Madre salva la vida de joven segundos antes de que intentara suicidarse

Trabajadora social revela en profundidad las señales menos conocidas de la depresión y tendencias suicidas en los adolescentes.

Mariel Reimann

Lo que sucedió el miércoles ocupará por siempre un lugar especial en el corazón de Monson”, relata la noticia. Shelly Monson, una madre que maneja un colectivo público, se había convertido en una heroína tras salvar la vida de una joven de 15 años. La adolescente trataba de suicidarse en una de las autopistas más transitadas del estado de Utah, en el Oeste de Estados Unidos.

“Tomé su pierna y su brazo y le pedí que no lo hiciera”

La madre de 5 hijos, regresaba a su hogar cuando vio a alguien caminando al costado de la  autopista. En milésimas de segundos, Monson advirtió que algo estaba mal. En milésimas de segundos, ella estacionó su vehículo y fue capaz de detener a una perturbada adolescente que intentaba cruzar la barrera de contención para acabar con su vida.

No tuvo temor de interrumpir lo que acontecía; reaccionó y actuó”, nos explica la Licenciada en Trabajo Social Clínico, Patricia Rodriguez-Totterer. “Qué increíble que no se detuvo a preguntarse, cuestionarse o dudar lo que iba a hacer. Fue una heroína  y otra vez- creo que la experiencia de madre y de haber visto muchas situaciones humanas en su ómnibus contribuyó a su respuesta”, agregó la Lic. Rodriguez-Totterer.

Ver las señales, no temer a detener lo que está ocurriendo, puede cambiar (salvar) la vida de tus hijos

Como padres, muchas veces, dudamos de nuestros instintos, analizamos y volvemos a analizar. Muchas veces nos asusta “interrumpir” lo que está sucediendo en la vida de nuestros hijos. Nos da miedo a equivocarnos. Nos aterra enfrentar una realidad que puede resultar sumamente dolorosa para todos.

La depresión es una enfermedad que abarca deficiencias en el cerebro,  (asunto fisiológico). No se producen los juguitos especializados, (neurotransmisores) necesarios para tener un ánimo balanceado. También abarca aspectos que no son físicos, como la personalidad, el temperamento, el carácter. Y, por último. abarca asuntos genéticos. Puede haber historia de depresión en una familia, muchas veces no ha sido reconocida, no se habla de eso, pero algún pariente ha estado deprimido o a tratado de suicidarse”, explica Rodríguez-Totterer.

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Agregando que “también abarca aspectos ambientales: dificultades familiares, violencia, drogadicción o alcoholismo de un padre. Pobreza, conflictos, falta de atención y cuidado. Pérdidas—de un ser querido, una mascota, un amigo o novia/o, o pérdida de una oportunidad muy buscada, etc., comenta la especialista.

Es normal estar deprimido después de una pérdida, pero si se prolonga demasiado y la persona no ‘rebota’, se convierte en depresión”, agrega la profesional.

La depresión: el “asma o la diabetes del cerebro”

Para hacerlo más sencillo, podemos comparar la depresión a cualquier otra enfermedad crónica que afecta a cualquier otro órgano del cuerpo. Así como el asma interfiere con el aparato respiratorio, y la diabetes con la producción de insulina, la depresión impide el balance óptimo en el cerebro para alcanzar una sensación de bienestar. No es culpa de nadie, simplemente ocurre.

Las señales menos conocidas o percibidas de que tu hijo adolescente puede estar padeciendo depresión

No es siempre tristeza o llanto. Muchas veces es irritabilidad, enojo, rebeldía, y frecuentemente, no se reconoce como depresión.

Una señal que los padres confunden es el cortarse superficialmente la piel en los brazos o muslos. Sí puede ser signo de depresión, pero no está asociada con riesgo inminente de suicidio. Es un intercambio; se siente dolor físico en vez de emocional. Es una manera de aliviar temporalmente un dolor emocional, evitándose.

