¿Quieres cambiar al mundo? Empieza por cambiarte a ti mismo

El verdadero cambio en el mundo comienza dentro de ti, solo es cuestión de decidir hacerlo.

Erika Patricia Otero

Cuando era pequeña, creía que la ciudad donde nací y vivía era el mejor lugar del mundo. Es normal, cuando uno es niño poco se entera de los problemas que viven las personas a nuestro alrededor; sin embargo, con el correr del tiempo, las cosas cambian. Es como si al cumplir cierta edad, te quitaran un velo que te protege de la realidad.

No es que mi vida hubiera sido un lecho de rosas; aun así, no era el infierno que viven muchos niños. Era normal y lo fue hasta que me hice consiente de que la realidad del mundo era un caos completo.

Al terminar mis estudios universitarios hice mi práctica en una institución gubernamental. Este lugar se encarga de investigar los sucesos escabrosos que se presentan en la ciudad. Fue en este lugar donde me di cuenta de situaciones que jamás en mi vida creí que alguien pudiera sufrir. La realidad me dio de golpe, mucho más que cuando cumplí mi mayoría de edad. Fui soporte para muchas personas que sufrieron la pérdida de un ser amado; además, vi cosas que deseo que jamás tengas que presenciar.

Fue en esos momentos que comprendí que el mundo era un lugar complejo; pese a eso, se puede moldear según la actitud que tengamos ante los retos de la vida.

El cambio comienza desde dentro

Todos queremos vivir en un lugar pacífico y lleno de posibilidades para todos; sin embargo, los problemas de la vida diaria impiden que veamos con claridad la forma de lograrlo.

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Yo no tengo la receta mágica para lograrlo; aun así, lo que si sé es que si deseo que las personas que me rodean sea buenas, yo debo serlo. Es que no le puedo pedir a las personas que sean algo que yo no soy; que den algo que yo soy incapaz de dar. Como quien dice: «Solo puedes dar lo que tienes en tu corazón».

La anterior frase es algo que siempre me obligo a recordar cuando recibo cosas malas de las personas. Es que si te detienes a pensarlo un poco nadie puede dar lo que no siente. Pese a eso, no dejo de preguntarme la razón por la cual a tantas personas les cuesta tanto ser buenos y amables.

Las redes sociales y la maldad

Hace poco di con un canal en TikTok de un joven campesino colombiano. Él vive con su familia en una zona rural de Colombia y en su canal muestra cómo es su vida diaria. Enseña su hogar, que es un lugar humilde, sus animales y sus experiencias. No hay nada de maligno en lo que muestra; sin embargo, le llueven comentarios tan llenos de maldad que de verdad que uno no comprende por qué los hacen. El chico no le hace mal a nadie, a nadie ofende. Lo bueno de todo es que el muchacho tienen una fortaleza de carácter envidiable y hace caso omiso de la maldad de la gente.

Como él, hay muchas personas en las redes sociales que aunque no hacen daño a nadie, son víctimas de personas cargadas de odio y rencor. Sin embargo, ellos hacen algo que yo aprendí hace algunos años, y es a responder con bondad a los actos de maldad de los que puedo ser víctima. Cuesta «poner la otra mejilla», que es igual a ser humilde; aun así, con el paso del tiempo es algo que se hace más espontáneamente.

Los resultados de responder con humildad a los actos de maldad

Cuando comienzas a no responder de forma agresiva a las ofensas de los demás, el resultado es que los desarmas. Así es, lo que ocurre es que no les darás una razón para que sigan molestándote. A ver, puede que algunos se agarren de cualquier excusa para molestarte, pero a la larga se cansarán y dejarán de hacerlo.

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Sí, claro, también habrá quien prefiera defenderse y den lo mismo que reciben; sin embargo, esto lo único que provocará es que los problemas aumenten o se agraven.

Mi hermana suele usar una frase: «Para pelear se necesitan dos» y es cierto. Si la otra persona no tiene con quién pelear (no le da oportunidad) bajará la guardia y se cansará. Lo que buscan es atención, y si reaccionas como el quiere, estará logrando su objetivo: robarte la paz.

Con el tiempo, luego de hacer tuya ese tipo de respuesta, encontrarás que es más fácil controlarte y mucho menos probable que te dañen.

Cambia al mundo comenzando por ti

Ahora bien, el anterior es solo un pequeño paso, pero recuerda que estas preceden a las grandes transformaciones.

Supón que estás fastidiada de ver cómo las personas son tan indolentes con los ancianos. Lo que puedes hacer es hacer el cambio, ¿Cómo? fácil, tiende la mano a los ancianos que necesiten tu ayuda. También puedes ayudarles con pequeñas tareas cotidianas. Además puedes dedicarles un poco de tiempo; salúdalos y habla un rato con ellos. La soledad a veces puede ser agobiante.

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Así con todo. Si deseas que los animales de la calle no pasen hambre, puedes ayudar alimentando a algunos. Si en el transporte público notas descortesía, sé tu quien cede su silla. Puede que los adultos no reaccionen a tus acciones, pero algún niño lo notará y deseará seguir tu ejemplo.

Solo me resta decir que es cuestión de dar un poco de amor, de ponerse en el lugar del otro. El cambio en el corazón de los seres humanos se da de forma paulatina, solo debes intentarlo una y otra vez hasta que logres que muchas personas a tu alrededor sigan tu ejemplo.

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Erika Patricia Otero

Psicóloga con experiencia en trabajo con comunidades, niños y adolescentes en riesgo.