Necesitamos más abrazos y menos redes sociales

Lo repiten los expertos, una y otra vez, hasta que entendamos que el contacto físico es mucho más necesario que un saludo por facebook o Whastapp.

Adriana Acosta Bujan

“Amigos, estoy muy agradecida con la vida y por leer sus comentarios de todos ustedes al haber recordado mi cumpleaños, los amo”. ¡Espera, un momento!, por lo regular los miles de amigos que tenemos agregados en nuestra redes sociales no recuerdan la fecha de nuestro cumpleaños, pero gracias a Facebook que nos ayuda a hacerlo, nos sentimos más queridos y apreciados.

“Te mando el trabajo por el grupo de WhatsApp, para que puedas hacer la parte que te toca exponer mañana”. Respuesta: «Sí, es mejor realizar el trabajo cuando yo tenga tiempo y así evitamos reunirnos en tu casa«. «¡Gracias tecnología!, porque así puedo hacer mi trabajo con mayor rapidez y practicidad».

Querida amiga, me enteré por Facebook que tuviste un accidente automovilístico, ¿cómo te encuentras?”. Respuesta: «Amiga gracias por preguntar por mi salud, ya no te conteste tu mensaje de whatsApp, porque estaba en el hospital. Gracias a mi publicación de mi accidente, mis amigos se pueden enterarse de que estoy inhabilitada».

Mi amor, me puedes hacer el favor de pasar por los niños al colegio, es que estoy atorada en una cosa importante”. Respuesta: «Si corazón, no te preocupes». «¡Qué bueno, que me puedo escribir un mensaje a mi esposo, porque en realidad estoy en mi clase de yoga y no quiero perderla!»

Las redes sociales y nuestro estilo de vida

Estos son algunos ejemplos de los mensajes que he leído en las redes sociales. En lo personal, me gusta más mandar mensajes de texto que realizar una llamada telefónica, por ser una herramienta práctica y sencilla de comunicación. Al igual que yo, cada vez hay más personas que vivimos virtualmente, alejándonos poco a poco de la realidad.

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Es imposible no utilizar la tecnología a nuestro favor, puesto es parte de nuestro estilo de vida; sin embargo, debemos tomar conciencia de lo perjudicial que puede ser para fortalecer nuestras relaciones sociales. Por ello, los especialistas afirman que deberíamos entender las razones por las cuales dejar a un lado las redes sociales; claro, por un tiempo, o por lo menos aprender a utilizarlas de manera sana.

1 Somos menos empáticos

Jaron Lanier es su libro “Ten Arguments for Deleting your Social Media Accounts Righ Now (Diez argumentos para borrar tus cuentas de redes sociales en este momento), afirma que las redes afectan nuestra capacidad de empatía.

Sabemos que ser empáticos es ponerse en el lugar de las personas, para apoyarlas, escucharlas y ayudarlas cuando lo necesiten. Al utilizar las redes, en realidad no estamos comprendiendo en su totalidad cómo es el estado de ánimo de las personas; incluso saber cómo se sienten al estar experimento alguna situación difícil, ya que muchas veces publicamos lo que queremos que los demás conozcan y difícilmente subiremos nuestro verdadero sentir.

2 Escondemos nuestras emociones

Antonio Jesús Molina Fernández, en su “Proyecto Hombre” dice que algunas veces sentimos miedo a no ser reconocidos socialmente, a no tener una identidad de permanencia en un grupo social; por ello es que ocultamos esos miedos e inseguridades a través de las redes sociales. Lo que significa es que no queremos sentir esa carga afecta displacentera.

Es como el ejemplo del accidente automovilístico, tal vez, muy pocas son las personas que realmente les preocupa la salud de un amigo y por ello, para sentirse especiales, reconocidos o amados publican este tipo de situaciones.

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3 Carencia de contacto físico

Nada equipara el sentir un abrazo, un beso, una caricia o un apapacho. Esto es lo que nos perdemos al utilizar las redes sociales, puesto que a pesar de los emoticones que suelen expresar sentimientos y emociones, nunca se podrá comparar la presencia cara a cara.

Incluso, cuando llámanos por teléfono, podemos escuchar el tono de voz de la persona con quien estamos conversando y así poder comprender los mensajes de manera asertiva.

4 Nula convivencia

Tiempo atrás nos quejábamos de que las familias al reunirse perdían comunicación al encender la televisión, ahora el tema son las redes sociales y la tecnología. Muchas veces vemos a familias en un restaurante y todos los integrantes están entretenidos interactuando virtualmente, sin tener una conversación.

Lamentablemente, el mal uso de las redes sociales, provoca que se nos dificulten crear lazos o vínculos afectivos con las personas que amamos; incluso, puedo decir que ya se pierde el interés por conocer lo que sienten o que piensan las personas que están a nuestro alrededor.

5 Disminuye nuestra felicidad y bienestar

Estamos tan preocupados por lo que vamos a publicar en las redes sociales que olvidamos las cosas que realmente nos hacen sentir felices. Un estudio aseguró que las redes sociales son como un canal en el que solo salen buenas noticias, un flujo constante de vidas editadas que distorsionan nuestra percepción de la realidad.

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Por lo tanto, el bienestar de los usuarios está condicionado por lo que piensan los demás, el número de “me gusta” que consiguen al final del día. Incluso, aseguran que una de cada tres personas se siente mal y más insatisfecha, después de visitar las redes sociales.

6 Falta de sueño

Si te das cuenta, cada vez hay más personas conectadas por la noche, esto es porque al terminar el día las personas buscan una manera de distraer su mente y relajarse; incluso, existen algunos que duermen y luego se despiertan en la madrugada para revisar si hay alguna novedad. Por obvias razones afecta nuestra salud, ya que no se duermen las 8 horas recomendadas, ni de forma continua.

Tal vez, no puedas dejar de utilizar las redes sociales en su totalidad, sin embargo, puedes tratar de hacer un buen uso de ellas, estableciendo tus propios límites. Recuerda que lo más importante es el contacto cara a cara, ese que te ayudará a empatizar con tus seres queridos, fortaleciendo el vínculo afectivo.

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Adriana Acosta Bujan

Adriana Acosta estudió comunicación, es madre de un adolescente, y actualmente se dedica a la enseñanza e investigación a nivel universitario en Puerto Vallarta. Publica sus escritos esperando que ayuden a las personas que leen sus útiles vivencias