Mujer: el mundo te necesita a ti

Si eres mujer, debes estar orgullosa y ser agradecida y feliz porque así naciste. Recuerda tu potencial.

Miriam Aguirre

En un mundo modernizado y ambiguo, en donde la línea divisoria entre los géneros es cada vez más delgada, es momento de escuchar el llamado de reflexión de la naturaleza: ¡Mujer, el mundo te necesita a ti! No es por error o casualidad que los hombres nacieron hombres con sus diferentes fortalezas y características y las mujeres nacieron mujeres con las suyas. No se trata de determinar al sexo fuerte o al sexo predominante. El hombre y la mujer se complementan por lo mismo que son opuestos.

El mundo necesita madres.

La mujer ha sido bendecida con maravillosas cualidades y dones. En la sociedad y en el núcleo familiar, cada sexo tiene su propia función, misión y razón de ser. Las mujeres por naturaleza son más espirituales, amorosas, dedicadas, pacientes y amables. Tal vez por esta misma razón es que nacieron con la capacidad de procrear —con la ayuda de los varones— y de cuidar de los hijos. Esto no quiere decir que los varones no desempeñan un papel importante en la crianza de los hijos. Al contrario: su papel es totalmente indispensable. La responsabilidad del desarrollo moral, espiritual y el bienestar en general de la familia es equitativamente de padre y madre, pero el aporte que cada uno da a la crianza de los hijos, es diferente.

El mundo necesita madres diligentes.

Visto desde una perspectiva física-psicológica, los hombres usan más el lado izquierdo de su cerebro, el lado analítico. Las mujeres, predominantemente el lado derecho, el lado sentimental. Los hombres fueron favorecidos anatómicamente con músculos más capaces para las actividades físicas más desgastantes. Las mujeres pueden controlar el dolor físico y soportarlo por periodos largos por el beneficio de sus hijos, como pasar por un embarazo difícil y al dar a luz o al tolerar muchas noches en vela cuidando a un hijo enfermo. Por esto mismo es que en el hogar, el marido debe de ser el proveedor principal de sustento económico en la familia y la esposa la encargada del hogar y los hijos. «Las mujeres que saben que el mayor legado que podrán dejar en esta vida no es en lo laboral, si no en los corazones de sus hijos, están dispuestas a vivir con menos dinero y consumir menos de las cosas del mundo, a fin de pasar más tiempo con sus hijos. Más tiempo para comer juntos, más tiempo para trabajar juntos, más tiempo para leer juntos, más tiempo para hablar, reír, cantar y dar el ejemplo».
[1]

El mundo necesita mujeres preparadas.

Como mujer, tienes la oportunidad de prepararte académicamente, estudiar, graduarte y buscar tu lugar en el mundo laboral. Sé emprendedora: empieza un negocio personal, desarrolla tus talentos, busca una manera de expresarte artísticamente como el baile, música o pintura. Todo esto te ayudará a alcanzar tu capacidad máxima y a ser feliz. Pero siempre mantén tus prioridades bien claras y encuentra un balance entre tu vida personal y tu vida familiar. Recuerda que no hay nada más importante en esta vida que tu familia y que «ningún éxito en la vida compensa el fracaso en el hogar». [2]

El mundo necesita mujeres que sean una buena influencia en sus hijos.

El don de la maternidad es el privilegio más grande otorgado a las mujeres. A veces no le damos la importancia sagrada o no contemplamos el impacto que una buena madre puede tener en un hijo. «La mano que mece la cuna, es la mano que rige el mundo.» [3] Recordemos las palabras de uno de los presidentes de Estados Unidos, Abraham Lincoln, cuando dijo: “Todo lo que soy o espero ser, se lo debo mi madre angelical”. Lincoln luchó incansablemente por los derechos y la libertad de los ciudadanos de raza negra y logró abolir la esclavitud en su país. Una sola persona con mucha voluntad y una buena educación brindada por su dulce madre cambió el curso de la historia de un país.

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El mundo necesita mujeres espirituales y guías morales.

También, como mujer, como madre y como esposa puedes influir de una manera muy especial y muy íntima en las decisiones diarias y a futuro de tu familia. Educa hijos amorosos y compasivos con sentido común, con amor hacia la naturaleza, que tomen responsabilidad por sus actos, hijos trabajadores, que obedezcan las leyes del país y que tengan respeto y se interesen por el bien de su prójimo y estarás formando buenos ciudadanos, personas responsables y padres amorosos. Enséñales a orar, a pedir perdón cuando sea necesario, a tener fe en un Padre Celestial amoroso y fe en un mejor mañana, y estarás educando seres espirituales y amables.

El mundo necesita mujeres femeninas.

El mundo, tu comunidad y tu familia te necesitan a ti; necesitan tu influencia femenina. «El mundo tiene suficientes mujeres duras; necesitamos mujeres delicadas. Hay suficientes mujeres mal habladas y agresivas; necesitamos mujeres amables. Hay suficientes mujeres rudas; necesitamos mujeres refinadas. Hay suficientes mujeres que tienen fama y dinero; necesitamos más mujeres que tengan fe. Hay suficiente codicia; necesitamos más abnegación. Hay suficiente vanidad; necesitamos más virtud. Hay suficiente popularidad; necesitamos más pureza.» [4] Por lo mismo:

El mundo te necesita a ti.

Si eres mujer, debes estar orgullosa y ser agradecida y feliz porque así naciste. Recuerda tu potencial. Celebra tus diferencias, eres muy importante. El mundo, tu comunidad, tu familia y tus hijos en especial te necesitan, eres única y eres hermosa así como eres.

[1] Gordon B. Hinckley

[2] David O. McKay

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[3] Peter de Vries

[4] Margaret D. Nadauld

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Miriam Aguirre

Miriam Aguirre nació en México D.F. y actualmente vive en Argentina. Tiene un título en Educación Infantil. En su tiempo libre disfruta de leer novelas románticas, caminatas con su esposo y jugar con sus dos hermosas hijas.