No existen la maternidad ni el hijo «ideal», por favor, no les creas

Ser madre es algo inmenso, retador, y sumamente especial, pero nunca algo perfecto. Evita la búsqueda de esa perfección vacía y disfruta siempre tu labor.

Marilú Ochoa Méndez

Si estás embarazada o ya eres madre, seguro te has enfrentado al mundo frustrante de la perfección.  Aquel en que las madres dan a luz, y a los tres días salen entaconadas y con el vientre mas plano que antes del embarazo.  Ese mundo de madres impecables con hijos super obedientes y silenciosos.

En él, nos muestra niños sentados en el restaurante con el babero puesto, y sin migajas alrededor.  Vemos casas con las paredes inmaculadas, donde ni las manitas de chocolate de los pequeños ni las crayolas han logrado la mínima alteración.

Muchas madres, al enfrentarnos a estos mundos «perfectos», y mirar el caos que genera la maternidad en nuestra alma, mente y cuerpo, nos frustramos mucho, y sufrimos. Algunas llegamos incluso a sentirnos locas, incapaces y «malas» personas.

Hoy queremos reflexionar contigo sobre la necesidad de mirar con criterio las publicaciones de influencers, youtubers, revistas y personajes de la farándula, para validar tu realidad, y evitar esta triste frustración. Porque ser madre es maravilloso, inmenso, impactante, bellísimo y especial, pero nunca es algo perfecto.

¿También tú consideras que lo que miras es la realidad?

El politólogo y analista italiano Giovanni Sartori, propuso en 1997 en su libro Homo videns, una nueva definición de hombre.  Los cambios tecnológicos, la globalización y la televisión, habían hecho cambiar radicalmente quién era el ser humano, así que él propuso que ya no nos llamáramos «homo sapiens», que en griego significa hombre que razona, sino «homo videns», que significa hombre que mira.

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Con ello, quería decir que el pensamiento y análisis que el hombre había logrado para generar cultura y dar saltos de progreso, se supliría por las imágenes, que no requieren ningún tipo de procesamiento, sino solo tener abiertos los ojos.

Me explico con mas detalle: para procesar información, el hombre requería un proceso racional. Pero desde los años 90, de acuerdo al análisis de Sartori, afirmaba que las personas, expuestas a una sucesión de imágenes tan fáciles de procesar, dejaríamos de pensar, para asumir como real, aquello que simplemente miremos.

Veo, luego existo

Hoy, tantos años después del boom televisivo, las imágenes siguen invadiéndonos, y de una manera mas refinada.  Ahora, miramos series, canales de Youtube, historias de Instagram.

Nos es fácil interactuar más con las personas que admiramos, podemos estar al tanto de lo que publican a cada segundo, y mostrar nuestro agrado o desagrado.

Muchas personas, si no publican su vida en redes sociales, piensan que no existen, pues no se muestran.  Y es común, que las personas crean en automático lo que ven, sin pasarlo por una reflexión crítica.

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¿Qué nos dicen estas imágenes sobre la maternidad?

Ahora viene lo bueno, porque a veces perdemos la lógica cuando nos muestran lo que es ser madre, y cómo se comportan los hijos. Algunas personas, cometen el error de enrollarse en un halo de perfección y magia constante, de manera que muestran solo el lado glamouroso y alineado de la maternidad.

La psicóloga Ana García, reflexionando al respecto en su blog personal, nos dice que: “lo que venden las influencers son situaciones y lugares idílicos a los que muy pocas pueden aspirar. Y claro, la maternidad es preciosa, pero no siempre es una situación idílica”.

A su reflexión, ella agrega lo siguiente: «cuando eres madre, te enfrentas a situaciones, dudas, experiencias y decisiones, que no sabías que existían, o por lo menos, no te las habían descrito así«.

Estas situaciones nos desconciertan tanto, y son tan distintas a lo que nos presentan las revistas de moda y las redes sociales, que nos sentimos las únicas que no saben, no pueden y a veces, tampoco quieren asumir «esa» maternidad que se nos figura obscurecida y abrumadora.

Recuerda, la perfección no existe

Por eso, si en algún momento te has sentido así, por favor, recuerda que la perfección no existe.

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El «molde» que pretendes conocer, que miras en alguna amiga, que te cuentan los mayores, que has visto en series o películas, en realidad no existe. Lo que ocurre es que tú misma le das poder, porque como lo miras en todas partes, asumes que es real.

Detenernos a pensar en qué hacemos al ser madres, y dimensionar por qué lo hacemos, será la manera de salir de este cruel torbellino.

Es común que nos guiemos por lo que creemos «normal», lo que no es común es que nos caigamos casi en pedazos intentando llenar un molde superficial que busca «likes». Muchos de estos influencers, buscan visitas, impacto, escándalo y generar emociones, no guiar tu camino en la etapa de la maternidad.

¿Cómo evitar sentirme mal y asumir la maternidad de forma auténtica?

A continuación, te comparto algunos tips concretos:

1 Cuando dudes, busca en tu corazón

Cuando los retos a asumir en tu vida de madre y la crianza te abrumen, y dudes de ti misma, y creas que «otras y otros sí pueden, y tú no», detente. Siéntate un momento contigo misma a analizar y reflexionar sobre la situación. Busca consejo en una madre que admires, que sea humana y sencilla.  Abre tu corazón y respira.

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2 Es normal que estés cansada

A veces las madres cargamos demasiado.  El trabajo en casa es ingrato.  Me refiero a que aunque te pases el día ordenando y aseando, es fácil que en unos pocos minutos, parezca que tu mañana de esfuerzo, se esfuma.  Con la crianza es igual. Cuando crezca la tensión en tu vientre date un momento de descanso, aunque sean cinco minutos en el baño, para respirar, llorar, gritar o relajarte.

3 Cuida tu carga mental

La carga mental es todo un tema. Dialoga mucho con tu pareja, y procura un grupo de apoyo en quien puedas descansar.

Son muchos los hilos que debes coordinar y atender, y debes saber que no tienes por qué pasarlo sola.

4 Ama y disfruta el momento presente

Hoy eres madre.  Hoy tu bebé o tu hijo tiene cierta edad, y tus retos son estos que te toca vivir ahora. Despídete de los «debería», y abraza tus prioridades de madre: ama a tus hijos hoy, ama tu casa hoy, ama a tu marido hoy.

Esos pequeños que adornan tu hogar, te darán momentos de verdadera alegría. Felicidad palpable que no necesitarás fotografiar ni compartir, porque se grabará en tu corazón para siempre, recordándote que eres la mejor para tu familia. Ahora créetelo tú.

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Marilú Ochoa Méndez

Enamorada de la familia como espacio de crecimiento humano, maestra apasionada, orgullosa esposa, y madre de seis niños que alegran sus días. Ama leer, la buena música, y escribir, para compartir sus luchas y aprendizajes y crecer contigo.