Parejas sin pasión: cuando la rutina hace estragos

Cuando el factor sorpresa no está presente, nos hundimos en la rutina, y con ella, en la pareja va mermando la pasión ¿Cómo mantener la chispa?

Fernanda Gonzalez Casafús

Aunque muchas parejas lo nieguen o digan “nosotros estamos bien así”, la intimidad es una parte fundamental en una relación amorosa. A medida que pasan los años y la rutina va haciendo lo suyo, muchas parejas acusan a la misma de ser la desencadenante de la falta de pasión. Y con ello, sobrevienen el tedio, el aburrimiento y el desgaste.

La rutina en la pareja puede acabar por mermar el deseo. Es un hecho que muchas parejas en la actualidad se ven abocadas a su trabajo, a los hijos, a las responsabilidades cotidianas y se van olvidando de seguir cultivando esa pasión que alguna vez hubo. Pero dicen que donde hubo llamas, cenizas quedan. ¿O no?

Cuando se apaga la pasión

En las primeras fases de enamoramiento en cualquier relación, la pasión y el deseo sexual son protagonistas. Pero luego, cuando todo se va “acomodando” y el amor se afianza, no siempre se mantiene viva esa llama o, al menos, sentimos que hay que hacer «algo más» para reavivar eso que antes se daba naturalmente.

Que la pasión se apague no significa que no haya amor. Sin embargo, cuando la rutina en una pareja hace lo suyo, comienzan a verse las consecuencias en el reflejo de lo que pasa puertas adentro de la habitación. Y en muchos casos, esta merma del deseo puede llevar a la ruptura.

La rutina, la gran culpable de los tiempos modernos

De acuerdo a un estudio realizado por un equipo de científicos de las Universidades de Southampton, la College London University, la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres y la Universidad de Glasgow, tanto hombres como mujeres pierden el deseo sexual luego de un tiempo de convivencia.

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Aunque en algunos casos esta merma de deseo pueda deberse a cuestiones físicas, los expertos advierten que la misma puede estar dada mayormente por la falta de comunicación y conexión emocional durante las relaciones íntimas.

Cynthia Graham, una de las autoras de la investigación, afirmó que el estudio deja al descubierto la “importancia del contexto de la relación en el deseo sexual tanto en hombres como en mujeres. En las mujeres en particular, la calidad y la duración de la relación es muy importante”

Entonces, si la solución está en tener más comunicación en la pareja y más conexión emocional, el punto es: ¿cómo lo logramos?

Cuando hay amor, pero no deseo

La convivencia, el estrés, los hijos, los años de hacer una y otra vez lo mismo, la falta de cambios, la necesidad de trabajar muchas horas, el cansancio, entre otras cosas, son factores determinantes para que la pasión se apague

Muchas parejas están convencidas que se aman y que no necesariamente necesiten una vida sexual activa para continuar con su matrimonio. Sin embargo, a veces añoran sentir esa chispa de vida que sentían en los primeros tiempos de la relación.

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Factores que disminuyen el deseo sexual

Si te estás preguntando qué es lo que está pasando entre tú y tu pareja, si no entiendes por qué ha mermado la pasión y cómo hacer para recuperarla, presta atención a esta lista que, según los expertos, serían los factores desencadenantes de la falta de deseo en la intimidad.

Tedio y aburrimiento

Rutina, y hacer siempre lo mismo

No innovar ni experimentar cosas nuevas

Mantener siempre los mismos hábitos año tras año

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Demasiados compromisos sociales y laborales

Descuido personal y malos hábitos de higiene

Problemas de salud

Falta de tiempo

Rencores del pasado

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Romper la rutina para volver a amar con pasión

A veces, sin darnos cuenta, nos volvemos aburridos y la monotonía se apodera de nuestras vidas. Cuando cerramos la puerta de la habitación pretendemos que la pasión se apodere de nuestros cuerpos. Y, en las mujeres al menos, ello sucede mucho antes de un encuentro íntimo.

Para sentir pasión, debemos construirla y hacer algo para que se mantenga. La pasión no surge mágicamente si han estado discutiendo todo el día, renegando con los hijos, o se han metido a la cama mascullando las broncas del día.

Sin embargo, si ese día has elegido poner música, improvisar un baile en la cocina junto a tu pareja y tus hijos, preparar la bañera con sales para tu pareja, dar un masaje reparador en los hombros a él, que ha llegado cansado del trabajo, o servirle una copa de vino a ella mientras cocina, estás forjando los cimientos de ese entusiasmo amoroso que luego dará rienda suelta a su debido momento.

No subestimes tus deseos

No te quedes con la añoranza de lo que era el amor “en tiempos de juventud”. El amor y el delirio pasional no conoce de edades. Amamos con nuestro cuerpo y alma, y aunque en cada momento de la vida amemos “de forma diferente”, mientras siga encendida esa chispa, la pasión seguirá calando hondo en la relación.

Los seres humanos tenemos una tendencia natural a lo novedoso, a lo que nos imprima nuevas sensaciones y a aquello que nos haga sentir “vivos”. Cuando nuestra pareja no nos presta atención, cuando nuestras charlas no son interesantes, es habitual que busquemos esa “atención” por fuera, sobreviniendo así la infidelidad.

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Sin embargo, si nos damos un tiempo, si nos miramos más a los ojos, si procuramos un tiempo a solas, fuera de casa, lejos por un momento de la rutina de los hijos y el trabajo, seguramente volveremos a sentir eso que anhela nuestro cuerpo y nuestro corazón. Eso que sigue allí, pero necesita ser despertado. 

Los expertos aseguran que mantener contacto sexual periódicamente aumentará el deseo, al igual que si los encuentros sexuales son escasos, el deseo sexual será cada vez menos frecuente. Por ello, la invitación de los que saben es que nos animemos a propiciar estos encuentros más a menudo, para que la pasión no muera.

Y tú ¿qué haces para avivar la llama del amor en tu pareja?

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Fernanda Gonzalez Casafús

Fernanda es Licenciada en Periodismo, especialista en Redacción Digital y Community Managment. Editora de contenidos y redactora en Familias.com. Nacida en Argentina y mamá de dos, ama los animales, la danza, la lectura y la vida en familia. Escribir sobre la familia y la maternidad se ha convertido en su pasión.