Puede ser la salvación de tu hijo en la escuela, ¿pero de verdad lo necesita?

¿Cómo saber si tu hijo necesita o no de esta ayuda? tal vez por querer ayudar terminas perjudicándolo.

Emma E. Sánchez

Saber cuándo o no se debe solicitar la ayuda de un tutor para nuestros hijos, aunque se trate de conocimientos básicos, es nuestra labor como padres. Te pido que consideres las siguientes preguntas, a fin de qué puedas decidir lo mejor para tus hijos:

  1. ¿Tu hijo obtuvo bajas calificaciones en más de tres materias durante dos periodos seguidos?
  2. Al hacer tareas, ¿tu hijo constantemente te dice que no entiende, o que no sabe hacer lo que le asignan?
  3. ¿Tarda mucho tiempo haciendo las tareas? ¿Llora o se desespera?
  4. ¿Tú o tu esposo han intentado ayudarle, y al hacerlo solo así puede salir adelante?
  5. ¿Al ayudarle te desesperas, le gritas o terminan enojados?
  6. ¿El maestro te ha sugerido clases extras?

Si has respondido sí por lo menos a tres preguntas, lo más seguro es que debes conseguir un tutor para tu hijo; pero antes, permíteme compartirte algunas ideas:

Cuando nuestro hijo reprueba u obtiene una calificación baja, en primera instancia debemos dialogar con él y juntos determinar las causas que lo llevaron a tales resultados. En muchos casos, las malas calificaciones se deben a incumplimiento de trabajos y a la ausencia de hábitos de estudio en general y, en los menos, a problemas de aprendizaje.

Ya sea que el colegio o tú, como padre, lo hagas, debes verificar que tu hijo, sobre todo si es adolescente, aprenda a utilizar correctamente una agenda para anotar sus trabajos, fechas de entrega y pendientes, administre sus tiempos y cumpla en tiempo y forma con sus trabajos. Muchos maestros nos quejamos amargamente cuando decimos que nuestros alumnos no reciben el apoyo que deberían en casa. ¿A qué nos referimos? Tras recoger a sus niños de la escuela algunos padres de familia los llevan a un lugar de comida rápida y luego por todas partes, para cumplir sus compromisos; llegan tarde a casa, sin haber descansado, comido correctamente, haber hecho la tarea e incluso disfrutado de jugar. Algunos otros niños son encargados con otras personas, quienes no los supervisan que hagan tareas o que las hagan correctamente, y el niño se acostumbra a mentir, “No tengo tarea” o “Ya la hice”. Hay otros casos peores: como ese en que los padres les hacen las tareas a los hijos. ¡Eso jamás lo hagas! Es mucho mejor que te presentes ante el maestro y expreses que el niño no puede hacer las tareas porque no entiende, a que tú se las hagas, o peor aún: haces las tareas porque todo el día no le diste tiempo al niño de hacerlas. Reflexiona en el daño que estás causando cuando cometes este tipo de errores.

Debes darte un tiempo en casa para que, después de comer o descansar un poco, tu hijo haga tareas y dedique tiempo a estudiar, que son cosas diferentes.No debes dejar este trabajo hasta el final del día, pues él estará cansado y los aprendizajes no serán los mismos. Sé que lo menos que queremos hacer al llegar a casa es seguir trabajando, y que buscamos descansar, pero, ¿qué crees?, esto no es posible si tienes hijos en primaria y secundaria. Si dedicas tiempo a la supervisión y revisión de asignaciones y tareas en esta edad, podrás gozar de tiempos magníficos cuando lleguen a la preparatoria o a estudios superiores. Si a esas alturas no quieres preocuparte, abona hoy.

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Si poco a poco descartas cosas y tu hijo tiene un horario en casa para hacer asignaciones y tareas, dispone de un lugar cómodo, sin distractores, para estudiar; le supervisas y revisas tareas y estás en contacto con sus maestros, si los trabajos que le asignan ya no los entiendes y si pierdes la paciencia al ayudarle, te será sencillo determinar si requiere un tutor. Ahora, si has decidido buscar uno, pregunta a otros padres de familia y en la escuela, y considera estas recomendaciones:

  • No aceptes que sea el profesor mismo el que tenga horas extras con tu hijo; no es profesional de su parte y se presta a situaciones incómodas. Pero sí puedes solicitarle el programa que sigue o el o los temas en los que tu hijo necesita ayuda específica.

  • No dejes a tu hijo y al tutor sin supervisión.

  • Paga por hora dada y no prolongues su trabajo más de un mes; evalúa los resultados y determina si debe continuar o si ya fue suficiente.

  • Los estudiantes de niveles superiores pueden ser buenos auxiliares, pero siempre verifica que no sea un tiempo más de juego con otro amigo.

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  • Prefiere las clases privadas en tu hogar sobre aquellas que se dan en grupo para regularizar o en la casa del tutor.

  • Sé puntual en pagos y horarios.

  • Habla de forma constante con tu hijo sobre sus avances y verifica el trabajo hecho en la clase extra que estás pagando.

Con un poco de disciplina y constancia las calificaciones deben mejorar

Si te mantienes al tanto de la educación de tus hijos y en comunicación con sus maestros, ten por seguro que el éxito escolar está garantizado.

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NOTA: El punto de vista del autor no necesariamente representa la opinión editorial.

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Emma E. Sánchez

Escritora, esposa y madre de tres hijas. Interesada en el fortalecimiento y formación de la mujer, la familia y el hogar.