Los padres que ponen límites buscan la felicidad de sus hijos

Criar un hijo sin reglas es condenarlo al sufrimiento. ¿Sabes tú poner los límites necesarios?

Erika Patricia Otero

La semana pasada estaba de compras en un supermercado. Estaba mirando electrodomésticos cuando detrás mio paso una niña de unos 10 años gritando a su padre, que iba un poco más adelante de ella. La niña estaba furiosa porque no le habían comprado un juguete. El hombre -ya bastante mayor- pasaba colores y trataba de huir de la bochornoso momento caminando rápido, pero no pudo.

Un rato después, cuando me encontraba caminando por uno de los pasillos en busca de unas galletas, pasó de nuevo la niña al lado de su padre ya con un juguete en mano. El rostro de la chiquilla denotaba triunfo y ya no había rastro de llanto o rabia.

Para ser completamente honesta contigo, debo admitir que no soy de las personas que sientan que es correcto complacer a un chiquillo con un capricho, y menos cuando me ha hecho un show para conseguir su objetivo.

Por supuesto que cada padre cría a sus niños como les parezca conveniente; sin embargo, hay actitudes y comportamientos que desde ningún punto de vista pueden pasarse por alto, no solo porque es dañino para los niños, sino porque en su edad adulta serán miserables y harán infelices a quienes les aman.

¿Quieres un hijo feliz? Ponle límites

Un niño aprende a obedecer las reglas de la sociedad, cuando se acostumbra a seguir las que sus padres ponen en el hogar. Cuando lo anterior no ocurre, el menor se volverá un niño voluntarioso y caprichoso, que sabe que si desea conseguir algo de parte de sus progenitores, va a obtenerlo por medio de una rabieta.

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Pero la vida fuera de casa, en la escuela y otros lugares que el niño deberá frecuentar a lo largo de su infancia, no funcionan de esta manera. Imagina que el niño vaya de excursión a algún parque con su maestra y porque no le dan un globo o una golosina haga una pataleta; ¿Quiénes van a quedar como los malos del paseo? Ustedes, como madre o padre, porque no has sabido educar a su hijo en los lineamientos mínimos para convivir en armonía con el resto de la sociedad.

Las normas sociales y las reglas que como padre/madre pones en tu hogar, no deberían ser un mero adorno ni algo para aplicar cuando sea conveniente, no deberían aplicarse con ningún tipo de flexibilidad; son preceptos que el niño debe adaptarse a cumplir, por su propio bien..

¿Por qué razón es sano educar al niño con límites?

Porque no solo lo hace apto para vivir en comunidad, además de ello, le ayuda a controlar sus impulsos, porque aprenderá a respetar a los demás, a saber dónde comienzan y terminan sus derechos y deberes, y porque a la larga le evitará problemas con la autoridad y con la sociedad en general.

Un niño que crece con una educación en límites laxa, va a ser una criatura impertinente, inconstante, voluntarioso que creerá que todos deben complacerlo, con muchos problemas de conducta, agresivo y por lo tanto incapaz de trabajar o vivir en grupo.

Además de esto, va a ser un adulto con poco control de sus emociones y con muy baja tolerancia a la frustración, lo que le hará muy infeliz.

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Pueda que como padre no quieras que tu hijo sufra (ningún padre lo quiere) y por ello le complaces; sin embargo, lo único que estás haciendo es dañar su futuro porque la vida y las personas no le van a tratar como tú le trataste en su infancia.

Manera adecuada de educar con límites

Debes saber primero que educar con límites no es igual a coartar la independencia de tu hijo e imponerte para que el niño haga tu voluntad.

Los límites son reglas básicas que el menor debe cumplir, ejemplo:

-Acostarse a dormir a las 8 de la noche o a la hora que tú consideres prudente

-Recoger los juguetes o arreglar la habitación luego de jugar

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-Hacer tareas antes de jugar o ver televisión

-Recoger los platos y llevarlos al fregadero

Todas esas reglas deben ir cambiando en la medida que el niño va creciendo, y tú como padre supones o ves que puedes darle más responsabilidades.

Es muy importante que tengas carácter al momento de hacer cumplir esas reglas, básicamente de eso depende el éxito de las mismas. Ningún sentido tiene que pongas un número indeterminado de normas, si no vas a hacer que tu hijo las obedezca, y vas a flaquear al primer disgusto de tú evidencies.

El síndrome del niño emperador

¿Has escuchado de hijos adolescentes que golpean a sus padres? ¿Que delinquen y prueban la cárcel desde temprana edad?, ¿Has visto noticias trágicas de hijos que matan a sus padres? Bueno, ellos fueron niños con síndrome del emperador.

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El síndrome del emperador no es más que el producto que resulta de no tener el valor de establecer reglas y hacer que los niños las obedezcan a temprana edad.

Sí, es terrible la idea con la que he iniciado este apartado, pero un toque de realidad es a veces lo que necesitamos para tomarnos en serio este tipo de situaciones.

Si amas a tus hijos vas a procurar que crezcan con unos lineamientos básicos que les evitarán muchos problemas, tanto en sus relaciones afectivas, como en su trabajo y con la comunidad donde viva.

Puedes sentirte mal, pero es por su bien

Comprendo que muchos padres quieren darle a sus hijos todo lo que ellos no pudieron tener; créeme que eso lo entiendo, no estamos planteando que debes negarle todo, pero si tú antes de salir de casa tomas a tu hijo y le dices que van a comprar los alimentos de la semana y que solo accederás a comprarle un helado o algunas galletas para que coma en casa cuando lleguen, el niño debe tener claro que las cosas van a ser así y no vas a cambiar.

Debes aprender a mantenerte en el “no”, y tu hijo debe saber que cuando le dices no, no es broma ni juego, que hablas en serio y que si no obedece, va a ser reprendido por no aceptar las condiciones que pusiste al momento de salir de casa (por ejemplo).

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Piensa que todo lo que haces por tus hijos es por su bien, por la búsqueda siempre de un bien mayor y que a futuro ellos lo van a agradecer.

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Erika Patricia Otero

Psicóloga con experiencia en trabajo con comunidades, niños y adolescentes en riesgo.