Los niños valoran más la bondad que el ganar durante un conflicto

Fernanda Gonzalez Casafús

De acuerdo a una investigación, los niños pequeños prefieren a los ganadores pero no cuando éstos ganan por la fuerza o usan el dominio físico para impedir el éxito de otro. Es decir, que a pesar de que los niños siempre quieren ganar, para ellos el fin no justifica los medios.

Según el estudio, a cargo de Barbara Sarnecka, de la Universidad de California, las jerarquías sociales humanas son en muchos aspectos similares a las jerarquías de otras especies. Pero mientras que la mayoría de las otras especies animales tienen jerarquías basadas en el dominio ( individuos más grandes o más fuertes tienen el estatus más elevado), los humanos también forman jerarquías, pero basadas en el prestigio. Los humanos  pueden obtener estatus no solo por ser grandes y fuertes, sino también por proporcionar beneficios a otros.

 

Ésto es lo que se descubrió

 

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Los expertos investigaron el pensamiento de los niños pequeños sobre los ganadores y los perdedores, los agresores y las víctimas, para los cual realizaron un experimento. El trabajo fue publicado en la revista Nature Human Behavior.

 

En el experimento, los niños pequeños vieron una escena en la que dos títeres tenían objetivos conflictivos : uno cruzaba un escenario de derecha a izquierda y el otro de izquierda a derecha. Los títeres se encontraron en el medio, y se detuvieron. Finalmente, un títere se inclinó y se hizo a un lado, dejando que el otro pasara. Luego los investigadores ofrecieron los dos títeres a los niños pequeños y les preguntaron cuál de ellos les gustaba más. El resultado: 20 de 23 niños pequeños eligieron el títere de mayor estatus, el que no se inclinó ni se hizo a un lado, sino que se mantuvo en pie y continuó su camino. Al parecer a los niños pequeños les gustaban más los ganadores que los perdedores. Pero no estaba todo dicho aún.

 

Luego, mostraron a los niños pequeños un espectáculo de marionetas similar al anterior. Pero en este experimento, el conflicto terminó porque un títere derribó al otro y lo apartó del camino empujándolo. Ahora, cuando preguntaron a los niños pequeños cuál les gustaba, los resultados fueron diferentes: solo a 4 de cada 22 niños les gustó el ganador. Es decir, que ahora ya no preferían al ganador, pues éste para ganar había usado la violencia física.

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Dominantes, pero bondadosos

 

Los resultados de esta investigación son alentadores. Los niños siguen prefiriendo a los ganadores, o valoran el hecho de ganar en sí, pero no a cualquier precio. Siempre habrá un líder que seguir, pero está a las claras que los niños prefieren no seguir a ese líder o ganador si éste tiene comportamientos hostiles hacia los demás, o si usa la fuerza física para ganar.

En lo cotidiano, podemos ver cómo los niños constantemente buscan ganar en todo. “Yo primero”, o “yo gané”, son frases que escucho a diario en casa, y que muchas veces terminan en pleito. Mis dos hijos de casi 4 y 6 años buscan siempre ganar en todo. Es un comportamiento normal, pero que los padres debemos prestar especial atención para que ese afán de ganar no se convierta en una necesidad imperiosa que olvide el trato gentil al compañero.

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El hecho de que los niños elijan a un ganador que no hace daño a los demás puede ayudarlos en la vida a elegir sus amistades con un mejor criterio. Los padres podemos guiar en ese camino, mostrando la diferencia entre ganar por la fuerza o haciendo trampa, a ganar con la frente en alto y hasta inclusive, ayudando a los demás.

 

Ganar no es todo en la vida

 

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Como en el experimento, apartarse del camino para darle paso a otros, es algo que debemos enseñarle a nuestros hijos. Ganar no es todo en la vida. Muchas veces se trata de ceder, de bajar la cabeza para dar paso, para ayudar. Lo que deben saber nuestros hijos es que ésto no siempre es señal de debilidad, sino de grandeza.

 

En la escuela, y en sus grupos sociales, los niños viven una lucha constante acerca de quién gana y quién pierde. Es fundamental conversar con nuestros hijos acerca de sus sentimientos, sus deseos, sus miedos y frustraciones. De esta manera crecerá alimentando su autoestima para no dejarse lastimar y para saber afrontar las adversidades.

 

Los deportes son un buen ejemplo para enseñarle a los niños acerca de ganar y perder. Vemos habitualmente cómo en las grandes ligas algunos jugadores hacen caer a otros en el afán de lograr su tanto. Si tu hijo practica algún deporte tienes una gran oportunidad para hablar sobre ésto y sobre la importancia de no cometer un exabrupto sólo por el hecho de ganar.

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Podemos ayudar a nuestro hijo a que aprenda a valorar la bondad por sobre un conflicto, aplicando una serie de consejos:

 

  • Conversa con él cotidianamente acerca de lo que significa ganar y perder
  • Si tiene hermanos, no dejes que sólo uno sea el que siempre hace todo primero. Enséñales a ceder
  • Si ves cómo alguien tiene un comportamiento hostil sobre otro, queriendo ganar, conversa con tu hijo sobre ésto
  • No le evites la frustración de perder, para que sepa que perder forma parte de la vida
  • Apaga la televisión. Las publicidades están llenas de estereotipos de “ganadores” asociados al cuerpo, a la fama o al dinero, que no quieres inculcar en tus hijos
  • Muéstrale que un fracaso es una posibilidad de mejorar
  • Aliéntalo a que ayude a sus amigos cuando pierden
  • No dejes que se burle de alguien que perdió, pues él también podría estar en ese lugar en algún momento

 

En el fondo, los niños prefieren actitudes bondadosas para alcanzar el éxito. Es nuestra tarea lograr que ese deseo prevalezca y que no se contamine por la presión social. Ayudarlos a pensar, a elegir y a valorar los buenos actos por sobre los malos, es una tarea cotidiana que tendremos los padres si queremos ver crecer a nuestros hijos como personas íntegras y de buen corazón. ¡Sigue alentando a tu hijo a ir por el camino del bien!

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Fernanda Gonzalez Casafús

Fernanda Gonzalez Casafús es argentina, mamá y Licenciada en Periodismo. Ama los animales, la danza, la lectura y la vida en familia. Escribir sobre la familia y la maternidad se ha convertido en su pasión.