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-Dejar de hacer cosas que antes se disfrutaban, generalmente con una excusa, puede ser un signo de depresión que no se reconoce mucho tampoco.

Bajar o subir de peso, sin estar a dieta.

Movimientos agitados:  generalmente la depresión se asocia con arrastrar los pies, moverse lento, responder lento, pero también puede existir lo opuesto. Moverse de manera que uno parezca agitado, sacudir continuamente una pierna, levantarse y sentarse continuamente, etc.

No poder tomar decisiones. Decidir algo, regresando a la decisión anterior, sin poder resolver qué decisión tomar… o depender excesivamente en otros.

Dificultades para dormir, no siempre dormir mucho es un síntoma de depresión, también no poder dormir puede constituir una señal.

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No poder concentrarse

Sentirse demasiado culpable por algo que no tiene  -en la opinión de otros- tanta pesadez.

A veces las substancias adictivas (drogas o medicamentos) causan depresión, no sabemos que un hijo empezó a usarlas y los cambios suceden rápido.

Otros signos de alarma

Durante nuestra entrevista con la Lic. Rodriguez, ella mencionó que estos signos aislados y sin causar un cambio no deberían ser vistos como algo alarmante.

Estos signos “tienen que causar un funcionamiento pobre, haber conflictos, problemas con otras personas, o problemas en la escuela. Y tienen que haber durado al menos dos semanas para ser considerados depresión. La depresión severa que lleva a pensamientos suicidas generalmente ha durado mucho más tiempo, y va y viene”, explica.

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No puede uno pensar que alguno de estos signos, asilado, sin causar problemas significativos constituya depresión. Tiene que verse todo el ambiente y toda la conducta en general”, explica.

¿Podemos prevenir la depresión en nuestros hijos ¿Podemos prevenir el suicidio?

Como padres, haríamos lo que sea por evitar el sufrimiento de nuestros hijos.

La mayoría de nosotros recuerda el primer día de Jardín de Infantes de nuestros pequeños. Hubiésemos dado todo por evitar que algún compañerito se les burle, que la maestra lo rete, o que se sienta solo y tenga miedo a hablar con los demás niños. Este sentimiento de protección nunca nos deja. Nace cuando nos enteramos que seremos padres y nunca desaparece.

Pero, ¿se puede prevenir la depresión?, “La prevención es compleja”, responde la Lic. Rodríguez-Totterer. “No podemos impactar lo genético, no podemos impactar lo neurológico hasta que se instale la depresión. Cuando se recetan antidepresivos, la idea es regularizar la producción y transporte de esos ‘jugos’ (neurotransmisores)”, comenta. Y agrega: “No podemos cambiar la personalidad de un hijo”.

¿Qué podemos hacer?

No poder hacer nada es algo que nos da miedo, por ello, el conocimiento, es salud. Ésto, hablando literalmente.  Lo que sí podemos hacer es darles a nuestros hijos factores protectores«. Nos explica Rodríguez-Totterer.

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Cuando ella habla de estos factores, hace un gran hincapié en la importancia que tiene el dar de nosotros lo mejor, cuando nos referimos a la crianza de nuestros hijos. “Darles el mejor ambiente posible, darles cariño, atención, apoyo, no ser demasiado rígidos o demasiado descuidados; darles buena nutrición”. Y señala que tener expectativas realistas, es quizás lo más importante.

“Reducir expectativas que no son realistas es crucial también”, analiza. “Claro que a veces van a andar mal en la escuela, o no tener ganas de hacer algo, etc. Seamos flexibles. Es importante aceptar que nuestros hijos a lo mejor quieren algo distinto para sí mismos. Algo diferente de lo que nosotros nos imaginamos como padres”.

“Y comunicarnos, comunicarnos, comunicarnos”

Rodríguez explica con gran énfasis la importancia que tiene la buena comunicación entre padres e hijos. Y cuando ella habla de comunicarnos, no habla de hablar o simplemente escuchar. Ella habla de una comunicación activa.

