Más que dinero y comodidades, tus hijos necesitan tu dedicación

Ser sólo proveedor no te hace un buen padre. No sacrifiques a tu familia por tu trabajo y cuida a lo más valioso que tienes en la vida.

Erika Patricia Otero

Por años existió la creencia de que los hombres eran los que debían salir a trabajar y las mujeres se quedaban en casa a cargo de los hijos y el hogar.

La realidad es  que en el siglo anterior, por efecto de las guerras y grandes cambios socio-culturales, las mujeres se vieron «forzadas» a salir a trabajar. Esto hizo tuvieran que arreglárselas como pudieran tanto de la manutención de sus hijos, así como de la crianza de ellos.

Aquellas que perdieron a sus esposos en las guerras debieron seguir luchando solas; y las más afortunadas y que sus esposos no sufrieron traumas o mutilaciones, pudieron contar con ellos para tratar de retomar su rutina familiar.

Esto ha pasado por siglos, cientos de personas tienen que salir a trabajar para mantener a sus familias. Ésto nada de malo tiene, excepto si dedicas tu vida a ganar dinero y dejas en segundo plano a tu familia. Ese es un error por el que la vida misma cobra un precio muy alto.

Equilibrio entre la vida familiar y la laboral

Parece imposible pero no lo es. Es muy probable que los padres que trabajan lleguen cansados a su hogar después de 8 horas o más de trabajo, pero sí o sí van a recibir demandas de atención por parte de sus niños, obligaciones que dependen de la edad de los hijos.

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Puede ser que dejes a tus niños al cuidado de tu madre, hermana, amiga o niñera, y ellas pueden hacerlo todo por ellos, pero jamás será lo mismo que la atención que pueden y deben dar los padres a sus pequeños.

No es cuestión de que «debas partirte en dos» para cumplir con todas tus obligaciones, es que sepas distribuir tu tiempo para que tus hijos no echen en falta tu presencia en sus vidas.

La manera en la que te organices va de cuenta tuya; lo cierto es que ya sea después de las 6 o 7 de la tarde, es vital que por lo menos busques la forma de revisar la tareas de tus hijos, cenes en su compañía, les leas un cuento o charlen un rato. Procura que así sean 3 horas, que esos 180 minutos valgan la pena.

No dejes en manos de un tercero lo que solo debes hacer tú

Muchos padres que trabajan recurren a la ayuda de niñeras o cuidadoras para que se encarguen de sus hijos. Dejan en manos de esas mujeres sus más valiosos tesoros. Desde luego que son personas de confianza, pero la crianza de tus hijos no es algo que delegues como si de un oficio se tratara.

No importa qué tan bien cuidados estén en manos de la persona a la que le pagas para cuidarlos, ellas lo van a hacer bien porque estiman a tus niños, pero además porque es su trabajo, pero jamás serán sus madres o padres.

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Muchas de nosotras en la adolescencia trabajamos cuidando los hijos de nuestras vecinas o familiares cercanos, pero esa atención se reducía a unas pocas horas a la semana. Muy diferente a cuando el padre o madre deja por muchas horas a sus hijos a cargo de una cuidadora. Si amas a tus hijos eso es algo que ni siquiera deberías contemplar, porque tus hijos más que cosas materiales te necesitan a ti.

Sí, es muy posible que tus hijos demanden de ti muchas cosas, desde alimentos, juguetes, salud y educación. Proporcionarles esas «comodidades» y evitar que ellos sufran lo que tú pasaste es un aspecto digno de admirar y fácil de comprender, pero si de verdad los amas, no les abandones.

¿Qué implica ser un proveedor?

Para muchas personas proveer es procurar que la familia no le falte nada -económicamente hablando-; sin embargo, ser un padre o madre proveedor implica que a tus hijos no les falte nada, y eso implica también cuidado y crianza.

Cuando se plantea de esta manera, proveer parece imposible, pero debes tener la capacidad de administrar bien tu tiempo.

¿Cómo administrar bien el tiempo que se pasa en el hogar?

No pretendo decirte cómo debes vivir tu vida, solo te ofrezco algunas ideas que quizás puedan ayudarte a distribuir tu tiempo, y de esa manera todo sea más armónico para la familia en general. Así pues, estas son las recomendaciones:

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1 Tratar que tu empleo no demande más del tiempo necesario

Es decir, si trabajas 8 horas diarias de lunes a viernes de 8 de la mañana a 6 de la tarde, pues que solo sea ese tiempo para que después de las 6 y 30, o 7 de la noche puedas dedicarte a tu familia.

2 El tiempo en casa después del trabajo

Digamos que tus hijos son pequeños aún y van a dormir temprano en días de escuela. Pues bien, si van a la cama a las 8 y 30 p.m o 9 p.m a más tardar,  haz que ese tiempo valga.

Procuren comer en familia y mientras lo hacen pónganse al día de lo que ha pasado en la escuela, luego revisa sus cuadernos, y antes que vayan a dormir léeles un cuento o jueguen un juego de mesa. Procura acompañarlos a la cama y asegúrate que tus hijos sepan cuantos les amas.

Si son chicos más grandes puedes hacer lo mismo, solo que con ellos funcionan más cosas como ver una película, y de hecho es indispensable que tengas tiempo para hablar con ellos y con sus maestros para ver el progreso escolar.

3 Los fines de semana

En los fines de semana traten de hacer los quehaceres del hogar en familia, si les es posible coman fuera y vayan de paseo, o incluso si profesan alguna religión, vayan a la iglesia juntos; sus hijos y ustedes lo agradecerán.

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4 Las vacaciones de mitad o fin de año

Por muy pesado que sea un trabajo, siempre deberán darte tiempo para descansar. Usa entonces tus vacaciones para estar con tu familia. Si pueden vayan de viaje, o si se quedan en casa usen su tiempo juntos como excusa para hacer reparaciones a la casa, para jugar, ver películas o lo que sea que se les ocurra que les haga divertirse a ya la vez pasar tiempo de calidad con sus seres amados.

Es cierto que deseas darle a tus hijos cosas que tal vez tu no tuviste, pero si eso significa sacrificar el tiempo que pasas con ellos, entonces ganar dinero no merece tanto la pena.

Tus hijos requieren de tu amor, tiempo, dedicación, ejemplo, compañía y enseñanzas; así que lo mejor que puedes heredarles es una vida colmada de recuerdos felices, esos solo se construye cuando te esfuerzas en brindar tu tiempo.

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Erika Patricia Otero

Psicóloga con experiencia en trabajo con comunidades, niños y adolescentes en riesgo.