferenciar lo real con lo imaginario, es posible que permanezcan estos temores a los seres imaginarios.

También van surgiendo los miedos a los daños físicos provocados por accidentes, heridas, golpes, inyecciones, etcétera, ya que los niños suelen jugar sin medir los riesgos y peligros.

Además, suelen aparecer los miedos del fracaso escolar, a las críticas de los compañeros, a hacer el ridículo, ya que para ellos es importante la aceptación social.

También aparece el miedo a la separación o divorcio de los padres, en caso de experimentar un ambiente familiar hostil e inestable.

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4 Pre adolescentes

En esta etapa los miedos están enfocados y relacionados con su propia imagen, ya que desean obtener un reconocimiento social y sentir pertenencia en un grupo. Por ello, surgen los temores sobre el rendimiento escolar, logros académicos y deportivos.

 ¿Qué debes hacer?

-Evita decir frases negativas o que inspiran temores, ya que decirlas no tendrán sentido y son alejadas de la realidad.

-Sé un buen ejemplo a imitar

-No obligues a tus hijos a realizar actividades que le temen; puedes hablar de las cosas positivas y de las consecuencias de sus acciones.

-Prepara información para explicar a tus hijos pequeños sobre la diferencia entre lo real e imaginario.

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-Proporciona herramientas para combatir sus temores, por ejemplo una lámpara para dormir (en caso de tener miedo a la oscuridad). Incluso puedes implementar algunas técnicas de relajación.

-Si tu pequeño tienen miedo de que lo dejes en el colegio y comienza a llorar, quédate con él o ella el tiempo que sea necesario hasta que interactúe con otros niños.

-Enséñale a aprender de sus errores, fortaleciendo su autoestima, sin ridiculizar sus miedos ante los demás.

Cuando los miedos son severos, persistentes y alteran la conducta del niño en su entorno familiar, escolar o social es importante apoyarse con un especialista. Tal vez pueda tratará de algún trastorno o afección psicológica, al haber experimentado alguna situación traumática.

Recuerda, siempre apoyar a tus hijos con amor, para que ese sentimiento desaparezca por completo.

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Adriana Acosta Bujan

Adriana Acosta estudió comunicación, es madre de un adolescente, y actualmente se dedica a la enseñanza e investigación a nivel universitario en Puerto Vallarta. Publica sus escritos esperando que ayuden a las personas que leen sus útiles vivencias