“Hablemos con nuestros hijos. Mantengámonos al tanto de lo que están enfrentando en la escuela, con los amigos, en la Iglesia. Si creamos el hábito de hablar seguido y de identificarnos con nuestros hijos, será mucho más fácil que nos digan con sinceridad cómo les va”.

Creamos a nuestros hijos. Si nos comunican algo problemático nuestra primera reacción no puede ser disminuir o no valorar lo que nos digan. Aunque nos digan algo que  comprometa nuestra visión de la vida, o que nos haga enojar, o que sea contrario a lo que nos parece que tendría que ser, tenemos que creerle a nuestros hijos y abrirnos, escuchar. Después habrá tiempo de verificar si lo que presentan es correcto, o no. Primero tenemos que validar lo que nos dicen«.

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«Por ejemplo, vamos  a la Iglesia y allí se propone que todos los amiguitos sean caritativos, etc., sin embargo, si nuestro hijo nos dice que alguien allí lo trata mal, ¡Creámosle!«, comenta la profesional.

También darles estabilidad dentro de lo posible. Los padres tienen que proyectar seguridad, a pesar de los problemas, tenemos que comunicar que nosotros nos entenderemos de arreglar las cosas, los niños no deben acarrear preocupaciones adultas. Si nos falta para pagar la luz, etc., eso no es asunto de un niño.

“Tiempo, tiempo, tiempo”

“También es necesario dedicarles tiempo, y usar el humor. Reírse de alguna dificultad juntos disminuye la vergüenza. No avergoncemos a nuestros hijos”.

La Lic. Rodríguez-Totterer, señala la necesidad imperativa de pasar tiempo con nuestros hijos. Agregando que debemos educarnos acerca de las señales de que algo anda mal y buscar ayuda.

“Tenemos que dejar de lado prejuicio, ignorancia y rigidez. Mejor abrir la puerta a la duda que ignorar y dejar que la depresión avance tanto que el niño sienta que no tiene salida”.

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Por último, recalca que un niño chiquito también puede tener depresión y querer morir si la depresión es muy severa. No pueden llevar a cabo un plan para lograrlo por la edad pero, “sí los niños pequeños también pueden tener depresión”.

“La verdad es que fue una acción impresionante”, recalca Rodríguez antes de despedirse y reflexionando acerca de la historia que se hizo noticia. “Probablemente basada en las experiencias que ha tenido, pero también en su intuición”, agrega.

Una madre de cinco hijos salva milagrosamente la vida de una jovencita a quien no conocía. Nosotros como padres tenemos la obligación moral de informarnos, de saber qué hacer, justo allí, cuando notamos que algo no está bien. Debemos saber reconocer esas señales.

Para adquirir mayor información con respecto al tema, la Lic. Patricia Rodríquez-Torrerer sugirió una lista de sitios que brindan información profesional profundizando más sobre el tema.

https://psychcentral.com/

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www.Pshychologytoday.com   

www.nimh.nih.gov/about/index.shtml

www.samhsa.gov 

https://www.nctsn.org/  

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La Licenciada en Trabajo Social Clínico, es oriunda de Uruguay y actualmente reside en el estado de Utah. Tiene un Master en Trabajo Social Clínico, obtenido en la Universidad de Utah. Se recibió de Trabajadora Social en la Universidad de Uruguay, Montevideo. Habla inglés, español, portugués fluidamente, e italiano conversacional. Ha servido comunidades que hablan nativamente los cuatro idiomas. Galardonada con el premio Outstanding Scholarship and Promise Faculty Award en el año 2004; ha practicado en el área privada y también para agencias gubernamentales del estado de Utah.

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Mariel Reimann

Mariel Reimann estudió leyes en la Universidad de Córdoba, Argentina y vive en Salt Lake City, Utah. Es madre de dos hijas que son la luz de su vida.