Pensaba que era libre y disfrutaba la vida, pero estaba vaciando mi corazón

El cuerpo no puede entregarse sin entregar el alma.  Pretender hacer esta separación, solamente lastima el corazón, provocando daños profundos

Marilú Ochoa Méndez

Te contaremos el caso de un hombre que se creía genial.  Era un conquistador con mucho éxito.  Sabía cómo acercarse a las mujeres para conseguir de ellas lo que quería: una o varias noches de compañía y ya.

Él se sentía tranquilo, pues era adulto, y consideraba que las adultas a quienes seducía, eran también “culpables” de esa vida desordenada. Se enorgullecía de su éxito con el sexo opuesto, y contaba en su haber con parejas de todo tipo de temperamento y físico.

La falsa libertad, que busca saltar los límites y cree en el espejismo que afirma que “hacer lo que quiero me hace libre”, era su lema.

Todo esto cambió cuando encontró una mujer que lo hizo replantearse su estilo de vida. Se propuso por primera vez en su vida, dedicarse a una sola mujer, por tiempo indefinido.  Sin embargo, en el camino para lograrlo, vio que era difícil, y desistió.

Pasaron los años, y él continuó con esta manera de vivir.  Tras varias parejas más, eligió una para casarse, pero siguió viviendo igual.

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De repente, despertó

Muchos años después, se encontraba separado de su esposa, quien había soportado algunas infidelidades de su esposo antes de pedirle salir del hogar.  Todo cambió de repente un día: “En la boda de mi primera hija, al brindar todos por la felicidad de los novios, me sentí muy avergonzado en mi interior“, informa este hombre en un testimonio anónimo que compartió en una página web que promueve la unión familiar.

El hombre, se dio cuenta que tenía un problema. De repente miró con claridad que aquello, que había considerado hasta entonces una “cualidad“, y una “habilidad envidiable”, en vez de darle felicidad,  solo hacía achicar su corazón, y llenarlo de soledad y tristeza; pero hasta ese momento, no había podido parar.

Amar a la persona íntegramente

Revisando su vida, este hombre menciona su problema, y comparte que: “Lo que me importaba eran las cosas de la persona, no la persona misma“. ¿Qué significa esto?

Él se sentía exitoso porque lograba “coleccionar” amantes, pero en el camino, al considerar a cada una de sus parejas como un logro, sin establecer relaciones duraderas ni estables, fomentaba su egoísmo.

Él estaba considerando a las personas como cosas, atendiendo solamente a su instinto, ignorando los sentimientos y expectativas de sus parejas.

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Cuando en la boda de su hija se dio cuenta de la ilusión de un amor para toda la vida, miró su vida por fin como un fracaso.  ¿De qué le servía ahora tener en su haber un extenso currículo de mujeres, si se encontraba solo y seco?

Su reacción, entonces, fue pedir perdón a su esposa Tardó en convencerla, pero lo logró, solo que su mujer le pidió algo: acudir con un especialista que lo ayudara a sanar.  Ella consideraba que años de vivencias insanas no se evitarían con un arrepentimiento, aunque fuera sincero.

Comenzando a sanar

Estaba convencido de sus errores, y tenía esperanzas de regresar al hogar. Estos dos factores lo impulsaron a excavar en su interior, para extraer lo dañino y sanar su corazón.

Entonces, aprendió que:

1 Alma y cuerpo están íntimamente unidos

Tu cuerpo puedes tocarlo, lo ubicas perfectamente, lo miras al espejo y lo cuidas día con día.  El alma, te inspira a orar, a mejorar tu manera de ser y actuar.  Podemos distinguirlos a ambos con facilidad.

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Uno de los aprendizajes mas importantes que adquirió este esposo, fue que separar lo corpóreo de lo espiritual, es decir, pretender tomar el cuerpo de alguien, sin incluir al alma, provoca un grave daño a ambos: alma y cuerpo, especialmente al alma.

2 La intimidad de los esposos implica un amor pleno y total

Un engaño que viven hoy día nuestros jóvenes gracias a los libros, películas y series, es que es común, y casi “de moda”, entregar su cuerpo a las primeras de cambio.  En la televisión, aprenden que cuando son adolescentes y experimentan el amor, lo “normal” es tener relaciones prematrimoniales. ¡Nada mas alejado de la verdad!

El cuerpo no puede entregarse sin entregar el alma.  Pretender hacer esta separación, solamente lastima el corazón, provocando daños profundos.

¿Cuándo entonces se puede entregar el cuerpo? Cuando estemos dispuestos a entregar el alma.

El amor de esposos es el entorno perfecto para entregarse el cuerpo y el alma, pues se hace un compromiso para toda la vida de vivir amándose y respetándose en la salud y en la enfermedad. ¡Qué hermosos votos se realizan!, aquí sí puede la pareja entregarse de manera completa y plena.

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¿Qué nos dice Dios en la Biblia al respecto?

¿Cuál es la manera correcta de vivir la sexualidad entonces?, ¿existe una guía para el hombre contenida en la Biblia al respecto? ¡Sí!, existen varios versículos que nos hablan al respecto; te comentaremos algunos.

Génesis 2:18-22 y Génesis 2:23-24

“Y el Señor Dios dijo: No es bueno que el hombre esté solo; le haré una ayuda idónea. Y el Señor Dios formó de la tierra todo animal del campo y toda ave del cielo, y (los) trajo al hombre para ver cómo los llamaría; y como el hombre llamó a cada ser viviente, ése fue su nombre. Y el hombre puso nombre a todo ganado y a las aves del cielo y a toda bestia del campo, mas para Adán no se encontró una ayuda que fuera idónea para él”.

Esta ayuda, fue la mujer, a quien -como sabes- sacó de una costilla de Adán. Al verla, el primer hombre creado exclamó: “Esta es ahora hueso de mis huesos, y carne de mi carne; ella será llamada mujer, porque del hombre fue tomada. Por tanto el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”.

Mateo 19:4-6

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“Y respondiendo (Jesús) dijo: ¿No habéis leído que aquel que (los) creó, desde el principio los hizo varón y hembra, y añadió: ‘por esta razón el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne?‘.

Una sola carne

El hombre y la mujer, tesoros de la creación, han sido creados el uno para el otro, y cada uno debe entregarse de manera completa y plena, es decir, permanente, para poder cumplir lo que Dios ha solicitado: ser una sola carne.

El testimonio de este hombre valiente que supo compartir sus errores, nos muestra las nefastas consecuencias que tiene desoír el mandato de Dios sobre la vivencia de nuestra sexualidad.

Entregar el cuerpo y el alma de forma ordenada en la vivencia del amor esponsal, trae bendiciones y riquezas.

Esforcémonos por lograrlo, esta entrega sí que nos brindará felicidad, como hizo al fin en la vida de este hombre que durante tantos años estuvo perdido.

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Marilú Ochoa Méndez

Enamorada de la familia como espacio de crecimiento humano, maestra apasionada, orgullosa esposa, y madre de siete niños que alegran sus días. Ama leer, la buena música, y escribir, para compartir sus luchas y aprendizajes y crecer contigo.