Para ellos no es obvio: debes decir a tus hijos cuánto los quieres

¿Es para ti un reto dar amor y expresar tus sentimientos a tus hijos? Si así es, puede que seas una madre emocionalmente distante. Entonces, este artículo es para ti.

Erika Otero Romero

Este tema me toca muy de cerca. Cuando era niña, no comprendía bien por qué para mis padres era tan difícil expresar cuánto nos querían, o darnos un abrazo o un beso solo el deseo de hacerlo. Esas son cosas que un niño no entiende y no sabe cómo abordar. Sin embargo, estando un poco mayor, le pregunté un día a mi madre por qué no me quería. En mi ingenuidad, así lo sentía. En ese momento estaba aún muy joven para entender que no es que mis padres no me quisieran, sino que eran emocionalmente distantes.

Alguien puede llegar a ser emocionalmente distante debido a numerosas razones, empezando por el tipo de crianza que se haya recibido. Puede deberse también a algún tipo de adicción, ser efecto de una compulsión, del estrés cotidiano, o por motivo de ciertas necesidades insatisfechas.

Las personas con la capacidad para expresar sus sentimientos y emociones de manera espontánea, son seguras de sí mismas y tienen una buena autoestima. Esto quiere decir que son personas que comprenden sus sentimientos y necesidades, y por ello saben expresar y demostrar afecto hacia los demás. Por otra parte, alguien que es inseguro, se escuda en el rechazo y el distanciamiento, creando de ese modo, distancia emocional en sus relaciones.

Explicaré con más detalle algunas de las posibles causas de que una persona se vuelva distante de manera emocional:

1. Por crianza

Los hijos de padres distantes pueden, por efectos de crianza, repetir el patrón utilizado por sus padres y volver a aplicarlo con sus hijos. En mi caso personal, encontré que mi madre se distanciaba en términos emocionales debido a que mi abuela había sido “parca” con ella. A la vez, comprendí que mi bisabuela había tratado a mi abuela de la misma manera; fue como descubrir una especie de “herencia” trasmitida de generación a generación. Respecto a mi padre, encontré que él fue criado de manera estricta e incluso algo violenta. Esa fue la formación que aprendió y que aplicó a sus hijos para “enseñarles ” disciplina y obediencia. ¿Raro? No lo creo: los niños son como una especie de “esponja” que absorbe la información que tienen más cerca, la retienen, la hacen suya.

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2. Por adicción

La persona adicta al alcohol, las drogas o el azúcar, no estará disponible emocionalmente, pues invierten mucho tiempo y energía afectiva para continuar con el uso ininterrumpido de esas sustancias. Las relaciones se vuelven contiguas a sus adicciones, se pueden volver fríos y distantes. Responden a las preguntas que otros les hacen con respuestas incisivas, o incluso, ignorando las necesidades de sus parientes. Las personas adictas en general se rehúsan a hablar de sentimientos, necesidades o de temas importantes para sus parejas o hijos.

3. Por compulsión

Las personas encerradas en sus compulsiones, puede mostrar un comportamiento similar al de los adictos: se hallan tan ligadas de manera voluntaria a la actividad que les genere “adicción”, que no pueden destinar el tiempo, energía e interés a las relaciones personales.

4. Por estrés

Abrumadas por la ansiedad, la enfermedad, el trabajo o el miedo, algunas personas pueden no contar con los recursos emocionales para manejar las relaciones íntimas. Pueden llegar a ignorar las demandas emocionales de sus familiares. Algunas otras personas son incapaces de prestar ayuda; aun así, hay quienes necesitan de la “adrenalina” resultante del incesante estrés para sentirse vivos.

5. Por manipulación

No dar afecto puede ser una táctica manipuladora utilizada para forzar a una persona a abrirse y volverse más amorosa. De esta manera, se busca que el otro responda a su demanda de amor. Este método es característico de una pareja encerrada en una lucha de poder.

A pesar de estos patrones y causas posibles, tú puedes luchar contra ellos y ser una madre ejemplar. Aquí algunos consejos:

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Determina la naturaleza de tu distancia emocional

Recuerda que puede ser causada por una enfermedad física (estrés) o mental (compulsión), un trauma emocional, dificultades en una relación. Para esto te recomiendo con un terapeuta o médico, en caso de una enfermedad física.

Logra una comunicación efectiva

Si tienes problemas con algún allegado, busca la manera efectiva de solucionarlo. Procura estar más atento a las necesidades afectivas de tus seres amados y cuestiónate sobre tu forma de actuar respecto a los demás.

Busca posibles causas externas de tu distancia emocional

Si tu matrimonio está pasando por una crisis esta es la forma que tienes tú o tu compañero para lidiar con la situación, la consecuencia puede ser la separación física y con ello la aparición de aún más distancia emocional. Es una especie de “castigo” con el fin de evitar ser lastimados.

La distancia emocional no surge de la noche a la mañana

Ten en cuenta qué es lo que te ayuda a superarla y que es lo que te hace “caer” de nuevo en ella. Ponte a prueba y supera cada reto, pues tú eres el único que puede hacer el cambio y mejorar tus relaciones interpersonales. Eso sí, no te rindas al primer esfuerzo.

Manténte abierta a identificar otros problemas

En algunos casos la distancia emocional señala algún otro problema, pon atención a signos de abuso de sustancias o depresión y actúa de manera efectiva al respecto.

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El distanciamiento afectivo o emocional no es algo imposible de superar. No permitas que tome las riendas de tu vida y, a la larga, te separe de tus hijos. Vence el miedo y empieza de a poco: un abrazo y una muestra de cariño para cada uno de tus hijos e incluso tu pareja. Cuando menos te des cuenta, las barreras habrán sido derribadas y tendrás el poder en tus manos para ser feliz y hacer felices a tus seres queridos, especialmente a tus hijos. Recuerda que lo que más necesitan los niños es amor, no dinero.

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Erika Otero Romero

Psicóloga con experiencia en trabajo con comunidades, niños y adolescentes en riesgo.