Orar trae beneficios a nivel físico y psíquico, según los expertos

Déjate guiar por la Fe, y obtendrás grandes beneficios.

Viviana Domínguez

Crecí en una familia, con una madre muy creyente, que nos enseñó a diario a través de su ejemplo, la importancia de la oración. Sus oraciones eran las más largas que he escuchado en mi vida y protectoras a la vez, ya que no se olvidaba de nadie y de nada.

Cada día, al almorzar, rotamos quien debía dar las gracias por los alimentos, y cuando le tocaba a ella, tratamos con mis hermanos de saltarla, engañándola que ya le había tocado el día anterior, así podíamos comer más pronto. Algo muy gracioso, para nosotros en esa época; pero luego  al crecer y estar lejos de mi hogar, fue un bálsamo para mi vida, pues sabía que ella siempre oraba por mí .

A veces consideramos que la oración es solo para personas que practican una religión, pero en verdad no hay nada que impida que todo aquel que lo necesite y desee pueda hacerlo;  así lo afirma  la Biblia,  “Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo lo recibiréis” (Mateo 21:22)

Más allá de una fe religiosa

Por supuesto que la ciencia también ha tratado este tema con cuidado y conciencia,  un artículo publicado en “La Gracia De Dios”, comparte un estudio realizado por Salud News Max en relación a los efectos de la oración sobre las personas. Las respuestas fueron impresionantes, dice Travis Davis, editor de la revista, pues encontraron que la práctica de la oración cambia cuatro áreas del cerebro.  A saber: los  lóbulos frontal y parietal, el sistema límbico y la corteza anterior.

También encontraron como beneficios de la oración, disminución de ansiedad o depresión, alivio del dolor, reducción de la probabilidad de un ataque al corazón o derrame cerebral, entre otros beneficios.

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Una experiencia única

Una mañana del 14 de Abril  de 1999, hacía casi solo 5 meses que habíamos llegado a vivir a los Estados Unidos, llevé a mi hija de 8 años de edad a la escuela. Hacía apenas semanas que asistía al colegio aquí, no hablaba el idioma, ni lo entendía mucho. Al despedirme le susurre, “si algo sucede, solo ora”.

Lejos de saber lo que ese día sucedería, mi hija con sus compañeros de grado, visitaron la Librería de Historia Familiar ( Family History Library) localizado en Salt Lake City. Ese mismo día, una persona decidió entrar al edificio con un arma y disparar a las empleadas del edificio. Ahí en ese momento y bajo esas circunstancias, se encontraba mi hija, sin entender  lo que sucedía, y las indicaciones que les daban, solo observaba a policías armados gritando por doquier.

Fue en ese preciso momento que ella recordó lo que le había dicho en la mañana temprano. Según su relato al final del día dijo, “Mami, empecé a orar, y escuche una voz que me decía, “solo haz lo que todos hacen”, por lo que me tiré al piso en cuatro patas, y seguí a las demás personas, hasta que estuve a salvo”.

La oración, una herramienta actual

No sé si te suena a realidad lo que vivió mi hija, actualmente es más común escuchar experiencias similares que ocurren a diario en las escuelas con nuestros hijos. En momentos así, puedo asegurarte que si nunca has intentado orar, siempre recibirás la respuesta o consuelo necesario.

A través de las redes sociales, podemos ver lo que ocurre en casi todo el mundo, las malas noticias abundan por donde quieran. Poder tomarse un tiempo en silencio y elevar unas palabras de bien hacia los más necesitados, o de agradecimiento, siempre atrae mejores experiencias en nuestras vidas.

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La oración además, interviene directamente en el pensamiento y acción de las personas, por supuesto de una forma positiva. Al orar, aclaramos pensamientos e ideas, asegurando de esta forma un mejor y apropiado accionar por parte de la persona que ora.

Un artículo publicado por “Tendencias de las religiones”, presenta un estudio realizado por el Psicólogo Charles Zeiders, Director Clínico del  Christian Counseling and Therapy Associate, donde estudian la relación de la meditación y la oración con el proceso del cerebro y del sistema nervioso central, concluyendo que estas prácticas, pueden prevenir enfermedades, además de dar felicidad.

La certeza, como respuesta

De acuerdo a la experiencia con mi hija, ella dice que escuchó muy claro lo que tenía que hace.  Jamás le pregunté, si escuchó una voz, o si fue su pensamiento, pero ella tuvo la certeza de que esa era la respuesta adecuada.

Por lo que, saber que tu oración es contestada no es algo difícil, esto puede ser a través de un consejo, una lectura, palabras de consuelo, etc; siempre acompañado de ese  sentimiento de claridad en tu mente y certeza, acompaña a toda respuesta de una oración.

Si me preguntas si aún sigo con el buen hábito de orar, tengo que confesar que si bien lo sigo haciendo, no con la misma frecuencia que antes, pero siempre recuerdo agradecer los alimentos que tengo en la mesa, la salud, y el día mas de vida.

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Y por supuesto, cuando hay que tomar decisiones importantes, no cuesta nada consultar; tan solo hay que orar.

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Viviana Domínguez

Psicopedagoga, escritora, orientadora familiar y asistente de publicaciones de Familias.com. Oriunda de Argentina, actualmente reside en Utah. Es amante de la buena literatura, la música, el arte y de pasar tiempo en familia.