¡Mi hijo me miente! ¿Cómo debo reaccionar?

Esto es lo que puedes hacer tú si no quieres que tu hijo se convierta en un pequeño mentiroso.

Fernanda Gonzalez Casafús

Las mentiras de los niños suelen ser motivo de preocupación para muchos padres. ¿Cómo puede ser que un pequeño de 4 años imagine increíbles historias? ¿Y cómo es posible que mientan cuando le preguntamos quién rompió el jarrón de la bisabuela? Los expertos tienen una explicación.

De acuerdo al Psicólogo del Child Mind Institute, Matthew Rouse, que los niños mientan acerca de pequeñas historias es completamente normal, así como que mientan acerca de aquella travesura que cometieron. Para obtener algo, para probar una consecuencia, o para ganar la aprobación, los niños mienten. Y eso es un hecho.

¿Para qué mienten los niños?

Lo positivo de que un niño mienta es que forma parte de su desarrollo cognitivo y emocional. Mientras esto sucede, el niño está reafirmando su lenguaje e imaginación, y aprender a mentir forma parte de esta etapa.

De acuerdo a una investigación titulada “La naturaleza y efecto de las mentiras en los niños pequeños”  publicada en el sitio de la biblioteca científica Wiley, el engaño por parte de los niños es algo habitual entre los 2 y 4 años.

Según esta investigación, los niños de cuatro años mienten, en promedio, cada dos horas, y los niños de seis años mienten, en promedio, cada una hora. Con estos números, debemos estar atentos a las mentirillas de los más pequeños de la casa.

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De acuerdo a los expertos, las mentiras de los niños pequeños tienen diferentes objetivos, como evitar la responsabilidad por las transgresiones, acusar falsamente a los hermanos, y controlar el comportamiento de los demás.

Mentiras ¿Inocentes?

Tengo dos hijos de 4 y 6 años. Están en pleno auge de las mentiras “piadosas”. Cuando hacen una travesura, uno acusa al otro, y así sucesivamente, hasta que puedo desentrañar la verdad.

Mis hijos no suelen mentirme. Pero sí he notado que cuando me enojo mucho por algo, o los regaño por algo que han hecho, la próxima vez, mentirán. Pondré un ejemplo concreto: si mi hijo tira un vaso con agua en la mesa, sin querer, y no me enojo porque fue un accidente, hay más probabilidades de que cuando lo vea y le pregunte quién fue, él me diga “fui yo mamá”. Pues sabe que simplemente le daré un trapo y lo pondré a limpiar.

Pero si cuando alguno de ellos rompe algo, yo me enojo, lo más probable es que la próxima vez traten de mentir al respecto.

La mentira como forma de ganar aprobación

Muchos niños suelen mentir para obtener la aprobación de los demás, o llamar la atención, de acuerdo al entorno en el que se encuentren. Así, es normal escuchar a los niños decirle a otros “mi casa es más grande” o “puedo correr a la velocidad de rayo Mc Queen”, o “mi papá puede volar a China en cohete espacial”.

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Cuando te des cuenta de que tu hijo miente para ganar la aprobación de los demás, debes explicarle que no es necesario decir mentiras sobre aquello, y que puede estar seguro que lo querrán como son. Mientras tanto, si es una mentira inocente, que hace trabajar su imaginación, puedes estar tranquila.

La mentira para evitar la responsabilidad

Muchos niños suelen utilizar la mentira como canal para evitar ciertas responsabilidades. La mayoría de las veces esto tiene que ver con ciertas picardías que hicieron, lo cual enoja mucho a mamá y papá. Entonces, descubren que si mienten no obtienen el regaño.

Prueba con concentrarte en la consecuencia de sus actos y no del hecho en sí. Si ha tirado y ensuciado algo, hazlo responsable y que él mismo lo limpie. Evita de ese modo que tenga miedo a tus sermones, para que la próxima vez no vuelva a mentir.

Las etapas de la mentira

De acuerdo a la psicóloga Eileen Kennedy-Moore, existen diferentes etapas en cuanto a las mentiras de los niños, de acuerdo a su desarrollo cognitivo y emocional:

  • Alrededor de los 2  años: En esta etapa los niños básicamente mienten para tapar su mal comportamiento.
  • Alrededor de los 4 años: Además de mentir para tapar el mal comportamiento, les encanta crear historias ficticias, y ver la reacción de los adultos ante ello.
  • Alrededor de los 8 años: Comienzan a incursionar en la mentira profesional, para decirlo de modo gracioso, pues a esta edad adornan sus mentiras con matices y pueden sonar bastante creíbles. En esta etapa suelen mentir para obtener aprobación.

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Qué hacer al respecto

Ni a los niños ni a los adultos nos gusta ser regañados o desaprobados por los demás. Pero nuestro deber como padres es enseñarle a nuestros hijos acerca de la honestidad y de cómo el camino de la mentira puede ser un sendero sinuoso que lleve a mayores problemas.

Aprende la diferencia

Presta atención a qué tipo de mentiras hace tu hijo y cuál es su objetivo. Si su mentira tiene que ver con una historia de dragones en el patio, o de un dinosaurio en el ropero, deja volar su imaginación. Pero presta especial atención cuando sus mentiras lo ponen en problemas y enséñale las consecuencias de ello.

Enseña con el ejemplo

De nada sirve que enseñes a tu hijo a ser honesto si vas a esconderte del cobrador y mandar a tu hijo a decir que “no está papá en casa”. Muéstrale la honestidad en las acciones cotidianas, y demuéstrale que cada uno es responsable de sus actos.

Agradece a tu hijo por su honestidad

“Gracias hijo por decírmelo”, le dije a mi hijo de 4 años el otro día porque dio un paso al frente y reconoció que había sido él quien había roto un vidrio. No tuvo miedo, simplemente lo reconoció, y pidió perdón. Le agradecí que lo hubiera hecho y le dije que era un buen chico por ser honesto, a pesar de su error al romper el vidrio. De ese modo, mi hijo aprendió que no hay motivos para esconder la verdad.

Aprende tú como adulto a lidiar con las pequeñas mentiras de tu hijo, pero siempre prestando atención que las mismas no pasen a mayores. No te enojes, pero actúa en consecuencia. Y recuerda, que la mejor forma que tienes de lograr que tu hijo sea honesto, es dando el ejemplo.

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Fernanda Gonzalez Casafús

Fernanda Gonzalez Casafús es argentina, mamá y Licenciada en Periodismo. Ama los animales, la danza, la lectura y la vida en familia. Escribir sobre la familia y la maternidad se ha convertido en su pasión.