Mi hijo universitario quiere abandonar la carrera, ¿qué hago?

Si enfrentas esta situación, tranquila, que aquí encontrarás la ayuda que necesitas.

Emma E. Sánchez

Cuando comento que cada inicio o fin de semestre me consultan entre 6 y 10 padres preocupados porque sus hijos quieren abandonar la carrera universitaria, pocos me creen.

Y sí, resulta a veces difícil de entender que un adulto joven piense seriamente en dejar sus estudios universitarios a la mitad o casi para concluirlos.

Los padres siempre son los más angustiados -me atrevo a decir aterrados- cuando reciben esta noticia de parte de sus hijos. Y es, hasta cierto punto, comprensible pues han invertido dinero, tiempo, y muchas veces han hecho grandes sacrificios para poner a su hijo en una universidad. Temen por el futuro de su hijo, ¿qué pasará si deja de estudiar?  Si dice que va a iniciar de nuevo y no lo logra, o ¿volverá a abandonar sus estudios una vez más? ¿será un fracasado?

Entonces, ¿qué hacer cuando nuestro hijo nos da esta fatídica noticia?

Primero, respira, contrólate y muérdete la lengua antes de gritar, regañar, desmayarte o comenzar a llorar. ¡Ni se te ocurra!

Vuelve a respirar profundo y suelta el aire con calma.

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La indagación

Una vez que has logrado controlarte, hay que comenzar a indagar de dónde viene esta decisión, porque las cosas no surgen de la nada.

No lances a quema ropa un por qué; muestra un poco de empatía, seguramente a tu hijo le está costando mucho tomar una decisión como esta, y lo que necesita en este momento es un apoyo, un consejero sabio, no una madre o padre fuera de control.

Puedes comenzar  preguntando a tu hijo si la carrera dejó de gustarle o si ya no se visualiza en el futuro trabajando en ella.

Hacer preguntas que le lleven a reflexionar y profundizar le ayudan más que tus advertencias, tenlo por seguro

¿Está abrumado por el trabajo en la escuela? ¿Ha sucedido algo malo con sus compañeros?  ¿Tiene nuevos intereses laborales?

No hay delito

Sin conceder nada, pregunta cuáles son sus planes, qué desea hacer o cómo piensa lograrlo. Ayuda a tu hijo a que hable y se escuche a sí mismo lo que dice y valida sus razones. No las tires ni deseches solo porque a ti te parezcan malas o sin sentido. Déjalo hablar.

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Muchas veces los jóvenes enfrentan situaciones complejas que no alcanzamos a ver, un desamor, acoso,  demasiada presión por parte de un docente, cansancio, distractores que se vuelven vicios o adicciones, compañeros difíciles y hasta depresión pueden ser factores poderosos detrás de su anuncio.

Indaga, abre la puerta de comunicación y da confianza para el diálogo.

No hay ningún delito en querer dejar una carrera o desearla cambiar cuando hay razones poderosas de fondo.

Pregunta si algo se pudiera cambiar para seguir adelante ¿qué sería? ¿hay algún escenario donde tú termines tus estudios?

La  detección

Si detectas que hay algo más de fondo, dale tiempo para descansar y en otra charla al día siguiente pero no mayor a 24 hrs. invítale a ir con algún asesor académico, un consultor, un psicólogo o un médico.

Algunas veces todo se resuelve con algo de calma, con asesoría o perder un semestre. Otras, hay que apoyar el cambio,  y otras, las menos, las más graves, requieren de grandes cambios de vida. Observa, detecta, da tiempo, ofrece ayuda y ten calma.

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Hacer pruebas, prácticar y madurar

La adolescencia se ha prolongado hasta avanzados los veinte años;  hay quienes han terminado la carrera, se han titulado pero siguen siendo adolescentes en toda la expresión de la palabra. Debemos entender que hemos formado una generación muy diferente, más educada, con  más acceso a todo, menos necesidades o presiones de vida  y sin mayores necesidades que seguir viviendo sin responsabilidades como una familia.

¿Por qué digo esto? Porque muchas veces los muchachos requieren de hacer más pruebas, de experimentar por ejemplo, un trabajo para luego decidir si esa es la carrera que desean, viajar y estudiar un idioma en otro país, dar servicio en algún otro lugar lejos de casa, etc. Pues más que adquirir nuevas destrezas, madurarán un poco más y podrán decidir con más herramientas en mano.

Las nuevas carreras

Una ola de padres angustiados surgen porque sus retoños tan pronto terminan la preparatoria, anuncian que ya no estudiarán,  u otros que dejarán la carrera pues han decido convertirse en youtubers, administrar redes sociales, diseñar o vender cosas en línea y mil cosas más que no entendemos con claridad exactamente a qué se refieren. Sin embargo, existen estás nuevas profesiones, algunas hay que tomarlas en la escuela, otras son mediante  cursos  o capacitaciones, otras en línea y algunas hay que simplemente sentarse a trabajar y hacerlo.

«¡Es que no va tener trabajo si estudia algo de eso!»  Investiga más y verás que algunas resultan altamente rentables.

Nuevamente: escucha y trata de entender, invita  a buscar algún conocedor o especialista que pueda asesorarles y darles  conocer el futuro de esas nuevas profesiones, dónde se pueden aprender o qué pasos  dar.

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Lo que hay que evitar

Chantajear para que no deje la escuela o estudie lo que tú quieres que estudie

Forzar u obligar. Podrías tal vez pedirle que complete el semestre, pero jamás obligar a nadie a hacer algo que no quiere. Eso solo trae consecuencias terribles en la relación padre e hijo y en la vida. No lo hagas.

Abandonarlo. Podrías poner metas claras como que se pagará el su estudios, que le apoyarás durante cierto tiempo solamente, o que por ejemplo , si dejará d estudiar, que deberá trabajar y aportar en económico a su casa; o si va a emprender qué apoyo le darás y por cuánto tiempo, pero nunca echarlo de casa o correrlo solo porque no quiso terminar algo.

Echarle en cara sus decisiones o errores. A veces pasa que el chico necesitaba experimentar  un poco la vida para retomar el camino que llevaba y eso hay que celebrarlo ¿cierto?

La felicidad de tu hijo es tu felicidad

Dicen que quien verdaderamente ama a las aves jamás las enjaularía. Nuestros hijos van a volar y muchas veces caerán, nuestra misión es ayudarles no temer, acomodar sus plumas para que tan pronto pueda, pueda retomar su vuelo.

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Ver a un hijo volar e ir a donde él desea y disfrutar la vida, es nuestro mejor regalo, somos felices con su felicidad.

¿Cuántas historias conoces de hijos que le llevaron sus títulos a su padres y luego se dedicaron a hacer lo que ellos amaban? ¿para qué tanta pérdida de tiempo? ¿por qué no buscar ser felices ya?

Los hijos no nos deben nada, todo lo que hemos hecho por y para ellos es por amor, no hay paga porque no hay deuda.

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Emma E. Sánchez

Escritora, esposa y madre de tres hijas. Pedagoga, Directora de un centro escolar de educación básica, y asesora de formación familiar. Interesada en el fortalecimiento y formación de la mujer, la familia y el hogar.